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Judaísmo en Español

La verdadera semilla de la grandeza

Jukat (Números 19:1-22:1)

En la parashá de esta semana, Dios le ordena al pueblo judío una ley fascinante que deben seguir. La orden es que si el pueblo judío encuentra una vaca totalmente roja, deben quemar la vaca y utilizar las cenizas para un proceso de purificación. Dios le dice a los judíos que todas las personas involucradas en esta preparación se convertirán en “espiritualmente impuras”, pero que las cenizas que resultan de esta combustión serán recolectadas y:

“Las cenizas de la vaca… son para la purificación”. (Números 19:9)

Una Lección de Vida

La ley de la Vaca Roja es considerada una paradoja. Dios dijo que cualquiera que participe en la preparación de las cenizas de la Vaca Roja – ya sea el que esté involucrado en la matanza, en la quema, o el que recolecte sus cenizas – se torna “espiritualmente impuro”. Sin embargo, las cenizas se utilizan para purificar a otra persona. Las mismas cenizas que tornaron a un judío impuro son exactamente las mismas cenizas que se utilizan para hacer que otro judío se torne puro. Si bien en la superficie esto parece sumamente ilógico, hay una poderosa lección de vida para nosotros hoy en día.

Todos tenemos algún tipo de conducta que queremos cambiar. Ya sea en nuestra dieta poco saludable, falta de ejercicio, pensamientos improductivos, acciones destructivas, o rasgos de carácter negativos – hay cosas que todos hacemos y que desearíamos no hacer.

Y en algún momento de nuestras vidas, todos hemos llegado al punto en donde una de estas cosas se nos ha ido de las manos. Nos hartamos de lo que estamos haciendo, cruzamos una línea mental, y sabemos que debemos realizar un cambio serio. El deseo de tomar medidas se debe a que vemos claramente que este comportamiento nos impide vivir una vida feliz. Antes del cambio, tocamos fondo en este ámbito específico, y experimentamos un sentimiento de “impureza”.

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Pero ese es precisamente el tema. Fue este comportamiento impuro el que nos llevó a un punto en el cual debemos cambiar. Por lo tanto, es el comportamiento negativo en sí mismo el que te hace cambiar. A veces, la asociación negativa y el impacto de tu mal comportamiento es lo que sirve de catalizador para que el cambio tenga lugar.

De esta manera, el acto mismo que era tan impuro, es ahora el mismo acto que te permite realizar un cambio real.

Las cenizas de la Vaca Roja son impuras – al igual que nuestras malas acciones. Pero cuando el descontento o la absoluta repugnancia de nuestro comportamiento en el pasado se convierte en el impulso para finalmente tomar medidas serias, este comportamiento negativo se transforma en el camino para la purificación de tu alma.

Dios no quiere que vivamos una vida de remordimiento, o que nos mortifiquemos por equivocarnos una y otra vez. Dios desea que crezcamos y cambiemos, y Él nos está dando una visión increíble sobre cómo hacerlo de la manera más saludable. Y esa manera es que cuando tú reflexiones acerca de tu comportamiento negativo y realmente te hartes de él, en lugar de enojarte por tu incapacidad de cambiar, utilices tu frustración, dolor y descontento, como la verdadera razón para el cambio.

Al hacer esto, elevarás tus acciones impuras del pasado en un acto de pureza. Recuerda siempre, Dios exige que alcancemos todo nuestro potencial. Y Él nos está dando un increíble vehículo para llegar ahí.

 

 

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