La palabra “apocalipsis” (cuya traducción literal es “descubrimiento”) históricamente refiere a las revelaciones y a las profecías relacionadas con el destino último de la humanidad, aquello que algunos llamarían “el final de los días” (la escatología).

Sin embargo, el término se suele usar en referencia a los eventos catastróficos a gran escala que conducen a la destrucción de la humanidad y al fin del mundo tal como lo conocemos.

Así que en respuesta a tu pregunta, si te refieres al significado original, entonces sí, el judaísmo definitivamente cree en el apocalipsis: cree en la llegada del Mashíaj y en la resurrección de los muertos. (Los detalles de lo que ocurrirá varían de manera significativa en las profecías y tradiciones propias de otras religiones. Lee más al respecto aquí).

Pero si tu pregunta es sobre el apocalipsis en un sentido coloquial, entonces la cuestión es un poco más complicada.

Seis mil años: luego la destrucción

Quizás lo mejor sea comenzar con la siguiente afirmación del Talmud:

Rav Ketina dice: “Seis mil años tiene el mundo, y mil años está en ruinas, como está dicho: ‘Hashem solo será exaltado en aquel día’,1 (y el día para Di-s dura mil años)”. Abaie dice: “Está en ruinas dos mil años, como está dicho: ‘Nos dará vida después de dos días, al tercer día nos levantará y viviremos delante de Él’”.2

… De acuerdo con la opinión de Rav Ketina, se ha enseñado lo siguiente: así como el año sabático abroga las deudas una vez cada siete años, del mismo modo el mundo abroga su forma típica de existencia durante mil años, una vez cada siete años, como está dicho: “Hashem solo será exaltado en aquel día”, y también: “Un salmo, una canción para el día de shabat”, que significa un día —es decir, mil años— que es por completo shabat. Y dice: “Porque mil años a tus ojos no son más que ayer cuando ya han pasado…”.3

¿Qué significa esto?

Hay mucha discusión sobre el significado exacto de la afirmación de Rav Ketina.

Algunos comentaristas, como rabí Shlomo ben Aderet (el Rabsha)4 y rabí (Don) Isaac Abarbanel5 lo explican en el sentido literal, y dicen que el mundo finalmente regresará al estado de inexistencia del que ha venido. Otros, como Rabeinu Bejaiei, que también lo interpretan en un sentido literal, explican que se refiere sólo a parte del mundo.6 El Rambam, por otra parte, opina que la afirmación talmúdica es figurada.7

En esa línea, rabí Menajem Meiri ofrece varias explicaciones posibles. Un enfoque establece que el milenio de destrucción se refiere a un período de gran persecución al pueblo judío. Según esta explicación, el “año de destrucción” es en realidad el sexto milenio, y la afirmación de Rav Ketina debería leerse así: “seis mil años tiene el mundo, y mil años [de esos seis] está en ruinas. Luego, vendrá la era mesiánica”.8

Por otra parte, explica que la “destrucción” puede referirse en realidad a la destrucción de toda aspereza característica del mundo mundano.9

El shabat de mil días

El tercer rebe de Lubavitch, conocido como Tzémaj Tzédek, señala que por un lado hay fuentes de la Torá que establecen que la recompensa por nuestro servicio divino vendrá en el séptimo milenio,10 mientras que, por otra parte, Rav Ketina sostiene que el mundo estará desolado durante el séptimo milenio. ¿Cómo pueden ser verdad ambas cosas?

Él explica que cuando el Talmud compara aquel milenio con el shabat, enseña la naturaleza de la “desolación”. La palabra “shabat” en sí misma puede significar tanto “descanso” como “anulación”, y en este caso significa ambas cosas.

Cuando el Talmud dice que el séptimo milenio estará “desolado” significa que habrá una revelación espiritual tan grande durante ese período que no tendremos necesidades físicas, como comer o beber. Entonces, todo el trabajo físico que viene aparejado a nuestras necesidades físicas, como arar y sembrar, se “anulará”. Las almas, en cambio, se deleitarán en la gloria divina.11

Sin embargo, la meta definitiva es el octavo milenio, en el que lo físico en sí mismo se redefinirá hasta que llegue un punto en el que el mundo físico y la gran revelación espiritual estarán integrados.12

¡Merezcamos la llegada del Mashíaj pronto en nuestros días!