El Tania del Día Likutei Amarim, comienzo de Capítulo 48

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Likutei Amarim, comienzo de Capítulo 48

Ahora bien, meditando acerca de la grandeza del bendito Ein Sof, la persona pensante [se dará cuenta] que tal como Su Nombre lo indica, así es El: No hay término (sof) ni límite ni fin alguno para la luz y vitalidad que se expande de Su Voluntad simple, y ésta está unida a Su esencia y ser en perfecta unidad. Si los mundos hubieran descendido de la luz del bendito Ein Sof sin “contracciones”, sino por vías de un descenso escalonado de grado en grado a modo de causa y efecto [siendo el nivel superior causa directa para la manifestación del inferior], este mundo [y todo lo que contiene], no hubiera sido creado en su forma presente, de orden finito y limitado [como lo es, conforme lo dicho:] “De la tierra al firmamento hay una distancia de 500 años”, y similarmente [es limitada la distancia] entre [un] firmamento y [el siguiente] firmamento, así como también el espesor de cada firmamento [es de una distancia de 500 años. Y todo esto en cuanto a este mundo]. Incluso el Mundo Venidero y el nivel superior de Gan Edén —morada de las almas de los grandes tzadikím—, y las almas mismas y, ni hace falta decirlo, los ángeles, todos están en el plano de la restricción y la limitación, porque hay un límite a su captación de la luz del bendito Ein Sof que brilla sobre ellos a través de investirse en JaBaD, etc., por lo que también hay un límite al deleite que derivan del resplandor de la Shejiná y a su placer en la luz de Di-s; porque ellos son incapaces de derivar deleite y placer del orden infinito sin verse anulados de la existencia y devueltos a su fuente.


Extraído del libro Tania Completo, de la Editorial Kehot Lubavitch Sudamericana
© Editorial Kehot Lubavitch Sudamericana. Prohibida su reproducción total o parcial sin autorización escrita de la Editorial. Derechos Reservados.

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