PARASHÁ DE LA SEMANA: SHOFTÍM
LECTURA DE LA TORÁ PARA ESTA SEMANA: DETEURONOMIO 16:18 – 21:9
HAFTORAH: ISAÍAS 51:12 – 52:12

10 reglas para perfeccionar el mundo

Piensa en grande, pero comienza con cosas pequeñas. Conseguir un mundo libre y pacífico empieza en tu propia casa, oficina y vecindario.

Todos tenemos nuestras propias reglas para la vida. Nos cepillamos los dientes y nos limpiamos con hilo dental. Compramos al por mayor. Nos ponemos crema solar libremente.

Mientras estas reglas hacen nuestras vidas más cómodas y agradables, están lejos de definir lo que un ser humano realmente es. Necesitamos objetivos más grandes para nutrir nuestras almas.

Necesitamos algunas reglas para hacer de éste un mundo mejor.

Recientemente, un lector me pidió que yo propusiera mi propia lista de reglas. Estas no tienen la intención de reemplazar a los diez mandamientos, pero tal vez, los ayuden a enfocarse en la dirección correcta. Así que sin mayor introducción, aquí están las “10 reglas de Packouz para perfeccionar la humanidad”:

  1. Habla correctamente.
  2. Compórtate con honestidad e integridad.
  3. Respeta a los demás.
  4. Haz actos de bondad.
  5. Estudia la sabiduría.
  6. Trabaja por una causa.
  7. Sé humilde.
  8. Reza.
  9. Haz un recuento diario.
  10.  Sé auténtico con Dios y con la vida.

1) Habla correctamente

Chismear es la bomba atómica verbal de las relaciones. Destruye matrimonios, negocios, amistades. Sólo porque algo sea “verdad” no quiere decir que tengas – o debas – decirlo.

La gente de alto nivel habla sobre ideas; la gente promedio habla sobre cosas, la gente inferior habla sobre otra gente. Ve por el nivel alto. Una palabra amable en el momento correcto puede cambiar una vida e inspirar grandeza.

2) Actúa con honestidad e integridad

Puedes ganar dinero o éxito a corto plazo a través de la deshonestidad, pero te costará una perdida de respeto, confianza, amor y relaciones cercanas.

Si siempre actúas con la verdad, evitarás hacer cosas que te daría vergüenza explicar.

3) Respeta a los demás

Rabi Akiva lo dijo de la mejor manera: “No hagas a los demás lo que no te gustaría que te hicieran a ti”. Cada persona en el mundo fue creada a imagen de Dios. Si no respetas a los demás, no respetas a Dios.

4) Haz actos de bondad

Sal de tu rutina todos los días para ayudar a alguien. Sostén la puerta para alguien, ayúdalo a entrar las verduras a su casa, escucha cuando preferirías irte, sonríe al resto y encuentra algo lindo para decir. El sentido en la vida viene por tener una meta alta… y ayudar a otros es una meta muy noble.

5) Estudia la sabiduría

Pirkei Avot, la ética de nuestros patriarcas, dice: “Una persona sin educación no puede ser justa”. Debes estudiar sabiduría para saber qué hacer y qué no hacer, qué decir y qué no decir. El estudio de la sabiduría te mantiene enfocado y te ayuda a crecer. Te pone en contacto con tus creencias y valores. La Torá es un compendio de sabiduría, el libro de instrucciones para la vida.

6) Trabaja por una causa

Sé más grande que ti mismo. Trabaja para perfeccionar el mundo. En tu lecho de muerte, vas a mirar hacia atrás en tu vida. ¿Quieres que tu vida sea medida en relación a cuantas vacaciones tomaste o cuántas hamburguesas comiste? ¿O preferirías que tu vida se midiera en qué hiciste para ayudar a otros y hacer de este un mundo mejor?

Una persona junto a Dios es mayoría. Puedes cambiar el mundo – o a tu comunidad, a tu familia, o a ti mismo. Ama la justicia y rebate la injusticia y el mal.

7) Sé humilde

La sabiduría sólo entra en una persona humilde. Una persona arrogante esta muy llena de si misma como para que entre cualquier otra cosa.

Humildad no es “dejar que otra gente te pase por encima”; humildad es saber exactamente cuáles son tus talentos y capacidades, sabiendo que ellos son regalos de Dios. ¿Qué pensarías de una persona que dice, “¡Hey, admírenme, puedo mover mi mano!”? ¿Existe alguna diferencia a que una persona diga, “¡Hey admírenme, puedo hacer cálculo diferencial!”?

No seas arrogante al utilizar tu potencial. Sé agradecido.

8) Reza

Dios no necesita nuestros rezos. Pero nosotros necesitamos rezar, para poder concentrarnos en la fuente de nuestras bendiciones, Dios. Para Dios es más fácil darnos cuando sabemos de donde provienen nuestras bendiciones.

Incluso si una persona no cree en Dios, el hecho de rezar hace que la persona se dé cuenta de que ella misma no es Dios.

9) Lleva una contabilidad diaria

El crecimiento y los logros llegan sólo a través de la concentración y el esfuerzo. Cada día pregúntate a ti mismo: 1) ¿Cuál es la razón de mi existencia? 2) ¿Cómo me acerque a mi meta el día de hoy? 3) ¿Cómo me aleje de mi meta el día de hoy? 4) ¿Puedo refinar mi meta para lograrla de mejor manera?

10) Se auténtico con Dios y con la vida

Ser auténtico con Dios es darse cuenta que nuestros actos tienen consecuencias. No hay comida gratis. Finalmente hay recompensa por las buenas acciones y castigo por las transgresiones… si no es en este mundo, entonces será en el próximo.

Ser auténtico con la vida es darse cuenta que un día morirás. Nosotros pensamos que hay un club de personas que mueren… y nosotros no pertenecemos. Todos mueren. Si tuvieras un reloj encima de tu televisión contando en cuenta regresiva hasta el día de tu muerte, ¿en qué punto te pararías, apagarías la televisión y harías todas las cosas que has estado posponiendo?

Esta es mi lista. Valdría la pena que hicieras la tuya. Después de todo ¡es tu vida!

 

POR RAV KALMAN PACKOUZ

 

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