Judaísmo en Español

El Tania del Día Igueret HaKodesh, comienzo de Epístola 3

El Tania es una exposición filosófico-cabalista que enseña al hombre a aproximarse a su Creador

“Y El Se atavió con tzedaká como con una armadura, y un casco de salvación sobre Su cabeza”. Nuestros Sabios comentaron: “Tal como en esta armadura, cada una de las láminas individuales se suma para formar una armadura grande, del mismo modo sucede con la caridad: cada una de las monedas individuales [dadas a caridad] se suman en una gran cantidad”. Esto significa que tal como la armadura está confeccionada con láminas que cubren aberturas, y éstas protegen de la penetración de una flecha por las aberturas, así es con el acto de caridad.

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El significado de esto [es el siguiente]: La caridad es más grande que todos los preceptos, pues [la ejecución de estos] produce “vestimentas” para el alma.

[Estas] son atraídas [hacia nosotros] de la luz [infinita] del bendito Ein Sof, del nivel de sovev kol almín (el significado de memalé kol almín y sovev kol almín se explicó en Likutéi Amarím; véase allí) mediante un “estímulo desde abajo” [iniciado por el ser creado,] es decir, [el cumplimiento de] los mandamientos de Di-s y la voluntad del Ser Supremo. La esencia de esta emanación de la [infinita] luz Ein Sof es una vestimenta y una luz abarcadora para las Diez Sefirot de [los Cuatro Mundos:] Atzilut, Beriá, Ietzirá y Asiá, que se despliega de causa a causa y de peldaño a peldaño, etc., siendo denominadas con el nombre de memalé kol almín.

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Esto significa que la luz Ein Sof se inviste en, y brilla dentro de, toda la cadena de evolución de las Diez Sefirot de Atzilut, Beriá, Ietzirá y Asiá; [lo que es más,] ella hace surgir las Diez Sefirot de Atzilut que evolucionan en Beriá, Ietzirá y Asiá, por medio de una inmensa contracción (tzimtzúm) que se explica en Etz Jaím. [La luz resultante] es llamada “Luz Interior” [pnimí, residente].

Ahora bien, por medio del cumplimiento de los preceptos, la emanación de la luz abarcadora mencionada antes se atrae y brilla dentro de las Diez Sefirot de Atzilut, Beriá, Ietzirá y Asiá, uniéndose con ello con la luz interior. Esto es denominado “la unificación del Santo, bendito sea, y Su Shejiná”, como se explica en otra parte. Y de un destello de un destello de la mencionada luz abarcadora, por vías de una poderosa contracción, se confecciona una vestimenta en el Gan Edén Inferior y Superior para los [niveles del alma denominados] NéfeshRúajNeshamá del hombre, permitiéndoles derivar placer y lograr cierta captación e iluminación de la [infinita] luz Ein Sof [que se propala en el Gan Edén,] como se explica en otra parte. Este es el significado de la enseñanza de nuestros Sabios: “En este mundo, no existe recompensa por [el cumplimiento de] los mandamientos”. Pues en este mundo, que es físico, y en un estado de limitación, un estado de enorme y extrema contracción, es imposible que se invista cualquier destello de la [infinita] luz Ein Sof, salvo a través de las Diez Sefirot, que, en el sagrado Zohar, son llamadas “Cuerpo”: “[La sefirá de] jésed (‘bondad’) es [llamada] ‘brazo derecho’ [Supremo], [guevurá (‘severidad’) es llamada ‘brazo izquierdo’]”, y así sucesivamente. Pues tal como no hay comparación entre el cuerpo físico y el alma, así no hay comparación alguna entre las Diez Sefirot de Atzilut y el Supremo Emanador, el [infinito] Ein Sof. Porque en relación con el Ein Sof, incluso la jojmá (“sabiduría”) Suprema, que es la primera de las sefirot, está en el plano de la acción material, como se explica en Likutéi Amarím.

Por lo tanto, a través de la práctica de la caridad y los actos de bondad, de cuyos frutos el hombre disfruta parcialmente en este mundo, aparecen, metafóricamente hablando, aberturas en la vestimenta suprema que envuelve al “Cuerpo”, [que es] los recipientes de las Diez Sefirot. A través de éstas [aberturas] se irradian y propalan luz y abundancia, de modo que de [la sefirá de] “jésed, [que es] el brazo derecho”, [resulta] longevidad en este mundo físico; y del “brazo izquierdo”, [que es la sefirá de guevurá,] [resultan] riqueza y honor, y análogamente es con la belleza [que emana de la sefirá de tiferet,] y la majestad (hod), el esplendor (hadar) y la alegría (jedvá) [de las respectivas sefirot de hod y iesod,] etc.

Pero a fin de impedir que las fuerzas del mal abreven, en lo Alto, de la luz y abundancia que se despliega y desciende tan abajo como este mundo físico, y análogamente aquí abajo, a fin de proteger al hombre, cuidarlo y salvarlo de todo daño físico y espiritual, la luz abarcadora vuelve a reflejarse y, figurativamente hablando, rellena la brecha, pues esta [luz abarcadora] pertenece a la categoría de Infinitud y sovev kol almín, como se mencionara antes. [Lo que es más,] esto es [lo subyacente a] la [anteriormente citada] enseñanza de nuestros Sabios: “[Tal como en esta armadura, cada una de las láminas individuales se suman para formar una armadura grande, del mismo modo sucede con la caridad: cada una de las monedas individuales] se suman en una gran cantidad”. La palabra “gran” es utilizada deliberadamente, en el espíritu del versículo: “Grande es Havaiá y sumamente exaltado”, sin fin, límite o restricción [Di-s libre].

 

Extraído del libro Tania Completo, de la Editorial Kehot Lubavitch Sudamericana
© Editorial Kehot Lubavitch Sudamericana. Prohibida su reproducción total o parcial sin autorización escrita de la Editorial. Derechos Reservados.

 

Sefira Ross es una diseñadora e ilustradora independiente cuyas creaciones originales adornan muchas páginas de Chabad.org. Residiendo en Seattle, Washington, sus días se pasan entre ilustraciones multitarea y ser madre.

 

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