Judaísmo en Español

El Tania del Día Igueret HaKodesh, comienzo de Epístola 5

El Tania es una exposición filosófico-cabalista que enseña al hombre a aproximarse a su Creador

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“Y David hizo un nombre”. El santo Zohar relaciona la mencionada frase con el versículo: “Y David hizo justicia y tzedaká con todo su pueblo…” [y lo explica así:] “Rabí Shimón lloró y dijo: ‘¿Quién hace el Santo Nombre cada día? Quien da caridad al pobre…'”.

Esto puede entenderse a la luz del comentario de nuestros Sabios sobre el versículo: “Pues con [el Nombre Divino que está compuesto por las letras] iud y hei (י-ה), Di-s es la fuerza de los mundos”: ‘Este mundo fue creado con la letra hei/ה [del Nombre Divino iudhei]; el Mundo Venidero fue creado con la letra iud/י [del Nombre Divino iudhei]. Esto significa que el deleite que experimentan las almas de los justos, mientras disfrutan del resplandor de la Shejiná que brilla en el Jardín del Edén Superior e Inferior, consiste en el placer [derivado] de su captación y concepción, pues conciben [con la facultad de jojmá], comprenden [con la facultad de dáat] y entienden [con la facultad de biná] cierto grado de captación de la luz y vitalidad que fluye allí, de manera revelada, del bendito Ein Sof a su alma y espíritu de entendimiento, de modo que cada uno pueda entender y captar cierta percepción [de ella] conforme su nivel y sus actos. A ello se debe que en el Zohar el Mundo Venidero sea llamado biná (“entendimiento”). Este flujo emana del plano de la Jojmá Suprema, que es la fuente de la concepción y captación conocida como Biná. Porque [jojmá] es la etapa primordial del intelecto, antes de que la captación y el entendimiento se tornen manifiestos; más bien, [jojmá,] en esta etapa, está todavía en un estado de oscuridad y ocultamiento, salvo alguna minúscula medida que aquí y allá fluye y emana de ella a la facultad de biná, posibilitando [al alma] entender y captar un concepto que es [intrínsecamente] oculto. En el Zohar, por lo tanto, [jojmá] es llamada “el punto en el palacio”. [De hecho,] ésta es la forma de la iud del Nombre Divino de Cuatro Letras. También es llamada Edén, del que se dijo: “Ningún ojo lo ha visto…”.

Además, es llamada “el ‘padre’ que fundó la ‘hija'”. Esto significa:

La formación de las letras del habla que surgen de los cinco órganos de articulación no es un proceso intelectual. Tampoco es inherente a la naturaleza de estos órganos [de manera que deban] pronunciar las letras —por medio del aliento y el sonido que los golpea— ya sea por una facultad natural o por una facultad intelectual. Con los labios, por ejemplo, mediante los cuales son articuladas las letras bet, vav, mem y pei, ni la naturaleza ni el intelecto compelen la expresión de las cuatro formas variantes de pronunciación de estas letras conforme las variaciones en el movimiento de los labios, los que se mueven por el mismo aliento y el mismo sonido que los golpea por igual. Por el contrario: el cambio en los movimientos de los labios depende de la diferencia de pronunciación de las letras que el alma desea articular por medio de los labios, cuando desea pronunciar la letra bet, vav, mem, o pei [y los labios se moverán instintiva y espontáneamente en conformidad]. No es a la inversa, que sea la voluntad e intención del alma hacer un cambio en los movimientos de los labios en cuanto a cómo se están moviendo ahora en la articulación de estas cuatro letras. Como es empíricamente evidente, el alma no tiene en absoluto intención de, ni sabe cómo, pretender el cambio en los movimientos de los labios [que articulan] aquellas alteraciones [entre las diferentes letras]. Esto es toda vía más evidente en la pronunciación de las vocales. Pues cuando el alma desea pronunciar la vocal kamatz (“), los labios se comprimen espontáneamente, y con la vocal pataj (…) los labios se abren [por sí mismos], y para nada a causa de la voluntad de comprimir o abrir [los labios] por parte del alma. No hay necesidad de extenderse en una cuestión que es simple, comprensible, e inteligible para toda persona inteligente, a saber, que la pronunciación de las letras y vocales trasciende el intelecto captado y comprendido, sino que, más bien, deriva del intelecto oculto, y de la etapa primordial del intelecto que está en el alma articulante. A ello se debe que un infante no pueda hablar, pese a que lo entiende todo.

Extraído del libro Tania Completo, de la Editorial Kehot Lubavitch Sudamericana
© Editorial Kehot Lubavitch Sudamericana. Prohibida su reproducción total o parcial sin autorización escrita de la Editorial. Derechos Reservados.

 

Sefira Ross es una diseñadora e ilustradora independiente cuyas creaciones originales adornan muchas páginas de Chabad.org. Residiendo en Seattle, Washington, sus días se pasan entre ilustraciones multitarea y ser madre.

 

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