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- Judaísmo en Español

Likutei Amarim – Capítulo 25

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PARASHÁ DE LA SEMANA: PESAJ
LECTURA DE LA TORÁ PARA 2 DIA DE CHOL HAMOED (MARTES): EXODO 22:24 – 23:19 Y NUMEROS 28:19-25
LECTURA DE LA TORÁ PARA 3 DIA DE CHOL HAMOED (MIERCOLES): EXODO 34:1-26 Y NUMEROS 28:19-25
LECTURA DE LA TORÁ PARA 4 DIA DE CHOL HAMOED (JUEVES): NUMEROS 9:1-14 Y NUMEROS 28:19-25
LECTURA DE LA TORÁ PARA 5 DIA DE SHVIEE SHEL PESACH (VIERNES): NUMEROS 13:17 – 15:26 Y NUMEROS 28:19-25 HAFTORAH: SAMUEL II 22:1-51
FESTIVIDAD: PESAJ (19 AL 27 DE ABRIL DE 2019)
TIEMPO DE LECTURA: 5 MINUTOS

Este, entonces, es el significado del versículo “Porque esta cosa está muy cercana a ti…”. Porque en cualquier tiempo y momento la persona es capaz y tiene el poder de librarse del espíritu de necedad y el olvido, para recordar y despertar su amor por el Di-s Unico, que ciertamente está, sin duda, latente en su corazón. Esto es [el significado de] lo que está escrito: “en tu corazón”. Este amor lleva dentro de sí también el temor, es decir, el miedo de verse separado, por cualquier motivo, de la unidad y la unicidad de Di-s, bendito sea. Aun si ello significa ofrendar su vida, [lo hará,] sin razón ni lógica alguna, sino exclusivamente debido a su propia naturaleza Divina. Luego, con más razón, [es mucho más fácil] someter los apetitos [propios], ya que ello involucra un sufrimiento más liviano que la muerte. [Es fácil] dominar la inclinación al mal, tanto en el plano de “apártate del mal” [como en el de “haz el bien”, del que se hablará luego]. [Específicamente] Aun cuando se trata de una prohibición rabínica menor [es fácil dominar la inclinación al mal] para no violar la Voluntad de Di-s, ya que en el momento en que ejecuta el acto [prohibido] se separa con ello de la unidad de Di-s, tanto como si fuera realmente idolatría. Y también en lo que se refiera a la idolatría, puede arrepentirse después.

—Aunque [el Talmud declara que] “A quien dice ‘pecaré y me arrepentiré’ no le conceden [oportunidad para hacerlo]”, esto significa [sólo] que Di-s no ayuda a un pecador como ese otorgándole una ocasión venturosa para arrepentirse. Sin embargo, si él mismo arrebató la oportunidad y se arrepiente, “No hay cosa que pueda interponerse en el camino del arrepentimiento”—.

No obstante, cada judío está preparado y dispuesto para sufrir el martirio por la santificación del Nombre de Di-s, y no cometerá un acto de idolatría, siquiera temporariamente, con la intención de arrepentirse después. Esto se debe a la luz Divina que está investida en su alma, como se explicara antes, que no tiene en absoluto el plano temporal, sino que trasciende el tiempo, además [esta luz Divina no sólo no es gobernada por las leyes del tiempo, sino que, por el contrario,] rige y domina el tiempo, como se sabe.

Del mismo modo en el plano de “haz el bien”3, [puede emplear la fuerza del “amor oculto”] para fortalecerse como un león con el vigor y la determinación del corazón, contra la naturaleza [de mal] que trae pesadez a su cuerpo y arroja sobre él pereza —proveniente del elemento Tierra de su Alma Animal— para esforzar su cuerpo con entusiasmo con todo tipo de esfuerzo y trabajo agotador en el servicio a Di-s que requiere esfuerzo y denuedo. Por ejemplo, para laborar con denuedo en la Torá con concentración profunda y también oralmente, para que “su boca nunca deje de estudiar [Torá]” —como han dicho nuestros Sabios: “Que el hombre siempre se someta a las palabras de Torá como el buey al yugo y la mula a la carga”—. Del mismo modo con respecto a la plegaria con devoción, [que se esfuerce] realmente con toda su energía. Así también con respecto a servir a Di-s en cuestiones relacionadas con el dinero, como ser la obligación de caridad.

Así también en cuestiones similares a éstas, en las que uno debe luchar contra la inclinación al mal y sus artimañas para enfriar el [ardor del] alma del hombre, [arguyendo] que no debería dilapidar su dinero [en el caso de la caridad] o su salud [en cuestiones que exigen esfuerzo físico].

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Le será muy fácil a la persona resistir y subyugar su naturaleza, cuando considere profundamente que vencer a su naturaleza en todo esto [previamente mencionado] y aún más, y, de hecho, hacer exactamente lo opuesto, es [un sufrimiento] mucho menor que los sufrimientos de la muerte —¡Di-s nos preserve!— Y los sufrimientos de la muerte —¡Di-s nos preserve!—, los hubiera aceptado con amor y gustosamente con tal de no separarse de Su unidad y unicidad siquiera por un momento mediante un acto de idolatría, Di-s libre. Con más razón entonces, por cierto, debería aceptar con amor y gustoso [los sufrimientos comparativamente menores de esforzarse en el cumplimiento de las mitzvot] a fin de vincularse a Di-s para siempre. Porque cumpliendo la Voluntad de Di-s a través de este servicio [a pesar del esfuerzo involucrado], se revelará en ella la más interior Voluntad Divina, de manera interna y muy manifiesta, sin ocultamiento alguno. Y cuando no hay “ocultamiento del Semblante” de la Voluntad Divina, nada en absoluto está separado de la Divinidad teniendo una identidad propia independiente y separada. Por lo tanto, su alma, tanto la Divina como la animadora, y “sus vestimentas”, se unirán en un vínculo perfecto con la Voluntad Divina y con la luz infinita de Di-s, bendito sea, como se explicara antes.

En las esferas superiores, esta unión [entre alma y Di-s] es eterna. Porque Di-s, bendito sea, y Su Voluntad, trascienden el tiempo. Así también [incluso en este mundo] Su Voluntad revelada, como se expresa en Su Palabra, la Torá, también es eterna, como está escrito: “Mas la Palabra de nuestro Di-s perdurará por siempre”, y “sus palabras viven y perduran [eternamente]”, y “El nunca alterará o cambiará Su Ley”.

Aquí abajo, sin embargo, ésta [unión] está bajo [los límites de] el tiempo, [el alma está unida a Di-s] sólo mientras está dedicada al estudio de la Torá o ejecutando una mitzvá. Porque si posteriormente se dedica a cualquier otra cosa, se separa, aquí abajo, de esta unión Suprema —esto es, si se ocupa de asuntos absolutamente innecesarios que de ninguna manera son útiles en el servicio a Di-s—. No obstante, cuando se arrepiente y retorna su servicio a Di-s a través [del estudio] de la Torá y de la plegaria, y pide perdón a Di-s por no haber estudiado Torá en ese momento [que ocupó en cuestiones banales], cuando podría haberlo hecho, Di-s lo perdona. Como han dicho nuestros Sabios: “Si alguien fue negligente en el cumplimiento de un precepto positivo y se arrepintió, es perdonado inmediatamente”. Por este motivo, los Sabios han ordenado que la bendición [que comienza con] “Perdónanos…”, [en que pedimos perdón] por el pecado de desatender el estudio de la Torá, sea recitada [con tanta frecuencia,] tres veces al día, ya que nadie escapa a este pecado ni un solo día. [Esta bendición] es como el holocausto cotidiano [ofrendado en el Gran Templo] que expiaba por [desatender] los Preceptos Positivos.

Esto no es lo mismo que decir “Pecaré y me arrepentiré”, a menos que en el momento mismo de cometer el pecado él se ampara en que habrá un arrepentimiento posterior, y por ello peca, como se ha explicado en otro lugar.

A la luz de lo explicado, se comprenderá por qué Moshé Rabeinu —sea sobre él la paz— ordenó en el Libro de Deuteronomio a la generación que entró en la Tierra Santa que recitara dos veces al día el Shemá, para someterse al Reino del Cielo con [disposición al] autosacrificio, [cosa que el Shemá nos enseña a aceptar]. [¿Para qué hacía falta que estuvieran dispuestos al autosacrificio?] ¿No se les había prometido acaso que “Di-s pondrá el temor y el pavor a vosotros [sobre todos los habitantes del país]”? Sucede que el cumplimiento de la Torá y sus mandamientos depende de que la persona sea constantemente consciente de su disposición a entregar su vida a Di-s en aras de Su unidad, [y por eso recita el Shemá dos veces al día,] para que [esta conciencia] se fije permanentemente en su corazón y no se aparte de su memoria ni de día ni de noche. De esta manera, la persona puede imponerse a su Inclinación al Mal y vencerla siempre, en todo momento y en cada ocasión, como se ha explicado previamente.

 

Extraído del libro Tania Completo, de la Editorial Kehot Lubavitch Sudamericana
© Editorial Kehot Lubavitch Sudamericana. Prohibida su reproducción total o parcial sin autorización escrita de la Editorial. Derechos Reservados.

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