El Rambam nos enseña (hiljot teshuvah 3:1-3): Todo hombre peca y tiene fuentes de mérito. Si sus méritos son mayores que sus transgresiones, se considera que es totalmente justo, un tzadik. Si sus transgresiones son mayores, se considera totalmente malo, un rasha. Y si sus pecados y sus méritos son equivalentes, se hace referencia a él como alguien que está en el medio, un beinoni. Lo mismo sucede en el caso de todo un país. Si el mérito colectivo de todos los residentes es mayor que sus pecados, los habitantes son considerados tzadikim. Si sus pecados colectivos son mayores, son considerados resha’im. Y lo mismo sucede en el caso de todo el mundo.

Si los pecados de una persona son mayores que sus fuentes de mérito, inmediatamente perece debido a su maldad, como indica el verso (Irmeiahu 30:14): Debido a la enormidad de tus pecados. De manera similar, si los pecados de un país son mayores, es inmediatamente destruido, como indica el verso (l3ereshis 18:20): Porque el clamor de Sodoma y Gomorra es grande. Y lo mismo se aplica a todo el mundo: Si las transgresiones son mayores que las fuentes de mérito, es inmediatamente arruinado, como indica el verso (ibid. 6:5): Y vio D-os que la malicia de los hombres era muja.

Sin embargo, este juicio no es cuantitativo sino cualitativo. Hay actos individuales de mérito que pesan mujo más que mujos pecados, como el verso (Melajim I 14:13) indica: Quizás encontremos alguna cosa buena. De manera similar, hay pecados que pesan más que mujas fuentes de mérito, como indica el verso (Koheles 9:18): Y un pecador puede causar que se pierda mujas cosas buenas. La determinación depende únicamente del juicio de D-os, Quien todo lo sabe, ya que solamente Él puede evaluar el mérito y el pecado.

Cada persona debe por lo tanto verse a sí misma, durante todo el año, como si fuese mitad meritorio y mitad culpable. Igualmente, debe considerar al mundo mitad meritorio y mitad culpable. Así, si comete un solo pecado, es capaz de inclinar la balanza hacia las transgresiones para sí y para todo el mundo, causando su destrucción así como la suya. Asimismo, si cumple un mitzvá, puede inclinar la balanza hacia los méritos para sí y para todo el mundo, causando su salvación y liberación, así como la suya, como indica el verso (Mishlei 10:25): Y el tzadik es la base del mundo – es decir, porque es un tzadik, inclina la balanza del mundo al lado de los méritos y lo salva [de la destrucción].


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