El Tania del Día Likutei Amarim, en medio de Capítulo 41

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Likutei Amarim, en medio de Capítulo 41

Además, incluso en el caso de aquel que ni siquiera en su mente y pensamiento siente temor o vergüenza alguna20* a causa del limitado rango de su alma, originaria de los grados inferiores de las Diez Sefirot de Asiá — no obstante, dado que con su servicio tiene la intención de servir al Rey, este es [inequívocamente] un servicio completo. Porque el temor y el servicio son computados como dos mandamientos del total de 613, y no excluyen uno al otro. Además, de hecho, [no sólo cumple la obligación de servicio;] también cumple el mandamiento de temer [a Di-s] al introducir el temor en su pensamiento, pues en esta hora y momento, de todas maneras, descansa sobre él el temor del Cielo, al menos como el temor en presencia de un ordinario mortal, ni siquiera un rey, que lo observa, cuando se abstendría de hacer cualquier cosa impropia a los ojos del otro. Esto [también] se denomina temor; como dijera Rabán Iojanán ben Zakái a sus discípulos: “Sea la voluntad [de Di-s] que esté en vosotros el temor al Cielo como el temor a un ser humano” [sobre lo que sus discípulos protestaron: “¿Nada más que eso?” y él les respondió que la prueba de que ésta es ciertamente una forma genuina de temor radica en que] “…pues habéis de saber que cuando una persona peca dice [a sí misma]: ‘¡Ojalá nadie me vea!”… Semejante temor, sin embargo, es llamado irá tataá (“Temor de Nivel Inferior”) e irát jet (“temor al pecado) que precede a la sabiduría, en tanto que el Temor Superior es un “temor vergonzoso”. Pues hay dos clases de temor….

Sin ningún temor en absoluto, sin embargo, [el cumplimiento de Torá y mitzvot por parte de la persona] no se remonta a lo Alto [a las sefirot Supremas] por medio del amor solamente, tal como el ave no puede volar con un solo ala, pues el temor y el amor son las dos alas [como está escrito en Tikuním]. Similarmente, el temor solamente no es sino un ala, y [el servicio de la persona] no puede ascender con ella a lo Alto, aun cuando se lo denomine “servicio de un sirviente”, [adecuadamente motivado por el temor, o el miedo], pues también debe haber un [servicio del] nivel [característico] de “hijo” a fin de despertar al menos el amor natural [a Di-s] que está oculto en su corazón, para que al menos tome consciencia de él en su mente, para recordar su amor al Di-s Unico en su pensamiento y en su deseo de apegarse a El. Esta debe ser su intención al abocarse a la Torá o al mandamiento específico [que está por cumplir]: que su Alma Divina, así como su alma vitalizadora, junto con sus “vestimentas”, se apeguen a El, como se ha explicado arriba.

 

Extraído del libro Tania Completo, de la Editorial Kehot Lubavitch Sudamericana
© Editorial Kehot Lubavitch Sudamericana. Prohibida su reproducción total o parcial sin autorización escrita de la Editorial. Derechos Reservados.

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