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El Tania del Día Igueret HaKodesh, Epístola 13

Tania Igueret HaKodesh

Igueret HaKodesh, Epístola 13

“Cuán abundante es Tu bondad que has ocultado para aquellos que Te temen, [que Tú has forjado para aquellos que confían en Ti frente al hombre]”.

Entre aquellos que sirven a Di-s hay dos tipos y niveles distintos, dependiendo de la raíz de sus almas en lo Alto, en los planos de “derecha” (jésed) e “izquierda” (guevurá). [En términos del efecto de la raíz del alma,] esto significa que la “izquierda” está caracterizada por la contracción y el ocultamiento en el servicio Divino de la persona. Por eso, [respecto de esta modalidad de servicio a Di-s] está escrito: “…y caminar discretamente [con el Señor, tu Di-s]”; [y en otro versículo encontramos:] “en lugares secretos llora [mi alma]…”; [y, en las palabras de nuestros Sabios:] “Quienquiera se aboca al estudio de la Torá en secreto…”.

De este atributo deriva también el elemento de contracción y limitación en el servicio a Di-s; por ejemplo, aplicando los desembolsos para caridad en base al juicio de los medios a mano, y “Quien da [caridad] desprendidamente, que no dilapide más que un quinto [de sus bienes]”. Análogamente en el estudio de la Torá y [el cumplimiento de] los demás mandamientos, semejante persona se siente satisfecha si exime su definida obligación, lo que la Torá le exige explícitamente hacer, como ser fijar ciertos tiempos [para su estudio]. De ello deriva también la enseñanza de nuestros Sabios: “Arroja temor sobre los alumnos…”.

La característica de la “derecha”, en contraste, es el atributo de jésed y expansión: servir a Di-s con amplitud, sin contracción u ocultamiento alguno —como está escrito: “Y caminaré en amplitud…”, sin contracción o limitación cualesquiera—. No hay restricción al espíritu de su generosidad, sea en cuanto a la caridad, al estudio de la Torá, o al resto de los mandamientos. El no se siente satisfecho con meramente saldar su obligación, sino [que continúa] “hasta el punto de jamás [decir] ‘¡Suficiente!’…”.


Ahora bien, todo judío debe abarcar los dos mencionados rasgos, pues “No hay cosa que no tenga su lugar”. Por eso encontramos varias cuestiones que ejemplifican las indulgencias de Beit Shamái y las severidades de Beit Hilel. Es para enseñarnos que incluso Beit Shamái, cuyas almas están enraizadas en la “izquierda” Suprema —razón por la cual siempre optaban por el rigor en todas las prohibiciones de la Torá, mientras Beit Hilel, que eran de la “derecha” Suprema, solían encontrar alegatos de lenidad para determinar como permitidas las cosas prohibidas por Beit Shamái, de modo que quedaran liberadas de sus lazos prohibitivos y pudieran ascender—, no obstante, en numerosas cuestiones, [incluso] Beit Shamái eran indulgentes. [Esto es así] a causa de la inclusividad de las raíces de sus almas, compuesta también por la “derecha” (jésed). Análogamente, también la raíz del alma de Beit Hilel incluía la “izquierda” (guevurá), pues, como es sabido acerca del modo y los atributos de la Santidad Suprema, “allí no hay hendidura o división”, Di-s libre; más bien, todos los atributos incluyen unos a otros. Por consiguiente, están unidos uno con el otro, como lo saben los Eruditos de la Sabiduría Oculta [—quienes estudian la Cabalá—]. Así, está escrito sobre Avraham, quien personifica el atributo de jésed y amor, “Ahora sé que tú eres temeroso de Di-s”, porque él se había ataviado con el atributo de guevurá, [que no era de su esencia,] “Y ató a Itzjak, su hijo… y tomó el cuchillo [para sacrificar a su hijo]”. En cuanto a las Escrituras que lo caracterizan como “Avraham, quien Me amó”, y [otro caracteriza a Itzjak como] “el Temor de Itzjak” — esta diferencia y distinción existe [sólo] en la escala de manifestación y ocultamiento: En el modo de servicio Divino de Itzjak, el temor es manifiesto mientras que el amor es oculto, en un estado de ocultamiento y retiro. Lo opuesto [sucede] con el carácter de nuestro padre Avraham —sea sobre él la paz—.

Este es [el significado de] lo que dijo el Rey David —sea sobre él la paz— [quien era del atributo de guevurá]: “Cuán abundante es Tu bondad, [aquella que has escondido para quienes Te temen]”. Es decir, que el atributo de bondad y jésed, que se encuentra en un estado de ocultamiento y encubierto dentro de aquellos cuya raíz del alma deriva de la “izquierda”, [o sea, de guevurá,] y que son denominados “aquellos que Te temen”, asemejándose al [antes mencionado] rasgo de Beit Shamái — pese a que ésta es una bondad oculta y encubierta [bajo una superficie dominante de guevurá], es, no obstante, tan verdaderamente abundante e inmensa como el atributo de guedulá y jésed, que es de la “derecha”. Además, ambos [grados de jésed] son manifiestos sin límite, medida o dimensión.

Esto es lo que está escrito: “Cuán abundante es Tu bondad”; o sea, sin límite ni medida; trátese de la bondad “que has ocultado para aquellos que Te temen”, o de aquella que “Tú has forjado para aquellos que confían en Ti”, refiriéndose a los que confían que derivan de la “derecha”, y cuya benevolencia y bondad también están en un estado de manifestación y expansión ante [la vista de] el hombre, y de ninguna manera en un estado de contracción y ocultamiento. (La razón de que el versículo diga “para aquellos que Te temen” en lugar de “en aquellos que Te temen”, es que todo lo que está en un estado de ocultamiento dentro de cualquier alma no está investido dentro del cuerpo, en la mente y corazón del individuo, [pues estos son incapaces de recibirla]. Más bien, engloba [al individuo] desde arriba, para decirlo de alguna manera, y desde allí irradia a su mente y corazón en aquellos momentos que requieren un estímulo del atributo en cuestión, de modo que se despierte e ilumine su mente y corazón para resultar en acciones concretas).

[El Rey David,] por consiguiente, dijo que la “abundancia de bondad” de la Casa de Israel —la oculta como la manifiesta— es, sin límite ni medida [respecto del rango de su alma investida en el cuerpo]; por lo tanto “También Tú, Di-s, condúcete con ellos con el atributo de Tu jésed ilimitado e infinitamente grande, [que es del nivel conocido como guedulá, y] que se denomina rav jésed”. “Pues hay [una forma de] jésed y [luego] hay [una forma mucho más superior de] jésed”: Hay [una forma denominada] jésed olam [lit.: “jésed del mundo”, es decir], un jésed al estilo del mundo [y por lo tanto finito], que tiene una contraparte opuesta — el atributo de din (“severa justicia”), Di-s libre, que disminuiría y contraería la bondad [de Di-s].

La forma superior de jésed, sin embargo, denominada rav jésed, no tiene al atributo de din oponiéndosele para disminuir y contraer la abundancia de Su benevolencia de [modo que le impida] extenderse sin límite y fin. Pues deriva del nivel de [Divinidad llamado] sovev kol almín, y de [el nivel de Divinidad llamado] temirá dejol temirín, denominado Kéter Elión. Este, entonces, es el significado del versículo: “Encúbrelos en el ocultamiento de Tu dimensión más íntima…”; “Ocúltalos en una sucá…”.

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