El ataque a una sinagoga en California

0

Ocurrió de nuevo. El sábado 27 de abril, los judíos que rezaban en una sinagoga fueron el blanco de un ataque mortal, las víctimas de otro atentado. Seis meses después de la masacre en la Sinagoga Árbol de Vida en Pittsburg, donde fueron asesinados 11 judíos, otro pistolero repleto de odio irrumpió en Shabat en una sinagoga, decidido a asesinar.

La sinagoga de Jabad de Poway, California, aproximadamente a 40 kilómetros de San Diego, estaba llena, con más de 60 personas. Además de ser Shabat era el octavo día de Pésaj, cuando se recita la plegaria de Izkor, y muchas personas se habían esforzado en especial para asistir y poder participar en el servicio en recuerdo de sus seres queridos.

Cuando rezaban, un joven de 19 años irrumpió en la sinagoga blandiendo un rifle de asalto, gritando que los judíos “están arruinando el mundo” y comenzó a disparar a los aterrorizados congregantes en el lobby de la sinagoga. Tres personas resultaron heridas y Lori Gilbert Kaye, de 60 años, fue asesinada.

“Lori Gilbert Kaye es una heroína judía y será recordada como una heroína en la historia judía”, dijo el ministro de asuntos de la diáspora de Israel, Naftali Bennet. “Ella sacrificó su propia vida, arrojándose en el camino de las balas asesinas para salvar la vida del Rabino. Pero queda claro que tal heroísmo y bondad no sólo caracterizaron a Lori en su muerte, sino que esa es la manera en que ella vivió toda su vida, constantemente dando caridad y haciendo buenos actos para quienes lo precisaran”.

Rav Israel Goldstein, 57, recibió un disparo en la mano, pero se negó a ir al hospital hasta después de terminar su sermón, pidiendo por la paz.

Oscar Stewart, un ex soldado de los estados Unidos, oyó los disparos en el lobby y comprendió que había un terrorista en el edificio. “Corrí hacia allí y lo perseguí. Se veía asustado… grité lo más fuerte que pude con mi peor voz de sargento. Le grité: ‘¡Al suelo!’ y corrí hacia él”. Algunos testigos reportaron que en ese momento pareció que el arma del pistolero se había atascado. Entonces bajó el arma y corrió hacia afuera. “Era un cobarde”, explicó después Oscar Stewart.

Noya Dahan, 8, una niña originaria de Sderot en Israel, resultó herida por esquirlas en el rostro y la pierna. De acuerdo con los informes de los medios de comunicación, Almog Peretz, 31, recibió disparos en la pierna cuando hizo entrar a los niños a una sala de juegos para protegerlos.

En las horas posteriores al ataque, las autoridades dijeron que se trató de un ataque motivado por el odio. El agresor había publicado declaraciones racistas antisemitas en los medios sociales antes de salir a cumplir su propósito. Él afirmó haberse inspirado en la masacre de las dos mezquitas en Christchurch, Nueva Zelanda, en marzo y en la masacre en la sinagoga el Árbol de Vida en Pittsburgh. “Este fue un ataque claramente dirigido a Jabad, a la comunidad judía local, y es un ataque colectivo a todas las comunidades judías”, declaró Jonathan Greenblatt, el director nacional de la Liga Antidifamación (ADL). “Esto es antisemitismo abierto. En un patrón en el cual se minimiza el prejuicio, en un medio en el que la intolerancia se trivializa y el prejuicio se politiza, no debemos sorprendernos”.

Los judíos están bajo ataque y elevar plegarias antes de partir a nuestras rutinas habituales no es suficiente.

Una generación atrás, Rav Kalonymus Kalman Shapira, el Rav de Piaseczno, Polonia, y Rabino del Gueto de Varsovia, fue testigo de la persecución y del antisemitismo en un nivel que hoy apenas podemos llegar a imaginar. La respuesta de Rav Shapira fue exactamente la opuesta a la reacción actual de muchas personas ante el odio a los judíos.

Despojado de su libertad, de su capacidad de ganarse la vida, marcado para la muerte, Rav Shapira se negó a dejarse intimidar. En el infierno inimaginable del Gueto de Varsovia, él organizó clases semanales sobre temas judaicos. Semana tras semana, los judíos respondieron a la violencia y al odio que los rodeaba estudiando con Rav Shapira y creciendo a nuevas alturas espirituales.

En los últimos días de Pésaj en abril de 1942, Rav Shapira alentó a sus alumnos a responder al odio que enfrentaban. “Podemos aprender a partir del hecho que el mar no se abrió para Israel hasta que toda la tribu de Benjamín no entró al agua”, enseñó Rav Shapira. No era suficiente con tener esperanzas y rezar, nuestros antepasados también tuvieron que actuar.

Rav Shapira fue asesinado en 1943, pero sus escritos fueron descubiertos después de la Segunda Guerra Mundial en las ruinas de su casa en el gueto de Varsovia. “Ruego y suplico a cada judío que estudie mis libros”, escribió en su manuscrito. Es un mensaje desde el medio del odio y la violencia y hoy debemos prestarle atención. Ante el incremento del antisemitismo y la espantosa violencia contra los judíos en los Estados Unidos, en Francia, en Israel, en Argentina, en Rusia y en todas partes, tenemos que responder fortaleciendo nuestro compromiso judío.

Cuando a uno de nosotros le disparan mientras reza, todos somos atacados. En recuerdo de la heroica Lori Gilbert Kaye, quien fue asesinada en Poway por ser judía, trabajemos por cambiar nosotros mismos y para cambiar a nuestras comunidades. Crezcamos en su memoria y decidamos ser judíos orgullosos, estudiar textos judíos y fortalecer nuestros nexos con otros judíos. Aprovechemos este período posterior a Pésaj, un momento propicio para el desarrollo espiritual, para responder con un cambio y un crecimiento verdadero.

 

por Yvette Alt Miller

 


¿Qué tan útil fue esta publicación?

¡Haz click en una estrella para puntuarla!

Puntuación promedio / 5. Recuento de votos:

Lamentamos que esta publicación no haya sido útil para usted!

¡Mejoremos esta publicación!


¡Mantengamonos Actualizado!
¡Mantengamonos Actualizado!
Suscríbete al boletín recibe las nuevas publicaciones, resumen, eventos y mucho más directamente en tu inbox.
Puedes darte de baja en cualquier momento.


Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.