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El peligro de ser judío en Francia

AishLatino.com entrevistó a varios judíos que viven en Francia. Su futuro es precario

“De repente se volvió más peligroso”

Esta opinión, compartida con AishLatino.com en una serie de entrevistas recientes con judíos franceses, resume el sentimiento de muchos judíos de Francia en la actualidad. Durante muchos años, la vida en Francia fue difícil para la fuerte minoría de 500 000 judíos, pero últimamente las cosas han empeorado.

Una serie de espantosos ataques y asesinatos antisemitas mantiene nerviosos a los judíos franceses. Muchos señalan el asesinato de tres niños y un maestro en la entrada de una escuela judía en Toulouse en el año 2012 como el momento clave. El ataque del extremista islámico estremeció a la comunidad y provocó que muchos judíos se sintieran en peligro extremo.

Los cuatro judíos asesinados en Toulouse.

Algunos judíos franceses citan como el momento clave una serie de marchas y ataques contra sinagogas y propiedades judías en el 2014, con la muchedumbre gritando abiertamente en las calles de París: “muerte a los judíos”. Para otros, el momento de cambio fue el ataque del 2015 a un almacén kasher en París, donde asesinaron a cuatro clientes judíos. Ese mismo año hubo dos grandes ataques terroristas en París, uno contra la revista Hebdo y otro contra los asistentes a un concierto y a un café en el centro de París. En los meses siguientes miles de judíos franceses se escaparon a Israel y a otros países, como Inglaterra. En los últimos 15 años, aproximadamente 150 000 judíos se fueron de Francia, la mayoría de ellos se establecieron en Israel.

Ahora, dos asesinatos recientes mantienen una vez más a los judíos de Francia debatiendo sobre su futuro. El 4 de abril del 2017, Sara Halimi, una abuela y maestra judía de 65 años, fue asesinada por un vecino islamista que entró a su departamento, la golpeó y la arrojó desde el balcón. Los testigos afirmaron que después del asesinato lo oyeron gritar: “¡Maté a mi judío!”

Más de 300 dignatarios y estrellas franceses denuncian un “nuevo antisemitismo” marcado por la “radicalización islámica”.

El 23 de marzo del 2018, Mireille Knoll, una sobreviviente del Holocausto de 85 años, fue asesinada (golpeada y su cuerpo quemado) en un ataque antisemita.

El domingo, Le Figaro publicó un manifiesto firmado por más de 300 dignatarios y estrellas denunciando un “nuevo antisemitismo” marcado por la “radicalización islámica”.

Una marcha silenciosa en París en honor de Mireille Knoll, una sobreviviente del holocausto de 85 años que fue asesinada en su departamento.

“Exigimos que la lucha contra esta falla de la democracia que es el antisemitismo se convierta en una causa nacional antes de que sea demasiado tarde. Antes de que Francia deje de ser Francia”, afirma el manifiesto firmado por una amplia gama de políticos y celebridades. “En nuestra historia reciente, 11 judíos fueron asesinados (algunos de ellos torturados) por radicales islámicos por el hecho de ser judíos”, dice la declaración. Allí también acusan a los medios de comunicación de mantenerse callados sobre el tema.

“De repente es más peligroso. Hubo tres asesinatos en menos de un año en los que personas ancianas fueron asesinadas simplemente por ser judías”, explica Robert Popoular, un distinguido físico que vive en el suburbio de París de Bourg la Reine. “Estos crímenes no fueron motivados por la codicia ni por el deseo de robar. Es odio en contra de los judíos”.

El Dr. Popoular (64), aparentemente está a kilómetros de distancia (literal y figurativamente) del crimen que asola algunos barrios en los que hay muchos inmigrantes. Su suburbio de clase alta cuenta con una pequeña comunidad judía, y el Dr. Popoular trabaja sumergido en la atmósfera selecta de científicos de alto nivel educativo. Sin embargo, en los últimos años él notó que los eventos traumáticos que afectan a los judíos pasan inadvertidos ante sus vecinos y colegas no judíos. “No los oí hablar del tema. Los franceses tienen una idea vaga de que ocurren crímenes por causa del odio, pero no les importa”, explica.

”Ya no se puede usar una kipá en la calle”

“Ya no se puede usar una kipá en la calle”, afirma Ilán Schreiber, un residente de París que se dedica a vender suministros médicos. Ilán (35) es un judío ortodoxo, acostumbrado a usar kipá, pero últimamente siente la necesidad de cubrirla con una gorra cuando sale a trabajar. “En Francia, es mejor no mostrar afuera que uno es judío”, explica. El riesgo de ser atacado por los inmigrantes musulmanes es demasiado grande.

Cuando el Dr. Popoular visitó hace poco los Estados Unidos, compró camisetas de Hilel de la Universidad Northwestern y se las dio a su esposa y a su hija con la advertencia de que nunca pueden usarlas fuera de la casa. “Hoy en día es una provocación mostrar externamente signos que permitan identificarte como judío”, dice. “Quien lo hace, se pone en riesgo”.

Un oficial judío manifestó su temor en el 2016, después de que un maestro que usaba kipá fuera atacado con un machete por un adolescente islámico en la entrada de una escuela judía en la ciudad de Marsella. Tzvi Ammar, director de la comunidad judía organizada de la ciudad, les aconsejó a los judíos esconder sus kipot “hasta que lleguen mejores días” a Francia. Dos años más tarde, muchos judíos franceses siguen esperando, y comienzan a perder las esperanzas de que una vez más vuelva ese día en el cual puedan manifestar abiertamente su judaísmo en Francia.

Hace poco, algunos judíos franceses notaron un cambio positivo en el ambiente. En el 2012, cuando ocurrió el ataque a la escuela judía de Toulouse, la sensación era que se trataba tan sólo de un “problema judío”, explica Ilán Schreiber. Después de los dos grandes ataques en París hace dos años, él siente que ahora hay un mayor entendimiento de los peligros del terrorismo islámico. “Los franceses pueden entender lo que siente el pueblo judío”.

Judith Garmon (40) del suburbio de París de Bonneil sur Marne, está de acuerdo. Ella señala que el estado anímico de los judíos de Francia ha cambiado de forma extrema en los últimos años. Desde la elección en mayo del 2017 de Emmanuel Macron, muchos judíos franceses se sintieron más optimistas respecto al futuro, al notar que el gobierno francés aparentemente toma con seriedad las medidas antiterroristas. Las sinagogas y escuelas judías actualmente son custodiadas por soldados y servicios de vigilancia porque siguen siendo elevados los complots terroristas.

Estas medidas extraordinarias de seguridad tranquilizan, “pero al mismo tiempo dan la sensación de no estar en un lugar seguro”, explica Judith Garmon. Sus cuatro hijos estudian en escuelas judías y ella afirma que ver allí personal militar transmite el mensaje no tan subliminal de que los niños judíos están en grave peligro.

Irónicamente, la cautela al protegerse contra el islamismo radical y el terrorismo tuvo la consecuencia no deseada de volver la vida más difícil para muchos judíos franceses. Laicite, o el secularismo, es un concepto legal básico en Francia, que asegura la separación entre la iglesia y el estado. Cuando Francia trata de reforzar el secularismo en un intento de alejar al fanatismo islámico, la práctica judía queda atrapada en el medio.

En el 2004 Francia prohibió símbolos religiosos “conspicuos” en las escuelas y edificios gubernamentales. Si bien la ley estaba destinada a evitar que las mujeres musulmanas se cubrieran la cabeza, la ley también impide que los judíos usen kipot en edificios públicos. Otro aspecto menos conocido del énfasis en laicite en Francia ha provocado todavía más dolores de cabeza a los judíos franceses en los últimos años: los exámenes universitarios programados para los sábados.

“Antes los rabinos hablaban en las universidades y pedían que por favor hicieran una excepción” explica Ilán Screiber. La respuesta por lo general era positiva. Hoy esa buena disposición es cosa del pasado. “Ahora, si no haces el examen en Shabat, tienes un cero”.

Los estudiantes judíos observantes comenzaron a optar por estudiar en otras partes, a menudo en Israel.

De acuerdo con algunas estimaciones, 150 000 judíos franceses dejaron el país en los últimos 15 años.

La cantidad de estudiantes franceses que se mudaron a Israel ayuda a elevar en gran medida la enorme cantidad de judíos que decidieron dejar Francia e irse al estado judío. Entre el 2014 y el 2017, alrededor de 20 000 judíos franceses hicieron aliá, la mayoría de ellos de la región de París. De acuerdo con algunas estimaciones, 150 000 judíos franceses dejaron el país en los últimos 15 años.

Aquellos que se quedaron en Francia viven un proceso de migración interna. Los judíos que vivían en suburbios con grandes cifras de inmigrantes, plagados de crímenes y con altos niveles de antisemitismo, se están mudando a partes más seguras de Francia. Para tener una idea de lo terrible que son las cosas en las áreas con grandes comunidades musulmanas, algunos judíos franceses señalan un libro publicado en Francia en el 2017 por Bernard Ravet, ex director de una prestigiosa escuela secundaria en la ciudad de Marsella. A pesar de que era una escuela estatal abierta a todo el mundo, el Sr. Ravet reveló que él rutinariamente les aconsejaba a las familias judías no enviar a sus hijos a su escuela, porque él no podía garantizarles su seguridad física en medio de los alumnos musulmanes antisemitas.

Aproximadamente el 30% de las familias judías de Francia envían a sus hijos a escuelas judías.

“La mayoría de la gente de nuestra sinagoga ahora vive en Jerusalem”, afirma José Fein. Sus cuatro hijos también se fueron a vivir al estado judío. “Incluso hace veinte años mis hijos no quisieron quedarse en Francia”, recuerda. “Ni siquiera era una pregunta”.

Como muchos judíos franceses de mediana edad, el señor Fine y su esposa se encuentran en Francia sin familia. “Debería haber hecho aliá hace 30 años”, dice emocionado. “Mis padres están en Israel, mis hermanas viven en Israel. La mayoría de las personas de mi sinagoga ahora viven en Israel”.

Para los judíos que permanecen en Francia, el futuro parece ser precario

“Ahora todos los judíos franceses tienen parientes en Israel”, asegura Ilán Schreiber, que tiene una hermana y un hermano en el estado judío. El Dr. Popoular describe a su familia como bien integrada en la sociedad francesa. Su hijo es un físico exitoso y su hija es abogada, sin embargo él no ve que tengan un futuro en Francia. “Espero que no se queden”. Él desea “sólo que estén seguros” y cada vez está más convencido que eso implica abandonar Francia.

Jóvenes judíos que hacen aliá. (Foto: Shmulik Almany)

Como cada vez son más los judíos que se van de Francia a Israel, la creciente comunidad francesa en el estado judío ejerce su propia atracción. El auge económico de Israel, buenas escuelas judías y una comunidad fuerte resultan un fuerte incentivo para algunos judíos de Francia.

Para aquellos judíos que permanecen en Francia, el futuro parece ser precario.

“Amo Francia y quisiera poder estar bien aquí”, afirma Ilán Schreiber. Él se siente francés en su mentalidad y en su forma de vida. Pero asegura que si siente que sus hijos ya no estarán seguros ni lograrán llevar adelante una vida judía plena en Francia, se irá a Israel. Cuando le preguntamos si siente que existe un futuro para los judíos en Francia, Ilán dice que no está completamente seguro: “Quizás ya sea demasiado tarde”.

 

POR YVETTE ALT MILLER

 

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