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Judaísmo en Español

Dureza y Fuerza

¿No sería mejor y más agradable que todo el pueblo judío se encontrara en su tierra en paz?

Si D-os es la fuente de la bondad y es omnipotente, ¿por qué no hace que las cosas sean más fáciles?

¿Por qué obliga al alma a abandonar su lugar de paz y claridad espiritual a descender a la realidad cruel y espiritualmente oscura del mundo físico? ¿No sería más cómodo allá arriba, absorbiendo la luz Divina en el mundo espiritual?

¿No sería más lindo que estemos todos en el Jardín de Edén todavía?

¿No sería mejor y más agradable que todo el pueblo judío se encontrara en su tierra en paz? ¿Por qué el exilio? ¿Por qué tanta necesidad de pelear y sufrir?

Una respuesta a estas inquietudes puede hallarse en el nombre mismo de la lectura de esta semana, Matot1. Matot (Maté, en singular) quiere decir tribus como también “palos”. Hay otro término hebreo que significa “tribu”, Shévet (Shevatim, en plural), que significa también “rama”.

¿Cuáles son las implicancias de los dos términos Matot y Shevatim, “Palos” y “Ramas”?

Las enseñanzas jasídicas explican que la palabra Shévet, “Rama”, se refiere a la rama como está todavía conectada al árbol o como está recién cortada y todavía retiene su sabia y blandura. Maté o “Palo” representa la misma rama pero como está separada del árbol y ya está seca y dura.

¿Cuál de las dos situaciones es preferible? Si tuviera la oportunidad de elegir, ¿a cuál de las dos condiciones elegiría?

Hay quienes prefieren la seguridad y la protección personales y hay quienes prefieren la aventura y la exposición, pero no siempre nos dan para elegir. Las circunstancias de la vida nos llevan a situaciones que a menudo están fuera de nuestro control y ni de acuerdo a nuestra preferencias. Lo que sí podemos controlar es nuestra perspectiva al respecto y lo que hacemos con lo que nos toca vivir. A nadie le gusta separarse y alejarse de su “hogar, dulce hogar”, pero es justamente semejante separación la que nos permite adquirir una identidad y fuerza propias que serían imposibles de lograr estando todavía “conectados al árbol” o en proximidad a él.

El trampolín

Los descensos de la vida cumplen el propósito de “trampolín”. Cuanto más descendemos tanto más ascendemos después. El descenso del alma a la vida terrenal tiene como propósito un eventual ascenso a un nivel superior al elevado nivel del cual descendió.

Lo mismo sucede con la expulsion del Jardín de Edén, la destrucción de los dos Templo de Jerusalén y la expulsión y dispersion del pueblo judío que las siguieron. Son descensos temporarios necesarios para poder ascender a un nivel superior en todo sentido.

Un ejemplo contemporáneo

El jueves y viernes de la semana pasada (12-13 de Tamuz) celebramos la liberación en 1927 del sexto Rebe de Lubavitch, Rabí Iosef Itzjak Schneerson, ztz”l, de su encarcelamiento por los bolcheviques. Había sido encarcelado a causa de sus actividades “contrarrevolucionarias” dedicadas a fortificar la vida judía a lo largo y ancho de la URSS. El período de su encarcelamiento fue muy difícil tanto para él como para toda la comunidad judía de la URSS. Con su liberación y eventual salida de la URSS pudo expandir aun más sus actividades dedicadas al fortalecimiento de la vida judía en el mundo.

Sufrió mucho durante el encarcelamiento, tanto física como espiritual y emocionalmente. De hecho, documentó sus experiencias detalladamente y eventualmente fueron publicadas. Dijo en cierta oportunidad: “Si me ofrecieran todo el dinero del mundo no estaría dispuesto a volver a revivir la experiencia y se me ofrecieran todo el dinero del mundo no estaría dispuesto a regalarla.”

Leyendo sobre sus experiencias sirve para inspirarse en cuanto a cómo enfrentar la adversidad en la vida.

En el momento del sufrimiento, de la separación y de la vulnerabilidad es difícil imaginar el propósito o el beneficio personal que esto puede traer. El confiar en que nada sucede por casualidad sino por “causalidad” y que es un proceso que trae beneficio para quien lo experimenta ayuda a no bajar las manos, responder al desafío y salir de la experiencia fortificado.

Dos objetivos

Según las enseñanzas jasídicas el objetivo de la vida terrenal consiste en lidiar con dos cosas: el refinamiento y los desafíos.

Refinamiento: En cada momento de la vida uno debe discernir entre las distintas opciones que se le presentan y optar por hacer lo que D-os quiere de él. Esta tarea se llama en terminología de la mística judía: Avodat Habirurim, o sea el trabajo del discernimiento y la selección. Como explicamos la semana pasada, uno debe elegir constantemente entre vivir la vida pensando unicamente en su beneficio personal y hacer las cosas para cumplir con el propósito por el cual hayan sido creados.

Desafíos: Cada tanto se nos presentan en la vida situaciones que nos ponen de prueba nuestras habilidades y potenciales. Dichas pruebas están denominadas Nisionot (Nisaión en singular). La palabra Nisaión está relacionada etimológicamente con la palabra Nes o estandarte. La relación entre ambas palabras implica que es por medio de la prueba que uno se eleva a un nivel superior, tal como el estandarte.

El alma, cuando está en el mundo espiritual del cual proviene se encuentra en un nivel muy elevado, por cierto. Pero es recién después de que baja a este mundo y se le ponen a prueba sus fuerzas que logra un nivel superior aún.

Un ejemplo práctico

Cuentan de un rabino de Cracovia que deseaba tener un Talit Katán (el Talit pequeño, tipo “poncho”, que se lleva puesto debajo de la camisa) confeccionado de lana proviniente de Israel. En aquel entonces no era tarea fácil y luego de meses finalmente le llegó la lana esperada.

Se la entregó a uno de sus discípulos para que le confeccione el Talit Katán, cortándole el agujero en el medio para la cabeza y colocándole los Tzitzit en las puntas.

El alumno estaba tan nervioso que dobló mal la lana y le hizo dos agujeros en vez de uno. ¡La prenda estaba totalmente arruinada! No tenía más remedio y le contó a su maestro de su error que le había arruinado la prenda.

“No te preocupes, mi hijo,” dijo el maestro con una sonrisa. “Está todo bien. Cada agujero tiene su función. Uno es par colocar la cabeza y el otro es para ponerme a prueba para ver si me voy a enojar o no. No. No me voy a enojar,” finalizó.

He aquí un ejemplo de “refinamiento” y “desafío”. Utilizar el dinero para comprarse una lana especial con la cual cumplir mejor con uno de los preceptos bíblicos es un ejemplo de Avodat habirurim, el trabajo del “refinamiento”, utilizar los recursos para servir a D-os mejor. Los dos agujeros fueron un Nisaión, un desafío que pusieron a prueba la paciencia y autocontrol del rabino. Al reaccionar de la manera que reaccionó puso en manifiesto su cualidad de la paciencia, elevándose así de un nivel de Tzadik “potencial” en un Tzadik “a prueba de fuego”.

NOTAS AL PIE
1. Números, 30:2–32:42
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POR ELIEZER SHEMTOV
Rabino Eliezer Shemtov es el representante del Rebe de Lubavitch, que su mérito nos proteja, en el Uruguay. Es autor de Amores Imposibles, Cruzando el Charco, Ser Judío Hoy

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