Operación Alfombra Mágica: El increíble rescate de los judíos de Yemen

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Es conocida la historia moderna del éxodo de “Beta Israel”, de los judíos de Etiopía, con las operaciones Moshé y Shlomó que transportaron alrededor de 22.000 judíos etíopes a Israel. Menos conocido es el dramático éxodo de más de 48.000 judíos de Yemen y prácticamente se desconoce el rol que Aerolíneas Alaska tuvo en el mismo.

Nadie sabe con certeza cuándo llegaron los primeros judíos a Yemen. La leyenda local dice que fueron enviados como comerciantes por el Rey Shlomó. En todo caso, los judíos vivieron en Yemen durante muchos siglos. En este país atacado por la pobreza, los judíos eran los ciudadanos más pobres y desamparados, viviendo con el desprecio y el sufrimiento de dhimmis (no musulmanes). Sin embargo, en sus sinagogas y escuelas, les enseñaron a sus hijos a estudiar y a escribir en hebreo. Nunca olvidaron su fe, protegieron las tradiciones, observaron el Shabat y transmitieron la Torá y el Talmud a cada nueva generación.

Para los judíos, la vida en Yemen se volvió intolerable.

Después de la Primera Guerra Mundial, cuando Yemen se independizó, la vida se volvió intolerable para los judíos. Revivieron las leyes antisemitas: los judíos no tenían permitido caminar sobre el pavimento; en las cortes no se aceptaba la evidencia de un judío contra un musulmán; los huérfanos judíos debían ser convertidos al islam. Algunos judíos lograron escapar a Palestina, pero la mayoría fueron atrapados.

De la desesperanza al peligro

En 1947, tras la votación de las Naciones Unidas en favor de la partición de Palestina, la situación de los judíos de Yemen pasó de la desesperanza al peligro físico. En el adyacente puerto de Aden, antes una colonia de la Corona Británica y ahora parte de Yemen, los árabes mataron a 82 judíos e incendiaron el barrio judío. El establecimiento del estado de Israel el 14 de mayo de 1948 y la Guerra de la Independencia en Israel incrementó aún más el peligro que corrían los judíos de Yemen, tal como sucedió en todos los países árabes. Sin embargo, sólo pudieron huir en mayo de 1949, cuando inesperadamente el Imam de Yemen aceptó permitir que todos los judíos abandonaran el país. Ellos ansiaban retornar a Sión, si tan sólo tuvieran los medios para lograrlo. En ese momento vivían en Yemen poco más de 49.000 judíos.

Cuando terminó la Guerra de la Independencia, a comienzos de 1949, Israel se encontraba devastada y virtualmente en la bancarrota. A pesar de eso, David Ben Gurión, el primer Primer Ministro de Israel, desafió toda lógica y el consejo de sus asesores económicos, y ordenó el inmediato y rápido “retorno de los exiliados”. ¿De dónde obtendría Israel el dinero? “Vayan a pedir dinero a los judíos de la diáspora”, respondió Ben Gurión a los escépticos.

Se necesitaban aviones

Egipto había cerrado el Canal de Suez para los judíos de Yemen; debían ser transportados a Israel por aire. El Comité de Distribución Conjunta de Judíos de Norteamérica (Joint, JDC), la organización internacional de ayuda judía humanitaria, aceptó solventar el éxodo yemenita y organizar el transporte aéreo, pero necesitaban aviones.

Aerolíneas Alaska se fundó en 1932, cuando Mac McGee compró un Stinson usado de tres pasajeros y comenzó con un negocio de transporte aéreo en Alaska. Con la llegada de James Wooten como presidente de la compañía en 1947, la aerolínea comenzó a comprar aviones excedentes del gobierno de los Estados Unidos, y en un año se convirtió en la mayor aerolínea de chárter del mundo.

Al Taylor/Cortesía del Comité de Distribución Conjunta de Judíos de Norteamérica

Hacían falta por lo menos $50.000 para efectuar el traslado, dinero que la Aerolínea no poseía.

El JDC le preguntó a Wooten si Aerolíneas Alaska estaba dispuesta a aceptar hacer el transporte desde Yemen. Wooten quiso aceptar la misión, pero Ray Marshal, presidente del consejo de directores, no se mostró tan entusiasta. Marshal sintió que para la Aerolínea ese trato era una pérdida de tiempo y de dinero. Hacían falta por lo menos $50.000 para efectuar el traslado, dinero que la Aerolínea no poseía. Marshal insistió que Wooten debía afrontar los fondos por sí mismo.

Wooten pidió prestados los $50.000 a una agencia de viajes asociada con el JDC. Firmaron el contrato y comenzó la Operación sobre las Alas de las Águilas, popularmente conocida con el apodo de Operación Alfombra Mágica.

Sobre las Alas de las Águilas

Como Yemen no permitía que los refugiados judíos volaran desde su país, los británicos aceptaron que se estableciera un campamento de tránsito en la vecina Colonia de la Corona en Aden, desde donde comenzaría el traslado. Aerolíneas Alaska fijó su base en Asmara, Eritrea, con su tripulación de tierra, pilotos y naves (DC-4 y C-46). El plan era volar desde su base en Asmara a Aden cada mañana, recoger a sus pasajeros en Aden y cargar combustible. De allí volaban cruzando el Mar Rojo y el Golfo de Aqaba hacia el aeropuerto en Tel Aviv, los pasajeros desembarcaban, y volaban a la seguridad de Chipre para pasar la noche y regresar a su base en Asmara al amanecer, antes de comenzar todo nuevamente. El viaje total llevaba unas 20 horas.

La configuración del avión no permitía llevar suficientes pasajeros ni suficiente combustible. Así que los aviones fueron modificados: reemplazaron los asientos normales de la aerolínea por filas de bancos y agregaron tanques adicionales de combustible a lo largo del fuselaje, entre los bancos. Un avión construido para transportar a 50 personas ahora podía llevar a 120 y el combustible duraba una hora adicional.

Judíos yemenitas regresando a Israel como parte de la Operación Alfombra Mágica en 1949

Mientras tanto, el campamento de tránsito en Aden, llamado ”Campo Gueulá” (redención) fue organizado por el JDC y equipado con médicos y asistentes sociales israelíes bajo la dirección de Max Lapides, un judío estadounidense. En el campamento también se encontraban emisarios responsables de pagar a diversos jefes tribales yemenitas un “impuesto” para permitir que los refugiados judíos pasaran a través de su territorio.

Como en el éxodo bíblico, ellos caminaron de la esclavitud a la libertad.

Cuando la noticia de la evacuación llegó a los judíos de Yemen, ellos dejaron atrás sus pocos bienes materiales (excepto sus libros de plegarias y sus Rollos de la Torá) y como en el éxodo bíblico, caminaron de la esclavitud hacia la libertad. Viajaron en grupos familiares, algunos de cientos de miles de personas, a través del viento y las tormentas de arena, vulnerables ante los bandidos y la población local hostil, hasta que casi muertos de hambre y destituidos llegaron a la frontera con Aden, donde los esperaban los servicios de ayuda israelíes para transportarlos al campamento de tránsito. Allí encontraron por primera vez electricidad, medicinas, agua corriente, servicios sanitarios y medios para la higiene personal. Durante toda la operación, los judíos de Yemen llegaron en una corriente constante al Campo Gueulá, apenas un grupo partía llegaban nuevos refugiados.

Que los judíos yemenitas llegaran a Aden era un problema, que subieran al avión era otro. Nómadas que nunca antes habían visto un aeroplano y nunca habían vivido en algo que no fuera una tienda, muchos de los inmigrantes estaban asustados y se negaban a subir a bordo. El hecho de recordarles que la llegada a Israel por aire había sido profetizada en el Libro de Isaías: “Llegarán con alas como águilas”, reforzado por el dibujo de un águila con las alas extendidas sobre la puerta de cada avión, los indujo a subir a los aviones. Una vez adentro, muchos prefirieron sentarse en el suelo antes que en esos desconocidos y cómodos asientos. Evitar que encendieran fuego para preparar su comida fue toda una tarea. Durante el vuelo, la mitad se descompuso y vomitaron sobre los tanques adicionales de combustible. A pesar de todo, al aterrizar en Israel los yemenitas entonaron cánticos de bendición.

Cortesía del Comité de Distribución Conjunta de Judíos de Norteamérica

El Moshé irlandés

Para dar comienzo a la Operación Alfombra Mágica, Aerolíneas Alaska envió al Medio Oriente a Bob Maguire, un piloto con experiencia administrativa. Maguire voló entre 270 y 300 horas al mes. De haber estado en los Estados Unidos, el límite de acuerdo con las reglas de aviación son 90 horas. Ben Gurión llamó a Maguire el “Moshé irlandés”. El trabajo le costó a Maguire su carrera: contrajo un parásito que afectó su corazón y en consecuencia perdió su licencia como piloto comercial a comienzos de los años 50. Otro piloto fue Warren Metzger, nacido en Lethbridge, Canadá, quien entre los vuelos encontró tiempo para casarse con su asistente de vuelo. Por lo menos un piloto era judío: Stanley Epstein.

El trabajo era peligroso. A muchos aviones les disparaban.

El transporte aéreo que comenzó en junio de 1948 fue difícil para los pilotos que volaban 16 horas por día y también fue difícil paran los aviones que volaban por encima de los intervalos programados para sus servicios. Era difícil conseguir combustible, la arena del desierto afectaba las turbinas y provocaba que debieran volar más por intuición que por cálculos y por lo que llegaban a ver.

El trabajo era peligroso. A muchos aviones les disparaban. Un piloto que se acercó demasiado a territorio árabe al aproximarse a Israel, vio las balas que formaban un arco hacia su aeroplano. A otro avión le reventaron un neumático en un bombardeo en Tel Aviv. En una ocasión, Maguire se vio obligado a aterrizar en Egipto cuando su avión se quedó sin combustible. Los israelíes les habían advertido a todos los pilotos que si tenían que aterrizar en territorio árabe era probable que le dispararan a los refugiados judíos e incluso a la tripulación. Pero Maguire pensó con rapidez y les dijo a los oficiales del aeropuerto que necesitaba ambulancias para llevar a sus pasajeros al hospital. Cuando le preguntaron por qué, respondió que sus pasajeros tenían viruela. Los egipcios asustados sólo quisieron que se marcharan de inmediato. Maguire recibió su combustible y voló hacia Tel Aviv.

En medio de la operación, el Consejo Aeronáutico Civil de los Estados Unidos obligó a Aerolíneas Alaska a cerrar su compañía de vuelos internacionales y una compañía llamada Transporte Aéreo del Cercano Oriente, cuyo presidente era James Wooten y sus pilotos y aviones eran todos los de Aerolíneas Alaska, completó la Operación Alfombra Mágica. Transporte Aéreo del Cercano Oriente era Aerolíneas Alaska operando bajo otro nombre.

Cuando terminó la Operación Alfombra Mágica en setiembre de 1950, 28 pilotos de Aerolíneas Alaska habían efectuado unos 380 vuelos y transportado a Israel 48.818 refugiados, casi toda la población judía de Yemen. Milagrosamente no hubo ningún muerto ni heridos.

La Operación Alfombra Mágica se mantuvo en secreto por razones de seguridad y para evitar sabotaje. Muchos meses más tarde el público y la prensa se enteraron de la increíble operación.

Hoy en día, Aerolíneas Alaska ofrece vuelos internacionales en 60 ciudades y 3 países. Los pasajeros que vuelan en Aerolíneas Alaska no tienen idea de que están volando en la aerolínea que salvó a los judíos de Yemen.

Foto del comienzo del artículo: Cortesía del Comité de Distribución Conjunta de Judíos de Norteamérica

 

 por Joe Spier

 


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