Torá Eterna

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Yo creo, ustedes creen, todos creemos. De otro modo, ustedes no estarían leyendo esta columna. Sin embargo, no todos los creyentes necesariamente practican cada una de las observancias que son parte de su sistema de creencias. Nos suscribimos a la ideología. No necesariamente defendemos el traslado de los postes. Pero no todos nosotros estamos bastante preparados para poner en práctica esos maravillosos ideales.

¿Cuál es el argumento subyacente que nos permite el lujo de tal racionalización? ¿Uno que en un momento de franqueza, admitimos que es en cierto modo inconsistente con nuestras propias creencias declaradas?

Tengo la impresión de que la crítica subconsciente de las tradiciones que aun no hemos adoptado es que han perdido contacto con la sociedad contemporánea. Alegremente aceptamos aquellas prácticas con las que nos identificamos, pero declaramos a las otras “anticuadas”, obsoletas y en desacuerdo con el mundo moderno.

Alguno puede argumentar que en una época de controles gubernamentales y niveles aceptables de higiene, las leyes dietéticas kosher son obsoletas. Otros pueden afirmar que si Di-s realmente pretendía que el hombre caminara en Shabat, Henry Ford nunca habría inventado el automóvil. (Un humorista judío que temía volar dijo una vez que si Di-s quisiera que el hombre volara, ¡seguramente habría hecho más fácil llegar al aeropuerto!) Y aun hay otros que discuten que nuestras costumbres sexuales sólo pueden ser determinadas por consenso, y en tanto que adultos, ¿Quién se preocupa por lo que la gente hace en sus dormitorios?

Para muchos de nosotros, las leyes de la Torá sienten cada partícula de sus 3.300 años. ¿Se espera real y verdaderamente que nosotros adhiramos a ese antiguo código que ha perdido contacto con la realidad moderna?

Pensemos en ello. ¿Estamos sugiriendo que Di-s, Quien nos dio esas leyes en primer lugar, sólo tenía en mente a aquellos pobres israelitas que andaban por el Desierto de Sinaí? ¿Es Él tan miope que no puede ver más allá de Su nariz judía? Como un Rabí le dijo una vez a un ateo: “El dios en el que no crees, yo tampoco creo”.

A menos que aceptemos que Di-s pudo ver el mundo del 2008, yo también me rehúso a creer en Él. Un verdadero Di-s ve el pasado, el presente y el futuro y está igualmente cómodo en nuestros días como en los días de Moisés. Y la tierra prometida de California no es menos un desafío a sus credenciales que la antigua Canaan.

La Parashá de esta semana nos dice “El Arca del pacto de Di-s viajaba ante ellos…” (Números 10:33). Rashi interpreta que esto significa que el Arca —que albergaba las Tablas grabadas con los Diez Mandamientos —preparaba milagrosamente el terreno para sus futuros campamentos.

Esto también nos dice que la Torá (corporizada en las Tablas) lleva ventaja en el juego. Va delante de nosotros. No sólo es eterna; está adelantada a su tiempo.

Puedo pensar en muchos valores y estilos de vida que se han puesto de moda ahora, que la Torá ha apoyado durante siglos.

Una reciente historia de tapa de la revista Time se ocupa de las jóvenes madres que ponen de lado exitosas carreras para permanecer en sus hogares y criar a sus hijos cuando ellos más las necesitan. Desde el comienzo la Torá exceptúa a las mujeres de mitzvot limitadas por el tiempo, como tefilín o las tres plegarias diarias así pueden cumplir la más importante mitzvá de criar a la siguiente generación.

La tradición judía de sentarse en shivá cuando alguien pierde un miembro de su familia es reconocida hoy por los psicólogos de todas las creencias y culturas como una excelente terapia de duelo. Cuando Jacob cocinó lentejas para su padre Isaac, fue porque Isaac estaba sentado en shivá, de duelo por Abraham.

Mientras que una generación atrás las mujeres rechazaban la mikvé como denigrante, las mujeres de hoy la adoptan como un reconocimiento supremo de su sexualidad y la más hermosa experiencia espiritual que pueden lograr. Sin embargo hubo mikves en Masada, en Jerusalén en la época del Templo, y aun mucho antes.

Y el fenómeno de una sociedad en busca de espiritualidad, con celebridades y estrellas de la canción que estudian la Cábala, sólo sirve para validar las enseñanzas del misticismo judío que realmente son de los viejos tiempos.

Los pantalones acampanados han venido y se han ido para volver nuevamente y pronto se alejarán hasta que llegue otra temporada. Las corbatas de cachemira en una época fueron obligatorias, pero hoy son anticuadas. Las novedades y las modas vienen y van, pero los valores Divinos, la moral de menschlichkeit y las mitzvas de la Torá no están por detrás del tiempo. En realidad, están más delante de los tiempos.

Así como Él está más allá del tiempo, así también Sus mandamientos. Si a nuestros ojos mortales parecen anacrónicos, ese es nuestro desafío: relacionar la Torá con nuestras propias realidades y adaptar nuestras vidas de acuerdo a su estándar. Él pretende esto para nosotros y nuestro mundo, así que obviamente puede ser hecho.

 

POR YOSSY GOLDMAN
El rabino Yossy Goldman nació en Brooklyn, New York en el seno de la comunidad de Jabad. En 1976 fue enviado por el Rebe de Lubavitch para servir como Shaliaj en la comunidad de Johannesburg, South Africa. Es el rabino principal de la sinagoga Sydenham Highlands North Shul desde 1986, Y presidente de la South African Rabbinical Association.

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