Judaísmo en Español

El Tania del Día Igueret HaTeshuvá, Capítulo 5

Igueret HaTeshuvá, Capítulo 5

Ahora bien, el traer y hacer descender el Alma Divina dentro de este mundo físico para investirse dentro de un cuerpo humano, deriva del aspecto interior, la fuente, del habla. Este [aspecto interior del habla] es el “aliento” del Supremo, indicado en la hei posterior [del Nombre Havaiá] analizada arriba. Como está escrito [respecto de la investidura del alma dentro del cuerpo]: “Y El sopló dentro de sus fosas nasales aliento de vida, y el hombre se convirtió en una criatura viviente”, y “aquel que sopla, lo hace desde su interior, [desde su interioridad y más interior ser]”.

Este, entonces, es el significado del versículo: “Pues parte de Di-s es Su pueblo; Iaacov es la cuerda de Su heredad”. La analogía es la de una cuerda cuyo extremo superior está anudado arriba, y su extremo, abajo.

El significado simple de la palabra “El sopló” es enseñarnos que tal como, por ejemplo, si alguien sopla en determinada dirección, y hay allí cualquier separación u obstrucción, el aliento exhalado no llegará en absoluto a aquel lugar, así precisamente [sucede] si hay alguna obstrucción que separa al cuerpo del hombre del “aliento” del Supremo.

La verdad, sin embargo, es que nada material o espiritual constituye una barrera ante El, pues [como está escrito:] “¿No lleno Yo, acaso, los cielos y la tierra?”, y [también está escrito:] “Todo el mundo está lleno de Su gloria”, y [también] “No hay lugar vacío de El”, [y] “En los cielos arriba, y en la tierra abajo, no hay nada más”, [y] “El llena todos los mundos…”. Pero, como declara Isaías: “Sólo vuestros pecados separan entre vosotros y vuestro Señor”.

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El motivo es que los pecados se oponen a la Voluntad del Supremo, Quien da vida a todo, como está escrito: “Todo lo que Di-s quiere El ha hecho en el cielo y en la tierra” (y ya se ha dicho antes que [la Voluntad Suprema] es la fuente del flujo que emana del Tetragrámaton, y es representada por la “espina” encima de la letra iud).

Este, entonces, es el significado de karet/כרת (“escisión”): la “cuerda” que se extiende de la hei final del Divino Nombre de las Cuatro Letras, el Tetragrámaton, es cercenada, cortada. Como dice el versículo en Parshat Emor: “Esa alma será cercenada de delante de Mí, Yo soy Di-s”. “De delante de Mí”, específicamente.

Los demás pecados que no incurren en escisión, causan al menos un defecto, en el sentido de un defecto que invalida un cuchillo [para el faenado ritual]. Esto es análogo a una gruesa cuerda entretejida con 613 hilos delgados. Del mismo modo, la “cuerda” del flujo descendiente mencionado antes está formada por las 613 mitzvot. Cuando [el hombre] viola una de ellas, Di-s libre, un delgado hilo [que consiste de ese mandamiento particular] es cortado…

Pero aun si uno incurrió en [pecados de] escisión o muerte, perdura todavía dentro de él una impresión de su Alma Divina, y por su intermedio podría llegar a vivir hasta los cincuenta o sesenta años, pero no más. (En cuanto a la afirmación atribuida al AríZal, en el sentido de que el makíf, un nivel trascendente de la fuerza vital, entra en él, etc. — ello es irrelevante a la vida del cuerpo físico [que no puede sobrevivir una vez que no queda vestigio del Alma Divina], y se aplica solamente hasta los 50 años, o en la época contemporánea, como se verá más adelante).

Extraído del libro Tania Completo, de la Editorial Kehot Lubavitch Sudamericana
© Editorial Kehot Lubavitch Sudamericana. Prohibida su reproducción total o parcial sin autorización escrita de la Editorial. Derechos Reservados.

 

Sefira Ross es una diseñadora e ilustradora independiente cuyas creaciones originales adornan muchas páginas de Chabad.org. Residiendo en Seattle, Washington, sus días se pasan entre ilustraciones multitarea y ser madre.

 

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