PARASHÁ DE LA SEMANA: SHOFTÍM
LECTURA DE LA TORÁ PARA ESTA SEMANA: DETEURONOMIO 16:18 – 21:9
HAFTORAH: ISAÍAS 51:12 – 52:12

El Tania del Día Igueret HaKodesh, comienzo de Epístola 1

Se comienza con una bendición, bendecir y dar gracias a Di-s, pues El es bueno. Mi alma ha oído y se ha visto revivida por buenas nuevas — y “bueno” significa Torá. [Más específicamente, significa:] “La Torá de Di-s [que] es un entero perfecto”. [Los comentarios precedentes] se refieren a la culminación de todo el Talmud, en su plenitud, en la mayoría de las ciudades y congregaciones de Anash.

[Tanto por] gratitud por logros pasados, y [ahora] un pedido para el futuro: Así continúe Di-s año a año concediendo fortaleza adicional a vuestros corazones entre los poderosos, con el poder de la Torá, y dé a conocer a la humanidad el vigor de la Torá Oral y su poderío que es grande.

[Sobre la fuerza que la Torá Oral concede al alma del judío] el Rey Salomón —sea sobre él la paz— explicó: “Ella ciñe sus caderas con fortaleza…”.

Las caderas son el armazón que soporta todo el cuerpo, incluyendo a la cabeza que está posicionada sobre ellas; son ellas los que llevan y traen [al cuerpo] a su deseado destino. Y tal como es con la materialidad del cuerpo, así es con la espiritualidad del Alma Divina. [Las caderas del alma, en la dimensión de “mundo” (“espacio”), son] la verdadera creencia en el Di-s Unico, el bendito Ein Sof, quien permea todos los mundos y abarca todos los mundos, sin que exista lugar [o sea, nivel de existencia] ausente de El, hacia arriba sin fin y hacia abajo sin límite, y análogamente en las cuatro direcciones, realmente en un estado de infinitud.

Lo mismo se aplica a las dimensiones de “año” y “alma”, como es sabido.

Ahora bien, esta fe es denominada las “caderas” que sostienen y mantienen a la “cabeza”, esto es, al intelecto que medita acerca de, y se concentra en, la grandeza del bendito Ein Sof en las dimensiones de “mundo”, “año” y “alma”, y [medita] acerca de la magnitud de Su benevolencia y Sus maravillas para con nosotros, haciendo de nosotros “un pueblo cercano a El” que verdaderamente puede “unirse a El”. Así es sabido de la enseñanza: “Una hora de arrepentimiento y buenas obras en este mundo superan toda la vida del Mundo por Venir”. Pues [el Mundo por Venir] es un mero resplandor y reflejo del nivel [de Divinidad] llamado Shejiná [porque él es la Shejiná (שכינה),] “quien mora” (השוכן) [dentro de seres creados], etc., y [el Mundo por Venir] fue creado por la sola letra iud del bendito Nombre [de Di-s], etc.

El arrepentimiento y las buenas acciones, en cambio, acercan realmente a Israel a su Padre Celestial, a (para decirlo de alguna manera) Su mismísimo Ser y Esencia, Quien es la infinitud absoluta. Como está escrito [respecto de la Creación]: “Su resplandor está sobre tierra y cielo”, [pero en cuanto a Israel,] “El realza la gloria para Su nación”.

[Similarmente, antes de cumplir muchas de las mitzvot, decimos] “…Quien nos ha santificado [hacia El Mismo] a través de Sus mandamientos, y nos ordenó [cumplir la mitzvá en cuestión]”. Y [la reflexión acerca de la infinita bondad de Di-s para con nosotros, el hecho de que nos haya elegido para ser “Su nación…, el pueblo próximo a El”, resultará en una reacción de] “tal como el agua refleja la imagen del rostro…”.

De esta meditación nacen el temor y el amor generados intelectualmente o naturales, dando origen [ya sea] a [1) un modo de amor en el que] “su corazón clamó a Di-s” [en su anhelo por unirse a El], o [2) un modo de amor caracterizado por] “llamaradas de fuego, una poderosa flama”. [Este último modo de amor es la primera etapa de una dinámica dual denominada] ratzó (“avance”); éste [debe ser] seguido por [la segunda etapa,] shov (“retroceso”), para que haya temor a Di-s en el corazón de uno, [el temor de orden superior] mediante el cual [el individuo] se siente avergonzado ante Su grandeza…

Este es [el nivel de reverencia, temor y vergüenza que resulta de] “la mano izquierda que rechaza”, como está escrito respecto de la Entrega de la Torá: “El pueblo vio y ellos temblaron, y se pararon a lo lejos…”. Y éstas [facultades —amor y temor—] son los brazos y el cuerpo del alma.

Extraído del libro Tania Completo, de la Editorial Kehot Lubavitch Sudamericana
© Editorial Kehot Lubavitch Sudamericana. Prohibida su reproducción total o parcial sin autorización escrita de la Editorial. Derechos Reservados.

 

Sefira Ross es una diseñadora e ilustradora independiente cuyas creaciones originales adornan muchas páginas de Chabad.org. Residiendo en Seattle, Washington, sus días se pasan entre ilustraciones multitarea y ser madre.

 

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