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Judaísmo en Español

¿Qué pasa si lo arruinas?

Lo que el divorcio nos enseña sobre el matrimonio

¿Por qué Di-s te explica cómo divorciarte si cree en el matrimonio?

No sólo cree en el matrimonio, sino que también cree que deberías estar casado y quiere que estés casado con la persona con la que estás casado.

¿Por qué, entonces, te permite divorciarte? ¿Y por qué, además, te dice cómo hacerlo?

Como todas las instrucciones de Di-s en la Torá, divorciarse es una mitzvá, un mandamiento divino. De hecho, sus instrucciones sobre el matrimonio son bastante explícitas. Pero, ¿por qué?

Porque, luego de dar instrucciones sobre el matrimonio, Di-s no te abandona cuando te metes en problemas.

Porque es piadoso y compasivo, amable y considerado, te da un segundo conjunto de reglas, en caso de que no puedas seguir el primero.

Es como un libro de cocina que te dice qué hacer si arruinas la receta. Una vez, dos de mis hijos seguían las instrucciones que aparecían en un paquete de mezcla para galletas. Uno de ellos leía la receta en voz alta mientras el otro preparaba la mezcla. El que leía dijo: “Ahora tienes que revolver la masa 50 veces”. El otro gritó: “¡Pero ya revolví más de 100! ¿Qué hacemos ahora?”.

Entonces el primero dijo: “No lo sé. Voy a volver a ver qué dicen las instrucciones”. Revisó la caja, pero no decía nada acerca de mezclar la masa muchas veces. Ambos vinieron y me preguntaron qué debían hacer. “¿La descartamos? ¿Empezamos de nuevo? Las instrucciones no nos dicen qué hacer si la arruinamos”.

Di-s no es así. Así no es como la Torá —su conjunto de instrucciones— está escrita. Él te dice qué hacer si arruinas la receta.

Es como si Di-s te dijera: “Esta es la persona que elegí para ti. Esta es la persona con quien quiero que te cases. ¿No puedes? ¿Es demasiado difícil? Entonces no lo hagas. Puedes irte. Pero cuando te vayas, por favor, cierra la puerta al salir”.

Entonces él no solo nos dice que es posible que nos divorciemos, también nos dice cómo hacerlo. “Aquí tienes el mandamiento divino para saber cómo entrar, y aquí hay otro mandamiento divino para saber cómo salir”.

Di-s nos habla así porque él está casado con nosotros.

Como todo lo que existe en este mundo, el matrimonio es un reflejo de lo que existe en el mundo espiritual. Existe un matrimonio absoluto entre Di-s y nosotros.

El matrimonio requiere que seas tolerante y condescendiente con tu pareja respecto de cosas que tú te tomas muy en serio. Di-s está casado con nosotros, y él se lo toma muy enserio. Él está comprometido con la relación. Por eso, es tolerante y condescendiente cuando no cumplimos con sus expectativas.

Di-s nos dice: “¿Lo arruinaste? Entonces intenta de nuevo. ¿Lo echaste a perder? Entonces esto es lo que tienes que hacer. ¿Lo olvidaste? Entonces la próxima vez trata de recordarlo. ¿Lo volviste a olvidar? Intenta una tercera vez”. Así es como sabemos que él está comprometido con el matrimonio.

A veces, Di-s es incluso mejor. Nos pregunta cuáles fueron nuestras intenciones. Por ejemplo, nos dice que no mezclemos carne con leche. ¿Qué pasa si lo hacemos? “Bueno”, dice, “eso depende de cuánta leche y de cuánta carne hubiera. ¿Y lo hiciste a propósito? ¿O fue un accidente? Si fue un accidente, así es como lo arreglas. Si fue a propósito, trata de que no pase de nuevo”.

Di-s espera que estés casado, y con la persona que eligió para ti. Pero él es compasivo y entiende cuando le dices que es muy difícil.

Quizá él pretendía que te casaras y luego te divorciaras; quizá las leyes del divorcio sean tu “vía de escape”.

No.

Di-s pretende que sigas casado, pero si no puedes, si es muy difícil, él lo entenderá y te ayudará para que salgas de allí.

¿Eso significa que tu matrimonio fue un error? ¿Apostaste por algo, perdiste, ahora admítelo y sal? ¿Cometiste un error y Di-s te dice cómo repararlo?

Otra vez, no.

Tu matrimonio no fue un error. Estaba planeado desde el principio de los tiempos. Cuando Di-s creó tu alma, hace seis mil años, creó a tu pareja junto contigo.

Decir que te casaste con la persona equivocada es como decir que diste a luz al bebé equivocado. ¿Podría ser que tuvieras el bebé de otra persona? Una vez una mujer me dijo algo así. “¿Que cuántos hijos dices que tienes?”, me preguntó incrédula. No recuerdo cuántos teníamos en ese momento, quizá diez o doce.

“¿No sabe que hay gente que no puede tener hijos?”. La mujer estaba indignada. Era como si estuviese diciendo: ”Deja algo para los demás. Comparte un poco. No tengas tantos hijos; deja que otra gente tenga algunos”. No funciona así. No das a luz al hijo de alguien más. El hijo que tienes estaba destinado a ser tuyo.

Como dijo Einstein: “Di-s no juega a los dados con el universo”. Si Di-s no juega a los dados con átomos o moléculas, tampoco lo hace con los corazones, las mentes o las almas.

Estás casado con la persona con la que se supone que tienes que estar casado. Di-s lo planeó. Él lo tenía arreglado; lo había predestinado desde el principio. En otras palabras, ya había decidido que esa era la manera en que quería que fuera.

¿No lo quieres? Está bien. Ya que él está casado contigo, dice: “Como quieras”.

¿Eso ”arruinaría un vasto plan eterno”, como preguntaba Tevye en El violinista en el tejado? La respuesta es sí. Sí, si te divorcias, vas a arruinar un vasto plan eterno: el plan de Di-s. ¿Pero él te va a dejar hacerlo?, ¿te va a ayudar? Sí, te va a dejar y te va a ayudar.

La razón por la que Di-s permite el divorcio y hasta lo exige es porque, al hacerlo, te enseña cómo estar casado.

Así que aunque Di-s tiene reglas, aunque tiene leyes y mandamientos divinos, cuando pecas, te dice: “¿Lo arruinaste? Trata de nuevo. ¿Cometiste un error y lo admites? No te preocupes por eso; lo harás mejor la próxima. ¿Lo hiciste ya diez veces? Pide perdón y yo te perdonaré diez veces”.

Así es como deberías estar casado: trata a tu cónyuge de la manera en la que Di-s te trata. Con toda esa misericordia y compasión, toda esa amabilidad y consideración.

¿Tu esposa hizo lo mismo otra vez? Perdónala otra vez. ¿Lo hizo diez veces? Perdónala diez veces.

Debes estar tan comprometido con hacer que esta relación dure como Di-s ha estado comprometido haciendo durar su relación contigo. La moraleja es: cuando te ayuda a divorciarte, Di-s te ayuda a permanecer casado durante toda la eternidad, de la misma manera en la que él se mantuvo casado contigo.

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POR MANIS FRIEDMAN
El Rabino Manis Friedman es un aclamado filosofo Jasidico, autor y orador. Es el rector del Instituto Femenino de Estudios Judaicos Bais Chanah

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