Mensajes metafísicos

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Cuando vivíamos en una era con mayor conciencia espiritual, había más mensajes abiertos de Dios respecto a nuestro carácter y las oportunidades de crecimiento. La lepra espiritual descrita en el capítulo 14 de Levítico era uno de esos mensajes. Si bien en la actualidad no existe la experiencia real de esta enfermedad espiritual, las enseñanzas que podemos aprender de ella son tan relevantes hoy como en aquel entonces.


GUÍAS ESPIRITUALES

Cuando tenemos un problema físico, vamos a un médico. Cuando el problema es espiritual, ¿a quién recurrimos? Necesitamos encontrar personas a las que podamos recurrir para que nos ayuden con los dilemas espirituales. Puede ser un sabio, una persona sagrada o incluso alguien que se encuentra en un nivel superior en cualquier área de desarrollo en la que desees trabajar. Si tienes un problema con el enojo, habla con los demás hasta que encuentres a alguien que haya logrado dominar su propio enojo.

Un mentor puede ser alguien que conoces bien o alguien que escribió un libro que te inspiró y te ayuda a pensar: “¿Qué es lo que Fulano me aconsejaría hacer en esta situación?”

En los tiempos bíblicos, el cohen era el guía espiritual al que recurría el pueblo cuando tenía esta enfermedad espiritual. ¿Puro o impuro? El cohen decidía. La persona afectada iba al cohen para recibir consejo práctico, y a un profeta o a una persona sagrada para preguntar cuál era el mensaje de Dios, es decir, cuál era el crecimiento espiritual necesario o beneficioso en el que debía trabajar en ese momento.


¿QUÉ ES UN MENSAJE?

Al tratar de leer un mensaje, debemos ser sensibles a nuestros altibajos espirituales. ¿En qué áreas tuvimos dificultades en los últimos tiempos? ¿Qué clase de críticas recibimos, tanto de forma implícita como explícita? Los mensajes espirituales nos llegan desde todas las direcciones: a través de los amigos, los enemigos, las noticias y, a veces, también a través de enfermedades. Cuando no nos tomamos el tiempo para enfocarnos, hacer introspección y realizar nuestro trabajo espiritual, Dios tiene que encontrar alguna forma de llamarnos la atención. A menudo, parece que un debilitamiento o una calamidad fueran las únicas cosas que lograrán detenernos y hacernos pensar: “¿Por qué está Dios me hace esto?”

Si es un mensaje, entonces el problema emana del amor que Dios siente por nosotros. Él quiere que crezcamos. Quiere que seamos grandiosos.


ADIVÍNALO

Como no tenemos profecía, no podemos estar absolutamente seguros de cuál es el mensaje de un problema en particular. Pero puedes hacer introspección y arribar a una posibilidad razonable. Puedes hablarlo con un mentor, un amigo o un consejero espiritual. El objetivo es encontrar sobre qué debes trabajar para tu propio beneficio. No importa si diste o no en el clavo.

Por ejemplo, si tu auto nuevo tiene muchos problemas, el mensaje puede ser que estás demasiado enfocado en lo material, que te enorgulleces demasiado de tu auto, o que gastaste más de lo que podías sólo para impresionar a los demás o para provocar envidia. Si trabajas en alguna de estas áreas de crecimiento espiritual, generarás un beneficio para ti tanto en este mundo como en el Mundo Venidero.


Ejercicio espiritual:

Analiza los últimos meses y elige el problema más grave que hayas enfrentado. Pregúntate si es posible que haya en él algún mensaje oculto. Conversa sobre el tema con alguien en quien confíes y luego haz un plan específico de crecimiento personal. Escribe cinco acciones que harás y que te ayudarán a ser diferente.

 

por Rav Max Weiman

 


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