Esta [segunda] categoría de amor precede a veces al temor, conforme la calidad del dáatque la engendre, como se sabe, [pues dáat incluye tanto jasadím como guevurot, que son amor y temor; y a veces los jasadím descienden y se manifiestan primero]. Por lo tanto, es posible que una persona malvada y pecadora se arrepienta en virtud del amor que nace en su corazón en el momento en que recuerda a Di-s, su Señor.

De cualquuier forma, el temor, también, está incluido dentro de él de por sí, sólo que se encuentra [allí] en un estado de “pequeñez” y “ocultamiento” —a saber, como temor al pecado, [temor] de rebelarse contra El, Di-s libre—, en tanto que el amor está en un estado revelado en su corazón y mente. Sin embargo, semejante caso es una ocurrencia extraordinaria y una “prescripción de emergencia”, a través de la Providencia Individual de Di-s según requiera la circunstancia, como sucedió con Rabí Elazar ben Durdaia.

Sin embargo, el orden [regular] del servicio [a Di-s], que es determinado por la elección del hombre y depende de ésta, consiste en comenzar con el cumplimiento de la Torá y las mitzvot por medio de irá tataá, al menos en su estado de “pequeñez”, apartándose del mal y haciendo el bien, a fin de iluminar su Alma Divina con la luz de la Torá sus mandamientos, tras lo cual brillará sobre ella también la luz del amor [pues el valor numérico de la palabra veahavtá (414) —”y amarás [al Señor, tu Di-s]”— es el doble del or(207) —”luz”—, como lo saben quienes están familiarizados con la Disciplina Esotérica].