BibliotecaLikutei Amarim

Likutei Amarim – Capítulo 10

Cuando una persona hace prevalecer su Alma Divina [sobre su Alma Animal] y cuando lucha contra el Alma Animal al punto de erradicar y eliminar [de su lugar de residencia,] del lado izquierdo [del corazón,] el mal que hay en ella, como está escrito: “Y erradicarás el mal que está dentro de ti”, pero, no obstante, el mal no se ha convertido realmente en bien, [esta persona] es denominada “tzadík incompleto” (tzadík sheeinó gamur). [También se la denomina] “tzadík que conoce el mal” (tzadík verá lo), o sea, que aún persiste dentro de él —en la parte izquierda [de su corazón]— cierto vestigio de mal, sólo que, por su insignificancia, es subyugado y anulado por el bien. Por lo tanto, [el tzadík] puede creer que lo ha expulsado y que ha desaparecido del todo. En verdad, sin embargo, si todo el mal dentro de él hubiera partido y desaparecido, se habría convertido en bien verdadero.

La explicación del tema es la siguiente: El “tzadík completo”, en quien el mal ha sido convertido en bien, y quien en consecuencia es denominado “un tzadík que [sólo] conoce el bien”, [ha logrado este nivel] al despojarse completamente de las vestimentas sucias [suyas] de mal. Es decir, él aborrece en extremo los placeres de este mundo, [hallando repugnante] obtener de ellos aquel placer que obtienen otras personas o sea, [el placer de] la mera gratificación del apetito físico, en lugar de [utilizar este placer] hacia el servicio a Di-s. [Los odia] porque se derivan, y reciben su apoyo espiritual, de la kelipá y la sitrá ajará. Pues el “tzadík completo” odia en extremo cualquier cosa que sea de sitrá ajará, por su inmenso amor —un “amor inmenso gozoso”— y su fenomenal afecto a Di-s y Su santidad, como se mencionara previamente, puesto que ellos son antitéticos. Así está escrito: “Los odio con un odio que consume, ellos se han vuelto mis enemigos, sondéame, y conoce mi corazón”. Por lo tanto, según la abundancia del amor a Di-s, así es la extensión del odio a la [sitrá ajará que nutre al placer físico] y la extrema repugnancia al mal [de los placeres físicos mismos]; porque la repugnancia es el opuesto exacto de amor, igual como lo es el odio.

El “tzadík incompleto” es aquel que no odia la sitrá ajará con un odio absoluto; por lo tanto, tampoco halla al mal [—los deseos y placeres físicos—] absolutamente repugnante. En tanto su odio y repugnancia al mal no son absolutos, por fuera debe haber conservado cierto vestigio de amor y placer hacia él. Las “vestimentas sucias” [obviamente] no han sido totalmente quitadas. Por lo tanto, tampoco [el mal del Alma Animal] se ha convertido realmente en bien, ya que todavía tiene cierto sustento en las “vestimentas sucias”, sólo que se neutraliza [en el bien] en razón de su insignificancia, y se lo considera como nada. En consecuencia se lo denomina tzadík verá lo/צדיק ורע לו [lo que significa no sólo “tzadík que conoce (conserva) el mal” sino también] “tzadík cuyo mal es suyo”, [es decir,] subyugado y sometido a él. Luego, por fuerza, su amor a Di-s tampoco es completo. Por lo tanto se lo denomina “tzadík incompleto”.

Ahora bien, este nivel [de “tzadík incompleto” que “conoce el mal”] es subdividido en miríadas de niveles, que consisten de [grados cualitativos que varían en] la calidad del minúsculo mal que persiste [que se deriva] de [cualquiera de] los cuatro “elementos de mal”. [La subdivisión] también [toma] en [consideración] el grado en que [el mal remanente] se nulifica [en el bien] por su insignificancia [cuantitativa], ya sea en sesenta [veces tanto bien], por ejemplo, o en mil, o diez mil, y así sucesivamente. Estos [varios subniveles en las filas de los “tzadikím incompletos”] son los niveles de los numerosos tzadikím que hay en todas las generaciones, como encontramos en la Guemará: “Dieciocho mil tzadikím hay ante el Santo, bendito sea”.

Pero en lo que se refiere al nivel de “tzadík completo”, es aplicable la declaración de Rabí Shimón bar Iojái: “He visto “hombres superiores” (benéi aliá) y estos son muy pocos”. El motivo por el cual [los tzadikím completos] son denominados benéi aliá [lit.: “hombres de ascenso”] es que ellos convierten el mal y lo hacen ascender a la santidad. Del mismo modo está escrito en la introducción al Zohar que cuando Rabí Jiá quiso ascender al heijál (santuario celestial) de Rabí Shimón bar Iojái, escuchó una voz que surgía y decía: “Quienquiera de ustedes que, antes de llegar aquí, haya convertido la oscuridad [del mundo] en luz [—santidad—] y [transformado] el sabor amargo [de su Alma Animal y su inclinación al mal] en dulzura [sólo él puede entrar]”.

Se llaman además benéi aliá porque aun su servicio Divino en el área de “hacer el bien”, en su cumplimiento de la Torá y sus mitzvot, es en aras de lo Superior, y [su servicio está dirigido hacia] un nivel altísimo, [hacia] las alturas más excelsas. [Su servicio Divino] no [pretende] meramente unirse a Di-s [sirviéndole por medio de la Torá y las mitzvot] para saciar la sed de su alma que está sedienta de Di-s —como está escrito: “¡Oíd, todos los que estáis sedientos, dirigios a las aguas”, como se explica en otra parte— sino que [el servicio de estos a Di-s es] como se explica en Tikunéi Zohar [lo que dijeran nuestros Sabios:] “¿Quién es una persona piadosa (jasid)? Aquella que es benevolente (mitjased) con su Creador (konó/קונו) — “con su nido (kan diléi/קן דיליה)”, “uniendo al Santo, bendito sea, con Su Shejiná (Presencia Divina), [para que la luz de esta unión llegue y sea sentida incluso] en los mundos más bajos”. Así también está explicado en Raaiá Mehemná —Parshat Tetzé—: “A modo de un hijo que se esfuerza por su padre y su madre, a quienes ama más que a sí mismo, [más que] a su propio néfesh, rúaj y neshamá, y que sacrifica su vida en aras de ellos para redimirlos [de haber sido confinados al cautiverio]”, y como también se explica en otra parte.

[Ambas interpretaciones son complementarias. Porque refinando [lo bueno que hay en] kelipat noga, se elevan las “aguas femeninas” (ma”n/מ”ן), provocando uniones en los planos más altos para hacer descender [al mundo] “aguas masculinas” (ma”d/מ”ד). Estas [“aguas masculinas”] son las “aguas” de la benevolencia [que fluyen] en cada una de las 248 mitzvot positivas [y son contenidas en ellas], las que, todas, son de la naturaleza de “bondad” y “aguas masculinas”. Esto significa atraer la santidad de Di-s desde arriba hacia abajo, para que se invista en los planos inferiores, como ha sido explicado en otra parte].


Extraído del libro Tania Completo, de la Editorial Kehot Lubavitch Sudamericana
© Editorial Kehot Lubavitch Sudamericana. Prohibida su reproducción total o parcial sin autorización escrita de la Editorial. Derechos Reservados.
Etiquetas
Mostrar más

Jabad en Español

El movimiento Jabad enseña la dimensión, más profunda de la Torá. © Copyright, todos los derechos reservados. Si te ha gustado este artículo, te animamos a distribuirlo, siempre y cuando cumpla con la política de derechos de autor de Chabad.org.

Publicaciones relacionadas

Cerrar

Bloqueador de anuncios detectado

Por favor, considere ayudarnos desactivando su bloqueador de anuncios