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Dos tipos de blanco

Temas contemporáneos a través del prisma de la parashá semanal.

El tema principal de esta parashá es tzaráat, la enfermedad espiritual que se manifiesta con manchas en el cuerpo, la ropa o el hogar de la persona.

Respecto a las manchas que aparecen en el cuerpo, sólo algunos tonos intensos de blanco (1) pueden causar que el individuo sea declarado tamé (espiritualmente impuro) con tzaráat.

Cuando Miriam fue castigada con tzaráat por haber hablado lashón hará sobre Moshé, Aharón le pidió a Moshé que los perdonara y exclamó: “Al na tehí kemet” – por favor, que no sea como un muerto (Bamidbar 12:12). Rashi explica que un metzorá es como un cadáver: tal como un cadáver provoca que todo lo que hay en el cuarto se vuelva tamé, lo mismo ocurre con un metzorá.

Evidentemente, el color blanco de las manchas de tzaráat se asocia con la tumá y la muerte.

Por otro lado, en la plegaria de Selijot decimos: “Emblanquece nuestros pecados como nieve y como lana, como está escrito: ‘Si tus pecados son de color escarlata, se volverán blancos como la nieve, si son rojos como un gusano, como la lana serán’ (2).

Similarmente, el Cohen Gadol realizaba el especial servicio de Iom Kipur en el Kódesh Hakodashim (el Santo Sanctórum) vestido de blanco (3).

Por lo tanto, pareciera que el color blanco se asocia con la pureza y el perdón, no con la muerte y la impureza.

Rav Aharón Lopiansky explicó que blanco es el color que indica y manifiesta el debilitamiento del cuerpo físico. Sin embargo, esto puede ocurrir de dos formas completamente diferentes: una negativa y otra positiva.

La forma negativa tiene lugar cuando el cuerpo se ve afectado por una enfermedad física o espiritual, y en consecuencia se debilita. La pérdida de jiut (vitalidad, energía), ya sea parcial o absoluta, se manifiesta cuando aparece el color blanco. La tez pierde su color saludable y es reemplazado por una palidez fúnebre, por el color blanco. Cuando esto ocurre, el color blanco se asocia con la muerte y la tumá.

La forma positiva de debilitamiento tiene lugar cuando el cuerpo en vez de obtener energía de su propia vitalidad comienza a recibirla a través de los canales espirituales de la neshamá (el alma). Cuando la persona realiza esfuerzos sistemáticos y constantes, lenta pero firmemente la neshamá asume el control sobre el cuerpo y este queda subyugado a la fuerza vital de la neshamá. Cuando esto ocurre, el cuerpo puede adquirir un color pálido y blanquecino, puede parecer frágil y débil. Esto es una manifestación del desprendimiento gradual de la fuente de vitalidad física.

De hecho, hubo muchos guedolei Israel que sorprendieron a quienes los rodeaban por poseer una energía aparentemente inagotable; sin embargo su aspecto físico aparentaba carecer por completo de fortaleza o energía en sus cuerpos pálidos y frágiles. La razón de este aparente enigma es que ellos habían refinado su ser al punto en que su fuente primordial de vida, incluso para el cuerpo material, no era la vitalidad física sino la vitalidad espiritual de la neshamá. Cuando esto ocurre, el color blanco es una expresión de pureza y cercanía a Hashem. La rujaniut de la persona queda manifiesta incluso a través de su cuerpo físico (4).

Obviamente, no todo el mundo logrará llegar a ese elevado nivel, pero de todos modos es importante conocer esta idea al menos por dos razones. Una es que la conciencia mejora y profundiza nuestra valoración de la kedushá de la Torá y de los guedolei Torá. La segunda, y quizás más importante, es que tener esta conciencia por lo menos nos ayuda a ubicarnos en el camino correcto. “Lo aleja hamelajá ligmor, veló atá ben jorín lehibatel mimena” – no depende de ti culminar el trabajo, pero tampoco tienes libertad para renunciar al mismo” (Avot 2:21).

Si bien no se puede esperar que alcancemos niveles tan altos de kedushá tahará, igualmente debemos dirigir y conducir nuestra vida de una manera que lleve hacia ese objetivo, incluso si nunca lo alcanzaremos por completo.

Y, por supuesto, como ocurre con toda מעלה (nivel) que intentamos alcanzar, no es “todo o nada”. Incluso si logramos alcanzar el 10%, el 1% o hasta el 0,0001% de una determinada מעלה, habremos logrado algo muy valioso. Tanto que ni siquiera podemos comenzar a imaginar la importancia real de lo que logramos. Entonces, la medida en que logremos desconectar nuestro cuerpo de su fuerza de vitalidad física y obtener fuerza vital de la neshamá, es la medida en que habremos alcanzado la grandeza.

Es muy importante enfatizar que la forma de adquirir esta מעלה (al igual que cualquier otra מעלה), no es involucrándonos en prácticas ascéticas, (5) sino simplemente dedicarnos al estudio de la Torá y al cumplimiento de las mitzvot en general. Es cierto que algunas mitzvot tienen mayor potencial para cultivar niveles específicos, mientras que otras pueden cultivar otros. Pero la idea de profundizar sobre cualquier מעלה no es para decidir enfocarnos en una mitzvá más que en otras. La idea de este análisis es generar cierta profundidad en la conciencia, la perspectiva y la valoración de determinados aspectos que ya existen en el estudio de la Torá y el cumplimiento de las mitzvot, para que su efecto sea más directo y potente.

Además, esta conciencia ayuda a protegernos para no caer (en el grado que sea) en la trampa de entender que el mundo físico es el aspecto principal de nuestra existencia (6). En cambio, nos mantiene enfocados emocionalmente en el estudio de la Torá y el cumplimiento de las mitzvot. Es de esperar que esta predisposición emocional se traducirá en un aumento concreto de nuestro compromiso y en una aplicación consistente a nuestro estudio de Torá y cumplimiento de mitzvot.


NOTAS

(1) עיין רשי יג:לט

(2) ישעיה א:יח

(3) Ver Rashi en Ajarei mot 16:4

(4) וכמו כן ביאור הרב לופיאנסקי הענין של הלבנת זקנו של ראבע כשרצו למנותו נשיא

(5) Estas hanhagot pueden haber sido apropiadas para ciertos individuos en las generaciones pasadas, pero están completamente fuera de nuestro alcance. Ver Kariana Deigresa, donde el Staipler expresa horror porque una persona ayunó para expiar por un pecado que había hecho. Él declara enfáticamente que en la actualidad no efectuamos esa clase de acciones. Similarmente, él escribió (en el segundo volumen) que todas las מעלות de kedushá tahará son resultado del estudio asiduo de la Torá y que, por lo tanto, deberíamos enfocarnos sólo en eso y no involucrarnos en ningún comportamiento grandioso.

(6) Al grado en que quien incorpora esta perspectiva a su conciencia y se relaciona con el componente físico de su existencia como un levush y al componente espiritual como el aspecto principal de su ser, llegará orgánicamente a relacionarse de esa manera con el mundo material.

 

por Rav Iehoshúa Berman

 

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