Como gastamos el dinero es un barómetro bastante bueno para medir nuestras prioridades. Y se aplica tanto si es mucho o poco.

Después del nacimiento de Isaac, su hermanastro Ismael se comporta amenazadoramente con él y Sara considera necesario pedirle a Abraham que expulse a Ismael del hogar familiar. Junto con su madre, Hagar, vagan por el desierto. En poco tiempo se quedan sin agua.

Y el agua en la vasija se acabó y ella dejó al muchacho debajo de uno de los arbustos. (Génesis 21:15)

Déjenme hacer una pregunta que sería considerada una típica klotz kasha, (una pregunta aparentemente obvia pero, no obstante, estúpida). ¿Si el odre estaba vacío, por qué dejo tirado al muchacho? ¡Debería haber tirado vasija!

Parecería que cuando se agota nuestro suministro de alimentos y las finanzas se ponen difíciles, los primeros en sufrir son los niños. ¿La cuenta bancario esta vacía? ¿Cómo podemos pensar en educación judía? La cuota es tan costosa. En lugar de negarnos a nosotros las comodidades que juzgamos no negociables, sacrificamos la educación judía de nuestros niños en nombre de la economía.

Es como la vieja historia de la madre judía que vino de Europa Oriental a acompañar a su hijo en América y quedo horrorizada al ver que él se había afeitado la barba y que se había sacado la Kipá. “¿Qué te sucedió Yankele?” ella le pregunto. “Mamá” le dijo, “América no es el shtetl (villorrio judío europeo)”. Y cuando ella lo vio ir a trabajar en Shabat, otra vez le dijo que en América es diferente. Y cuando ella abrió el refrigerador y descubrió toda clase de cosas horribles nunca vistas en una cocina judía, él le explicó nuevamente que América no era igual al “viejo mundo.” Finalmente ella le preguntó, “Yankele, dile a tu vieja madre la verdad. ¿Sigues siendo circunciso?”

Esta no sólo una vieja historia del shtetl. Esto está sucediendo ahora mismo. En mi propia comunidad de Sudáfrica conocemos a muchos que dejaron esta región para proveer una vida mejor para sus niños. Pero el emigrar es costoso y con los recursos limitados uno debe tomar decisiones y priorizar. Muchos eligieron dejar a sus hijos sin educación judía. El resto es historia. Mala historia. Sin educación judía, los jóvenes se preguntan por qué no hacer lo que hacen sus contemporáneos. Y el dinero que ahorramos en honorarios de la escuela ahora va a doctores, psicólogos, o, Di-s no permita, centros del rehabilitación.

Incluso en Israel, tenemos que elegir correctamente una comunidad. Si los otros niños del barrio están montando sus bicicletas en Iom Kipur ¿por qué no su hijo? Y si usted se pone exigente y se siente presionado, puede ir a propósito en contra.

Los niños necesitan estabilidad y un ambiente con un sistema de valores morales sanos . No importa cuan tentadores otros pastos aparenten ser, antes de tomar una decisión debemos considerar la seguridad espiritual que nuestros hijos necesitan para sobrevivir y prosperar–como judíos. No porque la vasija esté vacío, hay que tirar al chico.

POR YOSSY GOLDMAN
El rabino Yossy Goldman nació en Brooklyn, New York en el seno de la comunidad de Jabad. En 1976 fue enviado por el Rebe de Lubavitch para servir como Shaliaj en la comunidad de Johannesburg, South Africa. Es el rabino principal de la sinagoga Sydenham Highlands North Shul desde 1986, Y presidente de la South African Rabbinical Association.

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