Likutei Amarim, comienzo de Capítulo 24

Todo [en la santidad] tiene su contrapartida [en la impureza]: las 365 prohibiciones de la Torá y todas las prohibiciones rabínicas [cuya transgresión provoca desunión de Di-s]. Como son contrarias a la Voluntad y sabiduría de Di-s y totalmente opuestas a ellos, implican una separación total y completa de Su unidad y unicidad. Son lo mismo que la sitrá ajará y la kelipá, llamadas “idolatría” y “otros dioses”, porque el aspecto interno de la Voluntad Divina está oculto a ellas, como se ha explicado antes.

Así también [implican separación de Di-s] las tres vestimentas del Alma [Animal] del judío que proviene de la kelipá de noga que son el pensamiento, la palabra y la acción que están investidos en las 365 prohibiciones de la Torá y [en cualquiera de las prohibiciones] rabínicas, y similarmente la esencia del alma misma que está investida en sus vestimentas [con que en ese momento piensa, habla o actúa] —todas ellas se unen totalmente con esta sitrá ajará y kelipá denominada “avodá zará” (idolatría). Lo que es más, [no sólo se unen a la kelipá, y en consecuencia son iguales a ella, sino que, además,] se vuelven secundarias y subordinadas a ella, y mucho peores e inferiores que ella. Porque la kelipá no está investida en un cuerpo material; reconoce a su Amo y no se subleva contra El —Di-s libre— a través de algún acto independiente, enviar a sus mensajeros de mal fuera de la misión [que recibiera encomendada] de Di-s, tal como di jera Bilám: “No puedo violar la Palabra de Di-s…”. Aunque las kelipot son denominadas avodá zará, idolatría, [lo que es una negación de Di-s,] se refieren a El como “el Di-s de los dioses” [indicando que no Lo niegan completamente]. No pueden violar la Voluntad de Di-s, porque saben y perciben que El es su vida y su sustento, pues derivan su nutrición del “aspecto más trasero” de la Voluntad Divina que los abarca, sólo que es el sustento y la fuerza vital que está dentro de ellos el que se encuentra en un estado de exilio, por lo que se consideran dioses — y ésta es una negación de la unidad de Di-s. Pero de todos modos no son tan totalmente heréticos como para negar y desmentir a Di-s y afirmar que El no existe. Por el contrario, Lo consideran como “el Di-s de los dioses”, [reconociendo] que la vida y existencia que fluye y desciende sobre ellos es, a fin de cuentas, de Su Voluntad. Por lo tanto, nunca se rebelan contra la Voluntad de Di-s.

Entonces, el hombre que sí viola la Voluntad de Di-s, es mucho peor y más inferior que la kelipá y la sitrá ajará que se denominan avodá zará y “otros dioses”. El está completamente separado de la unidad y unicidad de Di-s aún más que ellas, como si estuviera negando Su unidad todavía más radicalmente que ellas, Di-s libre.

Esto es similar a lo que está escrito en Etz Jaím, Portal 42, al final del cap. 4, que el mal en este mundo corpóreo es la escoria de las kelipot burdas, es el sedimento del proceso purificador, etc. Por este motivo, todas las cuestiones de este mundo son duras y malas, y los malvados predominan en él, etc.

 

Extraído del libro Tania Completo, de la Editorial Kehot Lubavitch Sudamericana
© Editorial Kehot Lubavitch Sudamericana. Prohibida su reproducción total o parcial sin autorización escrita de la Editorial. Derechos Reservados.

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