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Di-s, el Empresario

¿Por qué Di-s hace lo que hace?

Entrevista con un hombre de negocios:

¿Por qué lo hago? No es por dinero. Tenía bastante antes de comenzar, y como andan las cosas hoy día, de todas formas a veces es difícil ver la ganancia de un negocio. ¿Es para tener algo que hacer con mi tiempo? No, soy el tipo de persona que está perfectamente contenta con solo ser; no necesito estar “haciendo algo” para sentirme completo. De hecho, ir a la oficina y tratar con todos los aduladores y los embaucadores y los locos me hacen sentir disminuido, como si estuviera dejando de lado lo mejor de mí, solo para estar allá siguiendo su juego.

Entonces, ¿por qué lo hago? Me hago esa pregunta cada día.Pero, le digo lo que es. De vez en cuando, tal vez una vez por año, realizo una gira por las fábricas actuales, las líneas de producción donde hombres y mujeres en ropa de trabajo ensamblan el producto. Camino y uno de ellos me grita: “hola, jefe, gracias por este trabajo. Espero estemos haciendo buena plata para usted“. Luego viene otro con las cifras de producción del último año y los planes y promesas para el próximo. Sé lo que están pensando, pero no, no es una cosa del ego. Podría fácilmente patrocinar una universidad o un museo de arte y obtener diez veces más honor y gloria que con ninguna de las desilusiones y aflicciones. Lo que es, es el sentimiento de que se es parte de la vida de esta gente, que ellos se ven a sí mismos como socios de mi visión, que ellos han elegido dedicar sus vidas a hacer realidad mis sueños… no hay nada como esto en el mundo.

Entrevista con un artista:

¿Por qué lo hago? La gente cree que es porque tengo ese talento innato tratando de expresarse. Eso puede ser parte de ello, pero si lo es, es una parte muy pequeña. Primero de todo hay mucho más en mí que mis “talentos”, no siendo la pintura el único o el mayor. Segundo, si sólo fuera un tema de expresar mi talento, esa es la parte fácil. Me encerraría en una habitación y pintaría. Pero eso no es lo que hago, pinto para ser comprendido, pinto para ser visto, pinto para vender. De ahí vienen todas las frustraciones y desilusiones, el cansancio físico y emocional del esfuerzo por producir algo que las galerías puedan exhibir, que los coleccionistas puedan comprar, que el hombre de la calle pueda apreciar. ¿Por qué me molesto?

Le digo lo que es. Recuerdo la primera vez que vendí una pintura. El sentimiento de que hay un socio de visión, que hay alguien allí afuera que la valora tanto como para querer pagar por ser dueño de una parte. Aún si sólo puede tener un uno por ciento de éxito al comunicar tu visión en un cuadro, aún así el hombre lo ha comprado. Estás compartiendo un pequeño trozo de tu alma. No hay nada como esto en el mundo.

Entrevista con D-os:

¿Por qué lo hago? Ya tengo todo el dinero, el poder, la satisfacción, el logro y el placer que tuve que tener; soy infinito, usted sabe, y además, todas estas cosas no cuentan realmente mucho si eres quien las creó en primer lugar. No necesito hacer algo con mi tiempo; también lo inventé. Entonces, ¿por qué me involucro en la forma que lo hago? ¿Por qué me cuestiono las frustraciones y las desilusiones que vienen con el crear y hacer funcionar este mundo? Es una pregunta que me hago cada segundo, muchas, muchas veces por segundo.

Pero te digo lo que es. Una vez al año, en Rosh Hashaná, hago una visita a todas las sinagogas del mundo. Veo los hombres con sus tallitot, las mujeres con sus libros de oraciones, el individuo allá arriba con el shofar proclamándome rey del universo en nombre de todos los presentes. Oigo sus corazones gritándome: “hola, jefe, gracias por este trabajo. Esperamos que estés obteniendo lo que deseas del negocio… Por favor, ¿podemos renovar nuestro contrato por un año más?“. Me traen sus listas de logros, se disculpan por sus torpezas, y hacen todo tipo de promesas para el año próximo. Entonces se me ocurre que estos hombres han invertido en mi sueño. No importa que no comiencen a comprender el cien por ciento del uno por ciento de lo que les digo sobre lo que deseo de ellos. No importa si son aduladores, embaucadores y locos (a veces lo son). Se ven como socios de mi visión; desean ayudarme a que suceda, estar involucrados en mi empresa, esta vida que les he infundido. Están participando en ella, y están creyendo en ella con todo lo que tienen.

Para mí no hay nada de valor comparable en el mundo. Y de hecho, tampoco lo hay fuera de él.

POR YANKI TAUBER
Yanki Tauber es editor de contenidos de Chabad.org

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