La Explotación Verbal

0

¿Qué crimen es peor: la explotación financiera o el abuso verbal? “El dinero puede reembolsarse”, señala el Talmud, “pero la herida que causan las palabras es irreparable. El dinero es propiedad de la persona, pero las palabras hieren a la persona misma”.

Tanto si se debe a las circunstancias como a la naturaleza, algunas personas son más vulnerables en términos emocionales que otras. La Torá nos dice repetidamente que nos cuidemos mucho con la forma en que les hablamos a las viudas, a los huérfanos y a los inmigrantes. A los hombres, se les pide que les hablen a sus esposas con suavidad. “Las puertas de la plegaria a veces están cerradas”, se nos advierte, “pero las puertas de las lágrimas, jamás se cierran”.

He aquí algunos prototipos de explotación verbal:

• Los insultos: “¡Eh, ‘aparatos!’, ¿no te parece que puedes captar Radio Honolulu con ese pedazo de engranaje que llevas en la boca? ¡Ja, ja, ja!”.

• Reprender al otro: “¡Eh, Juancito! ¿Por qué estás tan decaído? ¡Todo es para bien! Al parecer, hiciste unos cuantos pecados y ahora tienes que expiarlos con todo este sufrimiento…

• Excavar el pasado: “¡Mira, Miriam, una foto tuya antes del tratamiento para el acné!”.

• Hacer perder el tiempo: Reubén le pide a Dani que lo ayude en sus negocios y Dani lo manda a hacer una búsqueda inútil, dándole a propósito enlaces de Internet que no sirven para nada, números de teléfonos que hace ya rato dejaron de estar en servicio y conexiones que no lo van a llevar a ninguna parte. Dani dice que lo hizo con las mejores intenciones, pero él sabe la verdad.

• Un ejemplo más sutil: Jaime entra a un negocio que ofrece un muy buen servicio al cliente y exprime al vendedor con todo tipo de preguntas y prueba todos los productos de muestra. Entonces, una vez que decidió cuál es el producto más conveniente, va y lo compra on-line por Internet a la mitad de precio.

• Avergonzar en público: “José, yo no tengo la culpa de que no te hayas preparado. Ahora te paras allí y haces la presentación de todos modos”.

“Es mejor que la persona se arroje a un horno ardiente”, dice el Talmud, “a que avergüence a su prójimo en público”. Se nos enseña que avergonzar a otra persona en público no es solamente romperle los huesos, sino que es asesinarla a sangre fría. Si tienes algún asunto por resolver con alguien, trátalo en privado. Sé abierto y trata de llegar a una solución. Y siempre que sea posible, perdona al otro y olvídate del asunto y sigue adelante con tu vida.

POR EL EQUIPO DE CHABAD.ORG


¿Qué tan útil fue esta publicación?

¡Haz click en una estrella para puntuarla!

Puntuación promedio / 5. Recuento de votos:

Lamentamos que esta publicación no haya sido útil para usted!

¡Mejoremos esta publicación!


¡Mantengamonos Actualizado!
¡Mantengamonos Actualizado!
Suscríbete al boletín recibe las nuevas publicaciones, resumen, eventos y mucho más directamente en tu inbox.
Puedes darte de baja en cualquier momento.


Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.