El Tania del Día Likutei Amarim, en medio de Capítulo 53

Likutei Amarim, en medio de Capítulo 53
En cuanto al Segundo Templo, en el cual no estaban el Arca y las Tablas, nuestros Sabios dijeron que la Shejiná no moró allí. Esto [no] significa, [Di-s libre, que la Shejiná no moraba allí del todo, sino que se refiere a] el nivel de Shejiná que solía morar en el Primer Templo, que no seguía el patrón del descenso ordinario de los Mundos. Pero en el Segundo Templo moraba conforme el orden de descenso gradual, [es decir,] el de maljut de Atzilut investido en maljut de Beriá, y éste último en maljut de Ietzirá, y éste último en la cámara del Santo de Santos de Asiá.

Por eso, ninguna persona tenía permitido ingresar allí, salvo el Sumo Sacerdote en Iom Kipur. Y desde la destrucción del Templo, “HaKadosh Baruj Hu —el Santo, bendito sea— no tiene en Su mundo sino sólo [el espacio de] los cuatro codos de la halajá —ley judía— exclusivamente”. E incluso si un [único] judío se sienta y se aboca al estudio de la Torá, la Shejiná está con él, como se afirma en el primer capítulo de Berajot. La frase “la Shejiná está con él” significa que [si bien él es un ser de este mundo material, la Shejiná está, no obstante, con él. El nivel de Shejiná que está con él es] del orden del descenso gradual y la investidura de maljut de Atzilut en maljut de Beriá, Ietzirá y Asiá. Pues los 613 mandamientos de la Torá son, casi su total mayoría, preceptos que involucran acción, incluyendo aun a aquellas [mitzvot] que se cumplen con la palabra y el pensamiento —tales como el estudio de la Torá y la Oración de Gracias Después de las Comidas, la Lectura del Shemá y la Plegaria—, pues se ha dictaminado que la meditación no tiene la validez del habla y la persona no cumple su obligación con sólo meditar [aun a modo de hirhur] y kavaná, sino hasta pronunciar con sus labios; lo que es más, se ha dictaminado que el movimiento de los labios [mientras se está hablando] es considerado una “acción” [por lo que todas esta mitzvot involucran la acción].

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Los 613 mandamientos de la Torá, junto con los siete Mandamientos Rabínicos, se combinan para totalizar el equivalente numérico de Kéter (“corona”) [620], que es la Voluntad Suprema investida en su Sabiduría, y éstas están unidas con la luz del Ein Sof en unión perfecta. Y “Di-s estableció la tierra con sabiduría” — esto se refiere a la Ley Oral que se deriva de la Sabiduría Suprema, como está escrito en el Zohar: “El padre tuvo a la hija”.

 

Extraído del libro Tania Completo, de la Editorial Kehot Lubavitch Sudamericana
© Editorial Kehot Lubavitch Sudamericana. Prohibida su reproducción total o parcial sin autorización escrita de la Editorial. Derechos Reservados.

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