EmorReflexionesVaikra

Una forma elevada de tzedaká

Temas contemporáneos a través del prisma de la parashá semanal.

Hacia el final de la parashá, encontramos una organización muy interesante de las mitzvot. Justo en medio de la descripción de los diversos Iamim Tovim y sus respectivas ofrendas, se encuentra la mitzvá de dejar porciones de la cosecha para que la recojan los pobres (1).

Rashi explica que esto viene a enseñarnos que quien da esos regalos a los pobres de la manera adecuada, es considerado como si hubiera construido el Beit Hamikdash y llevado las ofrendas correspondientes.

Además de ser una declaración sumamente inspiradora, que nos da una idea del gran beneficio que se puede recibir al ayudar debidamente a los pobres, esta declaración también exige una explicación. ¿Por qué esta mitzvá en particular se compara con la construcción del Beit Hamikdash y con llevar las ofrendas correspondientes? ¿Qué revela la unión de estos dos temas aparentemente no relacionados, sobre la naturaleza de ambos?

La Torá discute una mitzvá en particular dentro de la mitzvá general de ayudar a los pobres: la de dar léketshijejá peáLéket es la mitzvá de no recoger las gavillas que se caen, shijejá es la mitzvá de no volver para recoger las canastas que uno olvida y peá es la mitzvá de dejar sin cosechar una porción del campo. En otro lugar la Torá nos enseña la mitzvá específica de dar tzedaká en diversas formas cuando se requiere hacerlo.

Hay una diferencia fundamental entre la primera y la segunda forma de tzedaká, ya que la primera es pasiva y la segunda activa. Léketshijejá peá son mitzvot que se cumplen al dejar algo, dejarlo para que los pobres vengan a recogerlo. De hecho, la terminología hebrea específica que utiliza la Torá es taazov, que implica renunciar. Rashi explica que esta palabra indica que el dueño del campo no debe involucrarse en absoluto en la distribución. Debe abstraerse completamente de toda acción y dejar que los pobres lo tomen por sí mismos.

Es como si la Torá estuviera diciendo que esos granos que crecen en tu campo no te pertenecen, no son tu propiedad, no tienes derecho sobre ellos. ¡Pertenecen a los pobres! Esto contrasta con la mitzvá de dar tzedaká en efectivo (o de otra forma), donde la situación hace que el donante pueda sentir orgullo por ser el benefactor. Respecto a la mitzvá de “dar” léketshijejá peá, parece que la Torá no da lugar a esa dinámica.

Esto indica firmemente que la forma más elevada de tzedaká es cuando se eliminan los roles de benefactor vs. receptor, y el dador es descrito como un transportador accidental más que como la fuente de la beneficencia.

Esto es acorde con el precepto de que la forma más elevada de tzedaká es ayudar al otro a conservar su fuente de ingreso (2). En general, entendemos que la razón es que de esta forma se le ahorra al beneficiario la vergüenza de recibir nahama de kisufa, el pan de la vergüenza. Sin embargo, basados en lo que dijimos antes, emerge otra dimensión de esta halajá. No sólo es una forma mejor de tzedaká para el beneficiario, sino también para el benefactor, porque le brinda menos razones para sentir orgullo como el “patrón”.

Permíteme explicarlo: cuando una persona está en una situación de mucha necesidad y le das un regalo de tzedaká, es sumamente difícil evitar sentir que eres quien le salvó el día, particularmente si le diste una suma importante. En contraste, cuando una persona necesita solamente un empujón para estabilizar su empresa, te sientes más como un amigo que ayuda a otro que como un benefactor ayudando a un pobre necesitado. De esta forma, las mitzvot de léketshijejá peá también tienen el objetivo de hacer que el propietario del campo entienda que él no es la verdadera fuente de la beneficencia, sino que simplemente fue elegido como el conducto a través del cual se otorga la bondad.

En síntesis, una idea fundamental que yace detrás de las mitzvot de léketshijejá peá es la conciencia de que toda nuestra riqueza y prosperidad emana del Creador, y en consecuencia, las porciones que el Creador designó para los pobres deben ser vistas como algo que pertenece a los pobres y no a ti.

Quizás ahora podemos comenzar a entender la conexión entre estas mitzvot y la construcción del Beit Hamikdash y llevar las ofrendas correspondientes.

Uno de los puntos fundamentales de llevar korbanot es esta misma idea: todo emana de Hashem, siempre debemos reconocer ese hecho y expresarle nuestra gratitud infinita por la gran bondad que nos concede. En las leyes de las ofrendas vemos que debemos llevar lo mejor de cada clase. Algunas ofrendas son específicamente el primer grano y, por ende, lo mejor (los bikurim), para expresar esta conciencia fundamental. Por lo tanto, llevar ofrendas al Beit Hamikdash es una forma de expresar concretamente nuestra conciencia y nuestra apreciación del hecho de que Dios es la fuente de toda nuestra riqueza y que debemos usarla apropiadamente para cumplir Su voluntad.

Cuando una persona da léketshijejá peá como se debe, renunciando plenamente a considerarse la propietaria y el origen de la benevolencia y por lo tanto afirmando que todo emana de Hashem y le pertenece a quien Él designe, expresa la misma conciencia que uno alcanza al llevar un sacrificio al Beit Hamikdash.

A pesar de que en la actualidad la mayoría de las personas no son granjeras y de que las mitzvot de léketshijejá peá no están al alcance de todos, la lección de estas mitzvot es muy pertinente y podemos aprovecharla. Cuando damos tzedaká, ¿sentimos orgullo? ¿Inflamos el pecho (incluso si sólo lo hacemos en lo más íntimo de nuestro ser)? ¿O reconocemos humildemente la gracia de Dios por habernos dado el mérito de ser capaces de realizar acciones tan buenas y valiosas?

Incluso en la actualidad, estas mitzvot nos alientan e incentivan a aprovechar las oportunidades que se nos presentan para afirmar en nuestro interior la conciencia de que Hashem es el verdadero benefactor y para que nuestro objetivo sea que nuestra vida sea una expresión constante de aprecio por toda la bondad que Hashem hace con nosotros. Esto lo logramos al cumplir Sus mitzvot con humildad y presteza.

En verdad, Tú eres el dueño de todo, y lo que te hemos dado, de Ti lo hemos recibido”. (3)


NOTAS

(1) Vaikrá 23:22.

(2) Rambam, Hiljot Matanot Aniim 10:7.

(3) Divrei Haiamim I 29:14

 

por Rav Iehoshúa Berman

 

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