Una de las preguntas que surgen al aprender Halajot es el por qué si Hashem es tan grande e infinito se fija tanto en que cumplamos pequeñas cosas, mitzvot que ante nuestros ojos pueden parecer insignificantes pero que realmente trastocan el fondo de nuestra neshamá (alma) y cambian nuestra realidad convirtiéndonos en mejores seres humanos esto a través de hacernos perceptivos de todo lo que nos rodea agradeciéndole a D-os en cada ocasión.

¿Por qué limpiar la lechuga tan meticulosamente?, ¿por qué separar las vajillas de carne y leche?, ¿por qué tantos detalles? y ¿por qué tanto énfasis en los actos que a él lo hacen ‘feliz’.

¿Por qué si Hashem hace milagros para nosotros como partir el mar en dos para librarnos de los egipcios o pasa su tiempo haciendo parejas (shidujim) para Am Israel, nos entrega 613 mitzvot que muchas veces son actos cotidianos que se enfocan hacia nosotros?

Pequeñas acciones nuestras y no en cómo erradicar la hambruna mundial; ¿Por qué no se nos encomiendan misiones del calibre de Hashem y nos encontramos con Halajot hacia nosotros mismos como: “Una mujer no puede caminar entre dos hombres”.

¿Cómo estos pequeños actos nos hacen ser a la imagen y semejanza de nuestro creador? Y realmente, ¿Hashem necesita estos pequeños actos que ante nuestros ojos son ‘insignificantes’?

Hashem no necesita nuestros detalles, D-os no necesita que la mujer vista con tzniut o que los hombres se pongan el Tefilín, tampoco necesita los actos gigantescos como que salvemos al mundo ya que él es el único e infinito que puede crear y destruir en un abrir y cerrar de ojos.

Hashem recrea el mundo cada segundo, lo habla a la existencia, esto quiere decir que él decide todo el tiempo qué y quién sigue existiendo.Por ende la capacidad de Hashem es infinita e incomprensible para nuestra limitada capacidad de entendimiento.

El objetivo de D-os es compartir su luz con nosotros y por medio de las Mitzvot nosotros acercarnos a él. Tener una relación.

Las relaciones que florecen están basadas en los detalles, en los actos ‘insignificantes’ por un instante ante los ojos del mundo pero que para cualquiera de los participantes de la relación lo es todo. Porque te amo te lo demuestro con cada detalle/oportunidad que tengo.

Lo mismo es con D-os él nos ama tanto que nos ha puesto en éste mundo para que queramos tener una relación con él sirviéndolo hasta en los pequeños detalles. Sensibilizándonos al igual con el mundo al tener presente que TODO tiene un impacto, cada movimiento modifica el mundo.

La Torá de Hashem es la Ketuvah (contrato matrimonial) con Am Israel, sus cuidados hacia nosotros nos los enlista aquí, el manual perfecto para una vida plena. Hashem es el novio y nosotros la novia, ansiosos de cada oportunidad por hacerlo a él feliz y al intentarlo recibir todas las bendiciones posibles.

A través de cada detalle, pensamiento, voluntad y acción nos vamos transformando con el objetivo de ser mejores seres humanos, llegando a conectar a la fuente de la vida, a Hashem.

Y al ser conocedores de la verdad somos representantes de D-os en el mundo y comenzamos a buscar las soluciones a problemas de gran magnitud sin que D-os nos encomiende esta tarea ya que por medio de los detalles nos vamos refinando intelectual, emocional, espiritual y psicológicamente para poder trastocar y cambiar la realidad del mundo que nos rodea.