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- Judaísmo en Español

El Hombre no vive sólo del Pan, sino de cada Proverbio que emana de la boca de Hashem

El Midrash dice

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PARASHÁ DE LA SEMANA: PESAJ
LECTURA DE LA TORÁ PARA 2 DIA DE CHOL HAMOED (MARTES): EXODO 22:24 – 23:19 Y NUMEROS 28:19-25
LECTURA DE LA TORÁ PARA 3 DIA DE CHOL HAMOED (MIERCOLES): EXODO 34:1-26 Y NUMEROS 28:19-25
LECTURA DE LA TORÁ PARA 4 DIA DE CHOL HAMOED (JUEVES): NUMEROS 9:1-14 Y NUMEROS 28:19-25
LECTURA DE LA TORÁ PARA 5 DIA DE SHVIEE SHEL PESACH (VIERNES): NUMEROS 13:17 – 15:26 Y NUMEROS 28:19-25 HAFTORAH: SAMUEL II 22:1-51
FESTIVIDAD: PESAJ (19 AL 27 DE ABRIL DE 2019)
TIEMPO DE LECTURA: 5 MINUTOS

El Midrash

¿Cuál es el significado de esta afirmación?

□ Una persona debe ser consciente que la comida no tiene la característica intrínseca de alimentarlo; sólo lo hace porque D-s decretó en los Seis Días de la Creación que lo haría. Creó este mundo dentro de un patrón determinado que llamamos “naturaleza”, pero si Hashem retira Su Voluntad de que el pan sea alimenticio, perderá instantáneamente dicha característica. (Inversamente, la Voluntad de D-s puede convertir cualquier incomible en algo alimenticio).

□ El pan alimenta el cuerpo del hombre, pero no su alma. Para darle sustento a su alma el judío necesita de las enseñanzas de D-s, la Torá. Al estudiar y observar los mandamientos de D-s, su alma gana vida en este mundo y en el próximo.

Moshé recordó a los Bnei Israel: “Cuando siguieron a D-s por el desierto, El los proveyó tanto de vestimenta como de alimentos, para que no tengan ningún tipo de preocupaciones materiales”.

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Rabí Elazar, el hijo de Rabí Shimón bar Iojai preguntó a su suegro, “¿Cómo se vistieron los judíos en el desierto; llevaron sus telares y otras maquinarias cuando salieron de Egipto para tejer sus vestimentas?”

Su suegro, Rabí Shimón ben Iosí, contestó, “En el momento de Matan Torá los ángeles dieron a los judíos vestimentas que nunca se desgastaron (porque eran sobrenaturales)”.

“¿Pero qué pasaba si necesitaban nuevas vestimentas porque habían engordado o adelgazado; y los niños necesitan nuevas vestimentas a medida que crecen?” quiso saber Rabí Elazar.

“Nunca necesitaron vestimentas nuevas”, contestó Rabí Shimón, “porque las mismas crecían con ellos. No se asombren, lo mismo ocurre en la naturaleza. ¿Acaso no crece el caparazón del caracol junto con él?”

“Sin embargo” preguntó Rabí Elazar, “¿acaso no tenían que lavar sus ropas de vez en cuando?”

“Las Nubes de Gloria solían lavarlas hasta que estuvieran limpias y blancas”, explicó Rabí Shimón.

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“Pero las Nubes de Gloria eran de fuego”, objetó Rabí Elazar. “¿No chamuscaron las vestimentas?”

“Eran prendas celestiales” contestó Rabí Shimón, “y por lo tanto no fueron chamuscadas por las Nubes”.

“Y los judíos, ¿no estaban infectados con piojos por llevar una vida sucia en el desierto?” cuestionó.

“Seguramente no” contestó su suegro. “Si los cuerpos de la generación que escuchó la Voz de D-s en Har Sinai no fueron tocados por los gusanos, con más razón, los insectos no los molestaron mientras estaban con vida”.

“¿Y las vestimentas no absorbieron el olor a transpiración, por no cambiarse nunca?” Rabí Elazar continuó preguntando.

“Se salvaron de eso también” repondió Rabí Shimón. “La Fuente de Miriam hacía brotar un dulce aroma a pasto. Cuando los judíos descansaban en el césped quedaban impregnados con el dulce perfume”.

Cuando los judíos vieron con cuanta perfección D-s cuidó de ellos en el desierto, comenzaron a alabarlo (Tehilim 23): “Hashem es mi Pastor (en el desierto); no me faltará nada. Me hace descansar en pasturas de césped (La Fuente de Miriam se dividiría en ríos, proveyendo a los judíos de agua cerca de las tiendas). Da tranquilidad a mi alma (porque estudio Torá). Aunque camine por el valle de la sombra de la muerte (el desierto temeroso y solitario), no tendré miedo del mal, porque Tú estás conmigo (Tus nubes de Gloria me protegen). Tu preparas una mesa para mi frente a mis enemigos – Me provees del man, que se apila tan alto que los reyes del este y del oeste pueden verlo”.

Moshé explicó: “Cuando D-s se hizo cargo de vuestras necesidades para perfeccionaros, visteis que cuando aflige a una persona, Sus motivaciones son las de un padre que considera necesario corregir a su hijo (porque lo ama).

“Durante cuarenta años D-s los instruyó, para que estén espiritualmente preparados para ingresar a la Tierra Prometida con perfección:

□.Eretz Israel tiene muchas fuentes de agua: arroyos, surgentes y ríos que se originan en las profundidades.

□ La Tierra es famosa por sus riquezas deliciosas, en particular las siguientes siete especies:

  1. Trigo

  2. Cebada

  3. Uvas

  4. Higos

  5. Granada

  6. Olivos que dan un aceite excelente

  7. Dátiles

□ Además de los cultivos, tendrán riquezas.

□ La Tierra tiene fuentes naturales de hierro y cobre (necesarios para la industria). También tiene rocas para la construcción de viviendas. (Egipto carecía de esas rocas).

“Como D-s te hará llover abundantes materiales, sírvelo con tus riquezas. Bendícelo cuando hayas comido y te sientas satisfecho. (Moshé indicó a los judíos la mitzvá de bendecir a Hashem después de comer pan a satisfacción. Seguiremos tratando este precepto en el próximo capítulo).

“Cuídate de no perder tu temor a D-s como consecuencia de tu riqueza”.

Una persona rica puede olvidar a D-s. Hasta una persona que solía ser pobre y de repente enriquece tiende a olvidar que fue Hashem quien lo rescató de la pobreza.

Un hombre justo vivía sumido en tal pobreza que solo vestía harapos y debía buscar su sustento en las pilas de basura. Sin embargo esto no le impedía servir a D-s. Tenía hábitos justos y pasaba largas horas orando y estudiando Torá. Prometió no aceptar donaciones de nadie.

Una vez el profeta Eliahu, disfrazado de árabe, se presentó ante él y le preguntó: “¿Aceptaría un préstamo de dos monedas para invertir en un negocio?

“Si”, contestó el hombre justo.

Con las dos monedas compró mercadería, la vendió con ganancias y volvió a invertir el dinero. Vendió y comerció con tanto éxito que cuando finalizó el año era un hombre rico. Los asuntos comerciales ocuparon todo el día y no tenía más tiempo para sus hábitos piadosos y extensas plegarias.

El Todopoderoso se quejó a Eliahu: “Has arruinado el único hombre justo que tengo”.

Eliahu apareció ante el hombre nuevamente y lo encontró preocupado en sus tareas comerciales.

“¿Me recuerda?” preguntó. “Fui yo quien te prestó las dos monedas. Por favor encuéntralas y devuélvemelas”.

El hombre buscó las monedas y se las devolvió. Pero en cuanto salieron de su posesión, la rueda de la fortuna comenzó a girar nuevamente. Sus negocios comenzaron a fracasar y se endeudó tanto que en el término de un año volvió a ser un mendigo. Como en viejos tiempos, debía hurgar en la basura en busca de comida.

Eliahu volvió a verlo y lo encontró llorando amargamente. “¿Qué le preocupa, abuelo?” le preguntó.

“Estoy afligido porque mi fortuna ha disminuido; perdí todo mi dinero” contestó el hombre.

“¿Me prometes”, le preguntó Eliahu, “que si te devuelvo las dos monedas continuarás tus prácticas y plegarias piadosas?”

El hombre prometió y Eliahu le regresó las dos monedas. Esta vez, el hombre no dejó que su fortuna recuperada lo preocupara. Apartó de su tiempo todos los días para servir a Hashem fielmente, como lo había hecho cuando era pobre.

Moshé advirtió a los judíos: “Un hombre rico puede olvidar a Hashem muy fácilmente (porque, a diferencia de un pobre, no está forzado a dirigirse a El).

“Cuando hayaos vivido en Eretz Canaan durante un tiempo, habiendo construido vuestra propia casa, cultivado la tierra e incrementado vuestras riquezas a través del comercio, podéis llegar a haceros arrogantes y tentado a olvidar al Todopoderoso. Podrán exclamar: ‘Mi propia fuerza y esfuerzo lograron mi riqueza y éxito’. Pueden desvalorizar de su mente cualquier recuerdo del período del peregrinaje por el desierto de cuarenta años, que les demostró su dependencia de Hashem y les enseñó a temer y confiar en El.

“Les advierto que aun cuando vivan cómodamente en Eretz Canaan deberán recordar que Hashem es Quien les da la inteligencia y la energía para lograr el éxito”.

Es natural atribuir el éxito de uno a sus capacidades personales, relegando al Todopoderoso a un segundo plano. La Tora enseña una perspectiva diferente: Lo que adquiramos o produzcamos en el reino de lo material es gracias a D-s, Quien nos concede todos los atributos físicos y mentales necesarios para el éxito. Y aun después de que Hashem nos otorga las habilidades requeridas, no tendremos éxito salvo que El lo disponga.

“Si abandonan a Hashem mientras viven en la prosperidad en Eretz Canaan, eventualmente serán exiliados de la Tierra. Si esto les resulta difícil de creer, recuerden que D-s destruyó las siete naciones canaanitas por sus actos malvados. Hará lo mismo con ustedes si no Lo escuchan”.

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