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- Judaísmo en Español

Capítulo 7

PARASHÁ DE LA SEMANA: PESAJ
LECTURA DE LA TORÁ PARA 1 DIA DE PESAJ (SHABBAT): EXODO 12:21-51; NUMEROS 28:19-25 HAFTORAH: JOSUE 3:5-7; JOSUE 5:2 – 6:1-27
LECTURA DE LA TORÁ PARA 2 DIA DE PESAJ (DOMINGO): LEVITICO 22:26 – 23:44; NUMEROS 28:19-25 HAFTORAH: II DE REYES 23:1-9; II DE REYES 23:21-25
PROXIMA FESTIVIDAD: PESAJ (19 AL 27 DE ABRIL DE 2019)

Tiempo de Lectura: 10 minutos

Teniendo en cuenta lo antedicho, podremos comprender ahora la afirmación del sagrado Zohar, que el versículo Shemá Israel es Ijudá Ilaá (“Unidad de nivel superior”) y [que la frase] Baruj shem kevod maljutó leolám vaed es Ijudá Tataá (“Unidad de nivel inferior”). [El vínculo entre la última frase y la Unidad Divina es:] Ya que vaed es [equivalente a] ejad a través de la sustitución de letras.

La causa y razón de este tzimtzúm y ocultamiento con el que el Santo, bendito sea, oscureció y ocultó la fuerza vital del mundo haciéndolo parecer como una entidad de existencia independiente [es la siguiente]: Todos saben que el propósito de la creación del mundo es la revelación de Su soberanía, pues “no hay rey sin pueblo”. La palabra am/עם (“pueblo”) está etimológicamente relacionada con la palabra omemot/עוממות (“aminorado, extinguido”), pues ellos, [los súbditos,] son entidades separadas, distintas y distantes del nivel del rey. Pues incluso si [el rey] tuviera muchos hijos, el término “soberanía” no se aplicaría a ellos, ni tampoco siquiera sobre nobles solamente. Sólo “en un pueblo numeroso está la gloria del rey”.

El Nombre [Divino] que indica el atributo de Maljut (“Realeza”), es el Nombre de Adnut (“Señorío”), pues [Su soberanía radica en el hecho de que] El es el Señor de todo el universo. Así, son este atributo y este Nombre los que traen al mundo a la existencia y lo sostienen de manera que sea tal cual es ahora: una entidad completamente independiente y separada, y no absolutamente anulada, pues con el retiro de este atributo y este Nombre, Di-s libre, el mundo retornaría a su fuente en “la palabra de Di-s” y el “aliento de Su boca”, donde sería completamente anulado, y el término “mundo” no podría serle aplicado de ninguna manera.

El término “mundo” puede aplicarse exclusivamente a [aquello que posee] las dimensiones de espacio y tiempo, refiriéndose “espacio” a este, oeste, norte, sur, arriba y abajo, y “tiempo” a pasado, presente y futuro. Todas estas dimensiones carecen de relación con los sagrados atributos supremos [del Mundo de Atzilut]. Sólo en lo que concierne al atributo de Maljut de Di-s es posible decir que El es Rey “arriba sin fin y abajo sin limite”, y del mismo modo en todas las cuatro direcciones. Lo mismo es cierto respecto de la dimensión del tiempo, [como está escrito:] “Di-s reina, Di-s reinó, Di-s reinará”. Así, la fuerza vital del espacio, e igualmente del tiempo, y su venida a la existencia desde la nada, y su existencia en tanto existan, es del atributo de Maljut de Di-s, y del Nombre Adnut.

Ahora bien, dado que el atributo de Su Maljut está unido a Su Esencia y Ser en una unión absoluta, como se explicara, el espacio y el tiempo, [creados de Maljut,] están por ende también anulados totalmente en relación a Su Esencia y Ser, tal como la luz del sol [que se encuentra todavía dentro del globo solar] está anulada en el sol.

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Y ésta es [la idea de] la alternación [de las letras] del Nombre Adnut con [las letras de] el Nombre Havaiá. El Nombre Havaiá indica que El trasciende el tiempo, que “El fue, es, y será, todo en un mismo instante”, como está explicado [en Raaiá Mehemná sobre Parshat Pinjás]; y análogamente trasciende el espacio, pues continuamente trae a la existencia toda la dimensión del espacio por entero, desde el nivel más alto al nivel más bajo, y en las cuatro direcciones.

Ahora bien, aunque Di-s trasciende el espacio y el tiempo, Se encuentra no obstante también abajo, dentro del espacio y el tiempo; es decir, El Se une con Su atributo de Maljut, del que se derivan y cobran existencia espacio y tiempo. Y esto es Ijudá Tataá, [o “Unidad de nivel inferior”,] [10el entrelazamiento de [las letras del Nombre] Havaiá con [las letras del Nombre] Adnut], o sea, que Su Esencia y Ser, llamada con el Nombre de Ein Sof, llena por entero toda la tierra, temporal y espacialmente. Pues en los cielos arriba y en la tierra [abajo] y en las cuatro direcciones, todo está igualmente permeado con la luz Ein Sof, pues Di-s Se encuentra en la tierra abajo exactamente como en los cielos arriba, pues todo, [cielo y tierra,] está dentro de la dimensión de espacio, el que está totalmente anulado en la luz del Ein Sof que se inviste en él a través de Su atributo de maljut que está unido a El. Sólo que [estos —tiempo y espacio— no se anulan] porque Su atributo de maljut es el atributo de tzimtzúm y ocultamiento, [cuya función es] esconder la luz Ein Sof [de modo que no sea percibida por los seres creados], para que la existencia de tiempo y espacio no se anule completamente y no [ocurra que no] existan las dimensiones de espacio y tiempo en absoluto, siquiera para los [mundos] inferiores.

Ahora bien, de la exposición precedente se podrá comprender el versículo [que dice:] “Yo, Havaiá, no he cambiado”. Esto quiere decir: no hay [en El] cambio alguno; tal como El estaba solo antes de la creación del mundo, del mismo modo está solo luego de que fuera creado. En consonancia está escrito: “Tú fuiste [el mismo] antes de ser creado el mundo; Tú eres [el mismo luego de que el mundo ha sido creado]”, sin cambio alguno en Su Ser, ni [siquiera] en Su conocimiento, pues conociéndose a Sí Mismo, El conoce todas las cosas creadas, dado que todas derivan de El y están anuladas en relación a El. Como declaró Maimónides —sea su memoria bendición— que El es el Conocedor, El es lo Conocido, y El es el Conocimiento mismo: todos son uno. Esto [—continúa diciendo Maimónides—] está más allá de la capacidad de la boca para expresarlo, más allá de la capacidad del oído para escucharlo y del corazón [o mente] del hombre para conocerlo cabalmente. Pues el Santo, bendito sea, Su Esencia y Ser, y Su Conocimiento, son todos absolutamente uno, de todo lado y ángulo, y en toda forma de unidad. Su Conocimiento no es adicionado a Su Esencia y Ser como ocurre en el alma del hombre, cuyo conocimiento es adicional a su esencia, y es uno de su componentes. Porque cuando el hombre estudia un tema y lo sabe,su alma racional ya estaba dentro de él antes de estudiarlo y saberlo, y luego este conocimiento fue agregado a su alma. Y así, día tras día, “Los días hablan, y una multitud de años enseñan sabiduría”. Esta no es una unidad simple, sino compuesta.

El Santo, bendito sea, en cambio, es una unidad perfecta, sin composición alguna o elemento de pluralidad en absoluto. Por ende, uno debe llegar a la conclusión de que Su Esencia y Ser, y Su Conocimiento, son todos absolutamente uno, sin composición alguna. Por eso, tal como es imposible que criatura alguna del mundo comprenda la Esencia del Creador y Su Ser, del mismo modo es imposible comprender la esencia de Su conocimiento [que es uno con Di-s Mismo]; sólo [es posible] creer, con una fe que trasciende el intelecto y la comprensión, que el Santo, bendito sea, es Uno y Unico. El y Su Sabiduría son todos absolutamente uno, y conociéndose a Sí Mismo, El percibe y conoce a todos los seres superiores e inferiores incluyendo aun a un pequeño gusano en el mar y a un diminuto mosquito que pudiera hallarse en el centro de la tierra; no hay nada que esté oculto de El. Este conocimiento no Le agrega multiplicidad y composición en absoluto, dado que es sólo un conocimiento de Sí Mismo; y Su Ser y Su conocimiento son todos uno.

Y como esto es muy difícil de proyectar en nuestras mentes, por eso dijo el Profeta [Isaías]: “Pues como los cielos están más alto que la tierra, así son Mis caminos más altos que los vuestros, y Mis pensamientos [más altos] que los vuestros”; y [análogamente] está escrito: “¿Puedes, investigando [intelectualmente], encontrar a Di-s?…”; y está escrito: “¿Tienes Tú ojos de carne, y ves Tú como ve el hombre?” — pues el hombre ve y conoce todo con un conocimiento que es externo a él mismo, en tanto que el Santo, bendito sea, [lo sabe todo] conociéndose a Sí Mismo. Estas son las [parafraseadas] palabras [de Maimónides]. [Véase Hiljot Iesodéi HaTorá; y los Sabios de la Cabalá han concordado con él, como se explica en Pardés de Rabí Moshé Cordovero, de bendita memoria].


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A la luz de lo que fuera dicho arriba, es posible comprender el error de algunos sabios a sus propios ojos —¡Di-s los perdone!— que erraron y malinterpretaron en su estudio de los escritos del AríZal, y entendieron literalmente la doctrina de tzimtzúm que se menciona allí, [es decir,] que el Santo, bendito sea, apartó a Sí Mismo y a Su Esencia —Di-s libre— de este mundo, y sólo guía desde lo Alto, con Providencia individual, a todos los seres creados que están en los cielos arriba y en la tierra abajo. Ahora bien, fuera del hecho de que es totalmente imposible aplicar la doctrina de tzimtzúm literalmente —pues éste sería uno de los fenómenos corpóreos— al Santo, bendito sea, Quien está apartado de ellos por infinitas miríadas de separaciones; [además,] en esta cuestión tampoco hablaron sabiamente, dado que ellos son “creyentes, hijos de creyentes” en que el Santo, bendito sea, conoce a todos los seres creados en este mundo inferior y ejerce [Su] Providencia sobre ellos, y forzosamente Su conocimiento de ellos no Le agrega pluralidad e innovación, pues El conoce todo conociéndose a Sí Mismo. Así, para decirlo de alguna manera, Su Esencia y Ser y Su Conocimiento [de los seres creados] son todos uno.

Y esto es lo declarado en Tikuním, Tikún 57: “No hay lugar vacío de El, ni en los [mundos] superiores ni en los inferiores”; y en [la sección del Zohar llamada] Raaiá Mehemná, sobre Parshat Pinjás [leemos]: “El lo aprehende todo y nadie puede aprehenderlo a El… El abarca todos los mundos… y nadie sale de Su dominio; El llena todos los mundos…; El liga y une una clase a su clase, superior con inferior, y no hay proximidad entre los cuatro Elementos salvo a través del Santo, bendito sea, cuando está dentro de ellos”. Hasta aquí son sus palabras.

El significado de “nadie puede aprehenderlo a El” es que no hay alguien, [siquiera] entre las “Inteligencias Supremas”26*, que pueda, con su intelecto, captar la Esencia y Ser del Santo, bendito sea; tal como está escrito en Tikuním: “[El está] oculto a todos los [mundos espirituales, quienes, ellos mismos, están] ocultos [a las criaturas físicas], y ningún pensamiento puede aprehenderte a Ti en absoluto”. Y aun en los mundos inferiores [no hay quien Lo “capte”], pese a que “El llena todos los mundos”, [pues esta investidura] no es como [aquella de] el alma del hombre [que se inviste] dentro de su cuerpo, y es aprehendida dentro [de éste] al grado de que [el alma] es afectada e influenciada por los cambios que involucran al cuerpo y su dolor, tales como golpes o frío o el calor del fuego, y similares. El Santo, bendito sea, sin embargo, no es afectado por ninguno de los cambios de este mundo, de verano a invierno y de día a noche, como está escrito27: “Aún la oscuridad no oscurece para Ti, y la noche ilumina como el día”, pues El no es aprehendido en absoluto dentro de los mundos, pese a que El los llena.

Y éste es también el significado de “El rodea todos los mundos”. [No es que Di-s, líbrenos el Cielo, no esté dentro de los mundos sino simplemente rodeándolos, sino que] esto significa, a modo de ejemplo: cuando un hombre reflexiona acerca de un tema intelectual con su mente o acerca de un asunto físico en sus pensamientos, entonces su intelecto y pensamiento rodea esa cosa cuya imagen se forma en su pensamiento o en su mente, pero estos no rodean la cosa de manera real y concreta. El Santo, bendito sea, sin embargo, acerca de Quien está escrito: “Pues Mis pensamientos no son [como] vuestros pensamientos…”, Su pensamiento y conocimiento de todos los seres creados rodea concretamente a todas y cada una de las criaturas; pues [el conocimiento de Di-s] es realmente su fuerza vital y aquello que las trae a la existencia desde la nada, en la práctica concreta.

Y “El llena todos los mundos” es la fuerza vital que se inviste dentro de la esencia del ser creado. Es poderosamente contraída dentro de éste conforme la naturaleza intrínseca del ser creado que es finito y limitado en cantidad y calidad, [donde “calidad”] denota su significación e importancia. Un ejemplo [de esto] es el sol, cuyo cuerpo es finito y limitado cuantitativamente, siendo aproximadamente [su diámetro] 167 veces el tamaño del globo terráqueo, y cuya calidad y significancia, es decir, su luz, también está limitada en cuanto a la extensión a la que puede emitir luz, pues no puede iluminar indefinidamente dado que es una cosa creada [y por eso inherentemente limitada]. Análogamente, todos los seres creados son finitos y limitados, pues “de la tierra al cielo es un viaje de 500 años…”.

Por ende, [puesto que los seres creados son limitados y finitos,] la fuerza vital que está investida en ellos es contraída en gran medida, poderosamente, pues debe pasar primero por numerosas y poderosas contracciones hasta que seres creados, por naturaleza finitos y limitados, puedan ser traídos a la existencia de su poder y luz.

Pues la fuente de la fuerza vital es “el aliento de la boca” del Santo, bendito sea; éste se inviste en las Diez Aserciones de la Torá. Y el “aliento de Su boca” podría haberse expandido sin fin ni límite, y creado mundos infinitos en su cantidad y calidad, y dado [a ellos] vida para siempre, y este mundo [corpóreo, cuyos seres, todos, son limitados y finitos,] no habría sido creado en absoluto. (Pues tal como el Santo, bendito sea, es llamado “Infinito”, así son todos Sus atributos y acciones [infinitos], “pues El y Sus atributos son Uno”; esto es, la fuerza vital que emana de Sus atributos —a saber, Bondad y Piedad y Sus demás atributos sagrados— [emana de ellos] a través de la investidura de ellos en el “aliento de Su boca” —[como declara el versículo que la creación resulta del habla de Di-s y el “aliento de su boca” cuando dice:] “pues El habló, y [el mundo] cobró existencia”—. Y [lo que es más, la creación se produjo a través de jésed, como está escrito:] “el mundo es construido mediante jésed”, [de modo que la creación tiene lugar] a través de “la palabra de Di-s y el aliento de Su boca” que se transforma en un recipiente y “vestimenta” para este [atributo creativo de] jésed, “como la tortuga, cuya vestimenta es componente integral de su cuerpo”).

El Santo, bendito sea, sin embargo, contrajo la luz y la fuerza vital de modo que pueda expandirse de “el aliento de Su boca”, y la invistió en la combinación de las letras de las Diez Aserciones, y las combinaciones de sus combinaciones, por medio de sustituciones y transposiciones de las letras mismas y sus valores numéricos y equivalentes. Pues cada sustitución y transposición indica el descenso de la luz y la fuerza vital de grado en grado, de modo que pueda crear y dar vida a criaturas cuya calidad y significancia es inferior a la calidad y significancia de las criaturas creadas con las letras y palabras de las Diez Aserciones mismas, dentro de las cuales está investido el Santo, bendito sea, en Su Gloria y Esencia — que son Sus atributos.

El valor numérico señala la disminución progresiva de la luz y la fuerza vital hasta que de ella queda sólo el nivel final, el que es la suma y número de clases de poderes y grados contenidos en la luz y fuerza vital investidos en una combinación particular de una palabra determinada. (Fue sólo luego de todas estas contracciones y otras como ellas, como lo decretara Su Sabiduría, que la luz y fuerza vital pudo investirse incluso en los inferiores [seres creados], tales como las piedras inanimadas y el polvo. Por ejemplo, el nombre éven/אבן (“piedra”) indica que su fuente está en el Nombre [Divino] Ba”n/ב״ן que numéricamente es igual a 52 (נ״ב), con una alef/א agregada a él de otro Nombre, por algún motivo conocido por su Creador. Ahora bien, el nombre ב״ן mismo pertenece a mundos muy superiores, pero a través de numerosas y poderosas contracciones, de grado en grado, descendió de él una fuerza vital tan extremadamente condensada que pudo investirse en una piedra. Y ésta [muy enormemente condensada fuerza vital]es el alma del ser inanimado, la que le da vida y lo trae a la existencia a partir de la nada a cada instante, como se ha explicado previamente. Este es el nivel de “El llena todos los mundos”, en oposición al nivel de “El rodea todos los mundos”, [donde la fuerza vital no es contraída en proporción a la capacidad espiritual de los seres creados]).

Cada poder y grado [de la fuerza vital] podría crear seres de acuerdo a su propio nivel, incluso ilimitados en cantidad y calidad, dándoles vida por siempre, dado que es el poder de Di-s lo que se propaga y emana del “aliento de Su boca” y no hay restricción [a Su habilidad de crear mundos ilimitados]. Su calidad, sin embargo, no estará en un nivel tan alto como la calidad y el nivel de las criaturas que podrían ser creadas del poder y grado de las letras mismas.

 

Extraído del libro Tania Completo, de la Editorial Kehot Lubavitch Sudamericana
© Editorial Kehot Lubavitch Sudamericana. Prohibida su reproducción total o parcial sin autorización escrita de la Editorial. Derechos Reservados.

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