PARASHÁ DE LA SEMANA: SHOFTÍM
LECTURA DE LA TORÁ PARA ESTA SEMANA: DETEURONOMIO 16:18 – 21:9
HAFTORAH: ISAÍAS 51:12 – 52:12

Cuando no se Entiende

“Este es el decreto de la Torá que ordenó el Altísimo, diciendo” con estas palabras abre la Torá el párrafo de la “vaca colorada”, la Pará Adumá, con cuyas cenizas se purificaba a quien quedó impurificado por un muerto.

Este precepto es el símbolo de las Mitzvot que no están al alcance de la comprensión, e incluye aspectos contradictorios; por un lado la vaca colorada purifica a los impuros, y por el otro impurifica a los puros. Por ello el párrafo se encabeza subrayando de que se trata de un decreto, un jok, diciéndonos: “He establecido un estatuto, He legislado un decreto, no tienes permiso de meditar negativamente de él”.

Tres Clases

Es sabido que los preceptos se clasifican en tres diferentes tipos:

1) “Dictámenes” –mishpatim- son aquellos preceptos que también la propia razón lógica humana dicta a cumplir (como ser: respetar a los padres, la prohibición del robo, del hurto, y similares).

2) “Testimonios” –Eidut- son aquellos preceptos a los que no hubiéramos llegado por nuestra propia capacidad pero una vez que Di-s nos los entregó, podemos entenderlos (por ejemplo el comer Matzá en Pesaj en recuerdo de la Salida de Egipto, y así otros).

3) “Decretos” –Jukim- preceptos que no tienen lugar alguno en la razón lógica humana, como ser el precepto de la “vaca colorada”.

A pesar de que es natural que el hombre se incline a cumplir con mayor motivación y alegría aquellos preceptos donde logra entender un sentido y objetivo, sin embargo desde otra perspectiva los “decretos” tienen una ventaja: cuando el judío cumple un precepto definido como superior a la lógica, lo cumple solamente porque el Altísimo se lo encomendó hacerlo, y ahí siente su vínculo con Di-s en toda su intensidad.

En los otros tipos de preceptos esto no se siente con claridad. Cuando uno cumple, por ejemplo, el precepto de honrar a los padres, puede ocurrir que ni siquiera piense en Di-s, sino en su obligación personal frente a sus padres. Siendo que este es un mandamiento lógico, puede darse que sea cumplido tan solo por motivaciones humanitarias, y se pierda toda la conciencia de que se trata de un mandamiento del Altísimo. En contraposición a esto, en los preceptos superiores a la lógica no hay posibilidad alguna de que se olvide de Di-s, puesto que no hay otra razón para cumplir con este precepto.

Autoanulación Frente a Di-s

Esto explica por qué cuando la Torá nos prescribe las leyes de la “Vaca colorada”, no dice “este es el decreto de la vaca” (como dice “este es el decreto del sacrificio pascual”, y similares). Con ello nos insinúa la Torá que debemos aprender del precepto de la “vaca colorada” como deben cumplirse todos los preceptos de la Torá: tal como este precepto se cumple con total subordinación al Di-s, sin mezclar cálculos racionales ni otras motivaciones, así también debemos observar todos los preceptos, incluso aquellos comprendidos por nosotros. Debemos hacerlo con la plena conciencia de que se trata de mandatos que nos fueron encomendados por Di-s.

Escritura y Grabado

Se explica en las enseñanzas jasídicas de que el término Jok, decreto, está relacionado con jakiká, grabado. Existen dos tipos de escritura: con tinta sobre pergamino o grabado sobre la piedra. La diferencia entre ellos radica en que cuando se escribe con tinta, hay aquí dos elementos ajenos que se unen –la tinta y el papel. A diferencia de ello cuando grabamos letras en una piedra, las letras no son algo ajeno, independiente de la piedra, sino parte de la misma. El grabado simboliza una expresión pura y limpia de todo aditivo foráneo.

Así también los decretos, no racionales, los jukim, expresan el vínculo puro del judío con Di-s, un vínculo que no está basado en el intelecto, las emociones u otra motivación humana. Di-s ordenó –y el hombre cumple con alegría.

Con esto, el judío se entrega a Di-s sin precondición alguna: está dispuesto desde un principio a cumplir todo lo que se le ordene. La razón y la comprensión vienen recién en una segunda etapa, pero la base es que se trata de la Voluntad del Supremo, y la alegría se debe al propio privilegio de poder realizar la Voluntad de Di-s y unirse a El.

(Likutei sijot, tomo 4 pag. 105 i)

ADAPTADO DE LA ENSEÑANZAS DEL REBE DE LUBAVITCH

Extraído de Shuljan Shabat, originalmente publicado en Sijat Hashabua, traducido por “La reflexión semanal”

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