Likutei Sijot: Balak Vol I

3

Bsd.

A

  1. Sobre el versículo de nuestra Sección Semanal: “Se agazapó, yace como un león, como un león fuerte, ¿quién lo levantará?”1, hay una interpretación del Midrash2 que señala que las Escrituras aluden al [estado del pueblo judío durante el] período [histórico que va] desde el [reinado del] Rey Tzidkiáhu hasta [la época de] el Mashíaj, pues en los días de Tzidkiáhu comenzó la era del jurbán [–la destrucción del Primer Beit HaMikdash3–] y el galut (exilio diaspórico). Incluso pasados los 70 años de exilio en Babilonia [cuando el Gran Templo fue nuevamente reconstruido], en la era del Segundo Beit HaMikdash, el estado de galut siguió persistiendo pues en este Segundo Beit HaMikdash faltaron cinco [principales] elementos4 [que hacían a la santidad del Templo. Esto fue así,] puesto que [el regreso masivo de los judíos desde Babilonia a la Tierra de Israel] no constituyó una redención perfecta.
[Es] sobre este [largo] período que va desde [el comienzo del galut en los días de] Tzidkiáhu hasta [la época de la Redención Futura, la era de] el Mashíaj, que decimos que [el pueblo judío se encuentra en un estado de] “se agazapó, yace…”.

El Rebe Tzemaj Tzedek, basándose en la interpretación del Midrash (antes citada) escribe5 que el término “yace –shajáv– se deriva de “vaishkáv – se acuesta y se duerme”6, [tal como reza el versículo:] “Sobre mi lecho –mishkaví– en las noches”7, y [también] “Él no muere ni cayó en cama – nafal lemishkáv”8. Todas estas expresiones aluden al período del galut, [que se compara al tiempo en que la persona duerme].

Podríamos pensar [erróneamente] que el estado diaspórico afecta no sólo al cuerpo, sino también al alma, Di-s libre, [o sea, que afecta también a] los aspectos vinculados con [el estudio de] la Torá y [el cumplimiento de] las mitzvot. Sin embargo, el mismo versículo que declara que “se agazapó, yace”, no se refiere a quien se acuesta por falta de fuerzas sino más bien a alguien que se auto-limita, se contrae, [se “agazapa” por propia voluntad,] pues [quien “se agazapó y yace] es [no obstante, incluso entonces,] como un león –arí–, como un león fuerte –laví–”. Arí es un león con su fuerza natural, mientras que laví es un león con fuerza extraordinaria, como señala el Zohar9 que laví alude a una gran fuerza.

En otras palabras: incluso en una época en la que [el pueblo judío] “se agazapa” y “yace”, eso no significa, Di-s libre, que las naciones del mundo tengan dominio sobre Israel. Los judíos son siempre como un arí y un laví.

Pero, “¿Quién –mi– lo levantará (ונמוקי ימ)?”10 – la palabra hebrea mi de este versículo tiene el mismo significado que aquel de la expresión “¿Quién –mi– ha revelado (…הליג ימ) este secreto a Mis hijos?”11, la que a su vez está vinculada con “¿Quién –mi– podrá asegurar (…ןתי ימ) que el corazón de ellos permanezca por siempre así, para tener temor de Mí…”12, que alude al Todopoderoso13. Así, nuestro versículo “¿Quién –mi– lo levantará?” [no es exclusivamente una pregunta sino también una afirmación;] se refiere al Santo, 14bendito sea, que es El quien nos [levantará y] redimirá del galut, como está escrito: “Mi traerá de Tzión (…ןויצמ ןתי ימ) la salvación de Israel”.

[Por lo tanto, se entiende que] hasta [que llegue] el momento de “Mi [Di-s] lo levantará”, nadie tiene realmente dominio sobre Israel, Di-s libre. Dado que [el pueblo judío] es como un arí y un laví, nadie puede considerarse su amo

· en concordancia con lo explicado, el Código Judío de Leyes –el Shulján Aruj– dictamina15 que el ser humano no puede de manera alguna dominar a un arí y a un laví. Es más, [entre los legisladores de la Halajá] existe una controversia en cuanto a si es posible domarlos verdaderamente o no–.

[Así visto,] el galut, desde la perspectiva de la lógica, no tiene cabida16; sólo porque impera una situación de “forzado por el dictamen [Supremo]”, el arí y el laví permanecen “agazapados y yacen”, [en un estado latente de sueño].

De esto se entiende, por ende, que en las esferas de Torá y mitzvot –sobre las que se ha dicho: “Di-s habló todas estas palabras”17– el galut no tiene influencia alguna, [y, por lo tanto, la vida espiritual del judío no se ve realmente afectada ni en la más extrema de las circunstancias].

  1. Sin embargo, por fuerza del hábito, la gente se acostumbró al galut y “no vemos, [no reconocemos,] nuestras señales [milagrosas enviadas por el Todopoderoso”18]. Los milagros existen también en la actualidad, sólo que nosotros “no los reconocemos”; aquel a quien sucede un milagro, no lo reconoce como tal19.

La oscuridad [espiritual] imperante en la época de galut provoca que la persona piense equivocadamente que “el mundo sigue su curso natural” [sin vínculo con la Divinidad]. El término olam/ םלוע, “mundo”, se deriva de helem (םלעה) vehester (ocultación

y encubrimiento)20. Hay una percepción ilusoria de que el mundo sí ejerce dominio sobre el arí y el laví. Por eso, de vez en cuando se nos muestran desde lo Alto milagros manifiestos (y uno de esos milagros manifiestos, y que a su vez repercutió en todo el pueblo judío, aconteció en nuestra propia generación: el de [la liberación del Rebe (anterior) de la cárcel soviética] el 12-13 de Tamuz [de 5687 (1927)]). Di-s produce estos milagros para recordarnos que incluso en el galut “Nada hay fuera de Él”21.

Es en este contexto que nuestros Sabios declaran que Di-s pensó originalmente “crear el mundo con el Atributo del Din (justicia y severidad), pero vio que [de este modo] el mundo no podría resistir y [por eso] combinó [la Justicia Divina] con el Atributo de Rajamím (misericordia, compasión)”22. En Shaar HaIjud [VeHaEmuná], la segunda sección del Tania23, esta idea es aplicada a las manifestaciones de Divinidad [que se producen en la Creación] a través de los tzadikím y las maravillas y milagros mencionados en la Torá.

Los milagros quiebran las estructuras y limitaciones del [orden natural del] mundo, de modo que los ojos físicos puedan ver y reconocer que “hay Alguien que rige y guía esta casa”24.

La toma de conciencia de este principio lleva a tener presente que el pueblo judío siempre es un arí y un laví, y que con respecto al Alma [Divina], en términos de Torá y mitzvot, no estamos sujetos a [las influencias restrictivas de] el galut.

B

  1. Los textos místicos25 señalan que existe una conexión intrínseca entre Bilám [–el hechicero que pretendió maldecir al pueblo judío–] y Amalék [–el primer pueblo que se atrevió a atacar a los judíos tras el éxodo de Egipto–]. Vemos una alusión a ello cuando escribimos ambos nombres uno debajo del otro, Bilám/ םעלב arriba y Amalék/ קלמע debajo: Al combinar las dos primeras letras de Bilám (bet-lamed/לב) con las dos primeras letras de Amalék (ain-mem/ מע) exactamente debajo de las primeras, se forma la palabra Bilám; mientras que cuando combinamos las dos letras restantes de Bilám (ain-mem/םע) con las dos últimas letras de Amalék (lamed-kuf/קל) se forma la palabra Amalék.

מע

לב

קל

םע

La manera de liberarnos de las kelipot de “Bilám” y “Amalék” es por medio de Ahavá –amor [a Di-s]– e Irá –temor, reverencia [a Di-s]–. Ahavá e Irá tienen una relación análoga [a la de Bilám con Amalék], como puede verse cuando escribimos estas dos palabras una debajo de la otra, Irá/ הארי arriba y Ahavá/ הבהא abajo: combinando las dos primeras letras de Irá (iud-resh/רי con las dos primeras letras de Ahavá (alef-hei/הא) se forma la palabra Irá; y combinando las restantes dos letras de Irá (alef-hei/הא) con las últimas dos letras de Ahavá (bet-hei/הב), que se hallan exactamente debajo de ellas, se forma la palabra Ahavá.

הא

רי

הב

הא

La explicación del concepto es la siguiente:

Amalék fue capaz de luchar contra Israel porque era una nación que descendía de Eisáv [el primer hijo de nuestro Patriarca Itzjak]. Amalék argüía que siendo también él descendiente de Itzjak y [su padre, nuestro Patriarca] Avraham, también podía opinar en cuestiones vinculadas a la Torá y en cuestiones de santidad.

Cuando la persona permite a Amalék la más mínima apertura, posibilita que en ella tome cuerpo el [mismo enfoque malsano de Amalék:] “Conoce a su Amo, y [pese a ello] actúa con la intención de rebelarse contra El”26. Ello lleva a las consecuencias del artero ataque de Amalék27.

Lo mismo sucede con Bilám. La Guemará, en el tratado de Sanhedrín28, declara que Bilám era descendiente de Laván, [el suegro de Iaacov]. Laván dijo: “Las hijas son mis hijas, y los hijos son mis hijos… y todo lo que ves es mío”29. En otras palabras, también él [argumenta que] está ligado a los judíos, ya que toda la Casa de Israel se desarrolló de sus hijas.

Este concepto porta una lección para todas las futuras generaciones judías:

Si viene alguien y expresa conceptos contrarios a la Torá y a las mitzvot, incluso si exhibe un certificado demostrando que es descendiente de Itzjak y de Avraham y que de él nacieron aquellos sobre los que se erigió toda la Casa de Israel, hemos de contestarle [con clara firmeza]:

“¡Nosotros, sólo tenemos a nuestro Padre Celestial! ¡Nuestro único criterio a aplicar en todo es [el sustentado por] la Torá! Ni la alcurnia ni nada que se le parezca es decisivo para nosotros. La Torá es nuestro único y exclusivo referente: lo que sea acorde con la Torá estará bien; pero si algo la contradice, aunque provenga de Bilám o de Amalék, puesto que no condice con la Torá, ello mismo es evidencia de que nada tiene que ver con nosotros”.

Para decidir la validez de una propuesta, si ésta es acorde a la Torá o no, es esencial [la humildad; hay que] tener en cuenta que cuando nos embarga un sentimiento de arrogancia y orgullo, no estamos capacitados para determinar si rechazamos cierta opinión porque es contraria a la Torá o porque no condice con nuestro orgullo personal.

Para evitar una situación de esta índole, se debe servir a Di-s con Ahavá (amor) e Irá (temor, reverencia). Primero Irá y luego Ahavá, tal como fueron combinados antes. Así, en el Tania se expresa que Irá constituye “el inicio mismo de la avodá, su fundamento y raíz”30.

En Jinuj Katán, [la introducción a la Segunda Parte] del Tania31 está escrito que Ahavá es la raíz de todos los Preceptos Positivos –harás–, mientras que Irá es la de todos los Preceptos Negativos32 –no harás–. Allí, [el Alter Rebe] agrega que estos, [amor y temor a Di-s,] están sujetos al jinuj, es decir, a ser enseñados e inculcados. Esto significa que aun aquel que no tiene desarrollada su capacidad intelectual (“y cada uno conoce su estado personal…”) puede ser educado a acceder a Ahavá e Irá.

Si la persona tiene amor y temor a Di-s, nada debe temer de [algún] “Amalék”, aun si éste proviene [y argumenta ser descendiente] de Avraham e Itzjak, ni tampoco [temerá a algún] “Bilám”, si bien [su estatura puede ser excelsa, como vemos en el Sifrí33 que] “‘En [el pueblo de] Israel no surgió Profeta alguno como Moshé’34 –’en Israel’ no surgió, pero sí en las demás naciones. ¿Y quién es? Bilám”35.

[En síntesis:] Aun el judío más simple entre los simples, si se comporta adquiriendo primero temor a Di-s y luego amor a Él, nada tiene que temer de “Bilám” y “Amalék”.

(de una Sijá del 12 de Tamuz, 5716)

NOTAS:

1 [Números 24:9 (NVI)].

2 Bereshit Rabá 98:7.

3 [El rey Tzidkiáhu gobernó el Reino de Iehudá desde el año 3327 (desde la Creación del Mundo) hasta el año 3338. El sitio sobre Jerusalén impuesto por Nabucodonosor (Nevujadnetzár, rey de Babilonia) comenzó en el año 3336, culminando con su caída en el 3339, cuando el 9 de Av es destruido el Primer Gran Templo. Allí comenzó el exilio babilónico (NE)].

4 Iomá 21b. [Los cinco elementos ausentes en el Segundo Templo fueron: 1) El Arca Santa con su cubierta y los Querubines; 2) el fuego milagroso que en el Primer Templo había descendido del Cielo sobre el Altar; 3) la manifestación de la Shejiná (la Presencia Divina); 4) la Inspiración Divina (en los profetas) y 5) el Urím VeTumím (el Pectoral del Sumo Sacerdote [véase Tosafot en Iomá 21b, sobre “VeUrím”]). Otras versiones contienen ligeras variaciones sobre la identidad de estos cinco elementos, véase] Ierushalmí, Macot, fin de 2:6, y Horaiot 3:2, Bamidbar Rabá 15:10. [Véase también Tanjumá Behaalotjá 6 (NVI)].

5 Maamar Kará Shajáv 5605. [Véase Or HaTorá, Balák, págs. 1045 y 1048 (NVI)].

6 [Ioná 1:5 (NVI)].

7 [Cantar de los Cantares 3:1 (NVI)].

8 [Exodo 21:18 (NVI)].

9 Zohar I, 237b.

10 [Palabras siguientes de la frase citada de Números 24:9 (NVI)].

11 Shabat 88a

12 Deuteronomio 5:26.

13 [Véase Zohar I, 3b, y II, 105a; Tikunéi Zohar 49, 85b, y 63, 94b (NVI)]. Véase Likutéi Torá, Bamidbar 15a-b.

14 Salmos 14:7 y 53:7. [Véase Likutéi Torá, Bamidbar 15b, citando de Midrash Tehilím 14:6 (NVI)].

15 Jóshen Mishpat 389:8.

16 [Véase Nétzaj Israel, de Rabí Iehudá Loeb (el “Maharal de Praga”), caps. 1, 13, 24 y 31, y otras fuentes, donde se señala que el galut es algo totalmente irregular, no-natural, y por ende irracional (NVI)].

17 [Exodo 20:1 (NVI)].

18 Salmos 74:9. [Véase Midrash Tehilím 74:3 sobre este versículo (NVI)].

19 Nidá 31a.

20 [Sefer HaBahír 8 (10); Tikunéi Zohar 42, 82a. Comp. con Pesajím 50a (NVI)]. Likutéi Torá, Shlaj 37d. Sefer HaMaamarím 5710, pág. 116.

21 [Deuteronomio 4:35 (NVI)].

22 Citado por Rashi en Génesis 1:1. [Véase Bereshít Rabá 12:15 y Torá Shleimá, Bereshít, cap. 1, párr. 209, y cap. 2, párr. 82 (NVI)].

23 Cap. 5.

24 [Véase Bereshít Rabá 39:1; Lékaj Tov sobre Génesis 12:1 (NVI)].

25 Véase Likutéi Shoshaním, de Rabí Shimshón de Ostropolie. [Comp. con Zohar III, 194a y 281b; también con ibíd. I, 25a (NVI)].

26 Véase Sifrá, Bejukotái, cap. 3, parshá 2.

27 Véase Zohar II, 65a [“La persona no debe dar lugar a ningún aspecto del mal, no sea que las acciones del individuo tengan efectos indeseados”. La secuela se notó: el ataque por parte de Amalék resultó cómo producto del comportamiento inadecuado por parte de Israel (NVI)].

28 105a.

29 Génesis 31:43.

30 Tania, cap. 41.

31 [Tania, Introducción a Sháar HaIjud VeHaEmuná (NVI)].

32 [Véase el Comentario de Maimónides a la Mishná, Avot 1:3; Rambán (Najmánides) sobre Exodo 20:8; Tania, cap. 4 (NVI)].

33 Berajá, al final del párr. 357; Bamidbar Rabá 14:20; Zohar II, 21b, y en otras fuentes.

34 [Deuteronomio 31:10 (NVI)].

35 [Bilám es comparado con el cocinero del rey que está familiarizado con los gastos de la cocina real. Moshé es como el ministro prominente del rey que no está familiarizado con esos detalles. Compárese con Lékaj Tov sobre este versículo (NVI)].

Las frases entre corchetes [ ] son agregados de la edición en Español. A las no­tas originales se agregaron las notas de la versión Inglesa (NVI) y las de la edición en Español (NE).
Textos originales: Likutei Sichos (Kehot Publication Society, Brooklyn, NY)
Edición de Textos y Dirección General: Rabino David Stoler
Traducción: Equipo de Sijot en Español.
Revisión: Rabino Natán Grunblatt.

 

Sefira Ross es una diseñadora e ilustradora independiente cuyas creaciones originales adornan muchas páginas de Chabad.org. Residiendo en Seattle, Washington, sus días se pasan entre ilustraciones multitarea y ser madre.

 


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