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El Rabino y el Ladrón

Hoy quiero compartir contigo, estimado lector, algo que escuché hace poco de mi suegro, el Rabino Hirsch Chitrik.

Resulta que durante la dictadura de Stalin, millones de personas fueron asesinadas o exiliadas a los Gulags para pasar años de trabajo forzoso en condiciones infrahumanas. Uno de ellos, Reb Mendel Futerfas, que en paz descanse, fue arrestado y exiliado a Siberia como castigo por su trabajo en pos del fortalecimiento de la vida judía en la URSS, considerado por el gobierno de aquel entonces como una transgresión “contrarrevolucionaria”.

No fue nada fácil para Reb Mendel acostumbrarse a la vida de recluso entre ladrones y asesinos, pero rápidamente logró ganarles el respeto por su inteligencia y rectitud personal. Al salir eventualmente de Rusia contó muchas anécdotas de lo vivido en aquella “escuela de la vida” tan especial.

He aquí una de ellas que mi suegro escuchó de Reb Mendel:

Una de las tantas restricciones que hubo en el Gulag siberiano fue la prohibición de jugar a las cartas. A pesar de la severa prohibición, de alguna manera los prisioneros lograron conseguir cartas y pasar su tiempo libre jugando al póquer.

Los carceleros se enteraron de eso y vinieron a inspeccionar las instalaciones y a los prisioneros. No lograron encontrar las cartas. Apenas entraron los inspectores las cartas desaparecieron y poco después las cartas aparecieron nuevamente, como por arte de magia, y los juegos seguían.

Reb Mendel no podía entender cómo fue que lograron ejecutar semejante maniobra. Los inspectores habían revisado cada milímetro de las instalaciones como también de los cuerpos de los prisioneros…

¿Cómo lo lograron?
Cuando murió Stalin y los prisioneros fueron liberados de los Gulags, ya no tenían de qué temer y Reb Mendel finalmente se enteró del secreto.

“Es muy sencillo,” le explicó uno del grupo. “Somos todos ladrones profesionales. Cada vez que entraron los inspectores, metimos las cartas en los bolsillos de ellos y luego de la inspección y antes de que se fueran las volvimos a sacar, sin que se dieran cuenta. Nunca se les ocurrió revisar a sus propios bolsillos…”

“La enseñanza de esta anécdota para todos nosotros es muy clara,” concluyó mi suegro. “Estamos entrando en el mes de Elul, el mes del ‘balance’ espiritual del año saliente que cada uno debe realizarse. Muy a menudo realizamos el balance y no llegamos a encontrar la verdad por una simple razón: buscamos las fallas en los demás y dejamos de lado la inspección de nosotros mismos y de nuestros bolsillos…”

Cuando uno ve que su matrimonio no funciona de acuerdo a sus expectativas, por ejemplo, instintivamente tiende a buscar la falla en la otra parte. “Es egocéntrico,” piensa. “No me quiere/puede entender”. ¿Revisa su cuota parte de responsabilidad con la misma escrupulosidad?

Si los hijos no se comportan como uno quiere, además de buscar la culpa en los hijos, en la escuela y en los amigos, haría bien buscar antes que nada la culpa en uno mismo.

Me viene al recuerdo una anécdota que ocurrió hace unos años. Estuve charlando con unos amigos y en el transcurso de la conversación les invite a que nos acompañen los viernes de noche en Kabalat Shabat.

“No podemos,” dijeron. “Nos juntamos todos los viernes de noche con amigos para jugar al Bridge.”

Más tarde me plantearon un problema que tenían con uno de sus hijos, que estaba comportándose de una manera que contradecía los valores que ellos le habían trasmitido.

“¿Cómo hacemos para que nuestro hijo nos haga caso?” preguntaron, doloridos.

“Creo que su hijo, de hecho, les está haciendo mucho caso,” respondí. “Ustedes le mostraron que está bien hacer lo que uno quiere en vez de lo que debería. Fíjense que optan por jugar al Bridge en lugar de ir al Shil los viernes de noche… El problema que tienen es que lo que él quiere no coincide con lo que Uds. quieren… ¿Por qué debería sacrificar su deseo por el de uds.?”

Este concepto lo vi resumido en la tapa de los clasificados del diario “El que busca, encuentra”. El éxito depende de dónde es que uno busca.

Con los mejores deseos por una Shaná Tová Umetuká, por un año de éxitos y bolsillos llenos de logros y cosas positivas.

 

POR ELIEZER SHEMTOV
Rabino Eliezer Shemtov es el representante del Rebe de Lubavitch, que su mérito nos proteja, en el Uruguay. Es autor de Amores Imposibles, Cruzando el Charco, Ser Judío Hoy
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