Querido rabino:

Me sorprendió un poco que la parashá que leímos esta semana en la sinagoga durante en shabat toma su nombre del malvado rey Balak, quien planeaba maldecir a los judíos en el desierto.

¿No se podía encontrar un nombre más adecuado para esta parashá?

Respuesta:

Es una pregunta muy interesante. Hay en realidad seis parashot que reciben su nombre de personajes centrales —NóajSaráItróKórajBalak y Pinjás— y son todos honrados, a excepción de Balak. Una lectura cuidadosa de la historia nos brinda una perspectiva sobre por qué esta parashá toma su título de un hombre malvado, y qué mensajes podemos tomar para nuestro propio recorrido espiritual.

Análisis de los acontecimientos de Balak

Balak, el rey de Moab, está aterrorizado por el avance del pueblo judío, y entonces le suplica a Balaam, un profeta, que los maldiga.

Di-s le dice a Balaam que no maldiga a los judíos, y al principio Balaam obedece. Pero luego, dominado por un malicioso odio hacia los judíos, insiste, y entonces Di-s le da la libertad de elegir.

Pero Di-s le hace saber a Balaam que Él está en desacuerdo con su decisión. Le envía un ángel para desviarlo, pero sólo el burro de Balaam puede percibirlo. Tres veces desvía el ángel al burro y las tres veces Balaam golpea al animal. Al final, el burro ha tenido suficiente. Sorprendentemente, abre la boca y se queja con Balaam por la manera en que lo trata. Balaam puede por fin ver al ángel, pero aun así no recibe el mensaje.

Cuando Balam llega al palacio de Balak, lo conducen, en medio de un despliegue de algarabía, a un lugar en el que puede ver al pueblo judío y maldecirlo. Pero cuando abre la boca para hacerles la maldición, ¡en su lugar fluyen bendiciones! De hecho, sus palabras contienen algunas de las alabanzas más hermosas al pueblo judío en toda la Torá.

Balaam luego profetiza sobre la era mesiánica (Bamidbar 24:17-24): “Lo veo, pero no ahora; lo contemplo, pero no cerca; una estrella saldrá de Iaacov, y un cetro se levantará de Israel, que aplastará la frente de Moab y derrumbará a todos los hijos de Set…”.

Luego de su monumental fracaso en el intento de maldecir a los judíos, Balaam sugiere una estrategia diferente: persuadir a todo el pueblo judío de que peque con las mujeres moabitas, lo que los conduciría a adorar al ídolo Baal Peor y así provocarían la ira de Di-s. El plan tiene éxito, y como resultado estalla una plaga devastadora entre los integrantes del pueblo. Pinjás, nieto de Aarón, el gran sacerdote, aparece para detener la carnicería física y espiritual.1

Una lectura transformadora

Es probable que aún te preguntes por qué la parashá se llama “Balak”. El resumen anterior no da ningún crédito a Balak: sigue siendo el malvado rey que intentó maldecir a los judíos y luego los sedujo para provocar una horrible plaga. ¿Dónde está su cualidad redentora?

Revisemos algunos puntos clave de la historia:

● Balak, debido a su odio al pueblo judío, se transforma en alguien que no quiere obedecer a Di-s.

● Habla un burro.

● Los maleficios se transforman en bendiciones.

● Una parte del pueblo judío se transforma en pecadora del más bajo nivel.

● Todas las profecías sobre la era mesiánica describen la transformación definitiva del mundo.

Esta parashá encarna el poder de la transformación. Las bendiciones son tan profundas porque se originaron como maldiciones. Su transformación es tan absoluta que describen la transformación definitiva del mundo entero: ¡la era del Mashíaj! Además, el mismo Balak encarna esta transformación. El Talmud cuenta que Ruth, la figura bíblica cuya vida se transformó al convertirse al judaísmo y quien fuera digna de convertirse en bisabuela del rey David, era descendiente directa de Balak.El Mashíaj, quien liderará el tiempo de la transformación y la redención definitivas, vendrá del linaje del rey David. Y entonces, ¡la persona que estará encargada de transformar al pueblo judío y al mundo entero —el Mashíaj— será descendiente directo de Balak! Esa es, prácticamente, la transformación más grande que podría suceder.

¿Cuál es el mensaje para nosotros? Transformarnos y transformar nuestras vidas no es fácil, en especial si nos enfrentamos a una dificultad o una crisis. Pero suelen ser las situaciones más desafiantes las que nos conducen a las mayores ganancias. Cuando nos damos cuenta de eso, en lugar de sucumbir a la presión, podemos usarla para el crecimiento y el desarrollo personal, y podemos experimentar la más sublime transformación.3